EL RELEVO QUE VIENE

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Los partidos políticos de mayor peso y representación en el estado de Puebla viven actualmente momentos de tensión y discusión interna, que en breve derivarán en una natural renovación de sus dirigencias, como parte de los ajustes necesarios para estar lo mejor preparados posibles para la gran batalla electoral del año entrante.

La renovación del Congreso y de 217 Ayuntamientos con periodos de gobierno de 4 años 8 meses no es cualquier cosa, por eso a medida que avanzan las manecillas del reloj y no aterrizan los acuerdos, los nervios comienzan a hacer presa no solo de las cabezas visibles de los diversos grupos políticos, sino también de sus cuadros directivos.

En el PAN todo parece indicar que ya terminaron las negociaciones entre los grupos que pretenden el control del partido y convinieron en partir diferencias de tal modo, que más o menos quedaron de acuerdo en la asignación de posiciones, por lo que en breve se podrían concretar los relevos.

En el PRD, ya se hizo el cambio de la dirigencia estatal y aún cuando el cambio ha sido impugnado como era sumamente previsible que ocurriera en ese partido, no creo que prospere dicho reclamo y poco a poco se irán acomodando las cosas en dicho instituto político en el transcurso de los próximos días.

Bajo este panorama, no veo como en el PRI Estatal pudiera existir un interés o conveniencia de que todo siga igual, ¡Como si las cosas estuvieran funcionando de maravilla! ¡Por supuesto que no es así!

De ahí que es totalmente sin sentido, la versión que pretende sembrar el actual dirigente Fernando Morales acerca de una supuesta ratificación. De que se va, ¡Se va! De eso no hay vuelta de hoja, el gran misterio solo es saber ¿Quién llega?

El nombre de su relevo, es el único tema que está presente desde hace meses en la agenda política y mediática en el estado de Puebla, tal como ya lo abordé detalladamente en mi colaboración de la semana pasada, no obstante, agregaré otros elementos.

Después de 8 meses de estar al frente del CDE del PRI, Fernando Morales Martínez acusa ya un natural desgaste político. Haber estado al frente del partido en los momentos previos a un proceso de selección de 16 candidaturas a diputados federales, 2 candidaturas al Senado de la República, sin contar la negociación para la inclusión de los interesados e interesadas en su inscripción en las listas de plurinominales y por último la supervisión de la campaña presidencial en el estado, no fue una tarea sencilla.

Sin entrar a la discusión de todos los aciertos y errores que pudo haber tenido, lo que es un hecho es que el dirigente priísta ya cumplió su ciclo, ya le cumplió al partido, ya le cumplió a quien lo nombró Delegado Presidente el pasado 15 de febrero de este año y es hora de que tome un receso.

Fernando es un político joven con relaciones envidiables a nivel nacional, lo que le permitiría en un periodo relativamente breve, colocarse en alguna posición importante en el gobierno federal o incluso hasta su participación como candidato a diputado local en el próximo proceso electoral estatal del año entrante, según convenga a su proyecto político personal.

Pero definitivamente ya no puede ni debe seguir como dirigente del PRI, él mismo debe hacerse a un lado, facilitar el cambio y no oponer resistencia como en este momento lo está haciendo, al alentar un fuerte golpeteo contra sus compañeros de partido que están siendo considerados como sus probables relevos.

Fernando ya acusa los estragos por las fuertes presiones de los grupos, que se traduce en nerviosismo y exabruptos que le meten ruido innecesariamente al escenario local en el PRI, como fueron las explosivas declaraciones a principios de septiembre en las que culpa a sus antecesores Alejandro Armenta y Juan Carlos Lastiri de la bancarrota económica en la que se encuentra el partido en Puebla.

Por si esto no fuera suficiente, denunció que ambos ex Presidentes habían consentido al menos a 50 aviadores que lesionaron considerablemente las finanzas del PRI.

Para mí, este hecho es la gota que derramó el vaso y que vino a desencadenar una serie de acontecimientos, para que se empezaran a mover las aguas y en el CEN se analizara ya con seriedad la posibilidad de su relevo.

Perder el apoyo de dos ex Presidentes, uno de ellos incrustado en una posición estratégica en el CEN del PRI no es un asunto menor.

Si su relevo se da mañana, pasado, el mes que entra o el que le sigue, creo que es irrelevante, de todos modos el resultado es el mismo, se VA. Por el bien del PRI y por la conveniencia personal de Fernando, ojalá que esto ya no se prolongue y que sea pronto

* El autor es Consultor Asociado en la agencia HERA COMUNICACIONES asesores en marketing electoral www.fabricantesdedioses.com.mx