Artur Mas hiperactivo, Rajoy paralizado

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Apoyado en los cientos de miles de catalanes que estuvieron en la manifestación del pasado 11 de Septiembre; con las encuestas a favor en las que la mayoría de los consultados se muestran partidarios de la convocatoria del Referéndum por la Autodeterminación y de la independencia de Cataluña, como un nuevo Estado de Europa; con el aliento, incluso, de los obispos de la Conferencia Tarraconense que, enfrentados con la doctrina de la Conferencia Episcopal Española se han mostrado a favor del independentismo, y de la autodeterminación, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha dado este lunes un paso más en su desafío contra el Estado y ha amenazado al Gobierno de Mariano Rajoy con «internacionalizar el conflicto» si, desde Madrid, de acuerdo con la Constitución española, se prohíbe el Referéndum sobre la independencia de Cataluña, amenazando con acudir a los Tribunales internacionales e, incluso, a las Naciones Unidas.

Ante la ausencia de un plan concreto del Gobierno para hacer frente a la ofensiva independentista; en un ambiente lleno de contradicciones (a la misma hora que la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, sugería que se estaba preparando una reforma del Código Penal para penalizar las convocatorias ilegales de Referéndums, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, en el programa «Al rojo vivo» de la Sexta Televisión, con una cara de sorpresa se negaba a entrar en el tema) y, sin ningún tipo de iniciativa política, el único que parece tener clara la estrategia a seguir, es precisamente, el hiperactivo presidente catalán, que parece haberle tomado la verdadera medida a un paralizado Mariano Rajoy, y a su dubitativo Gobierno.

Mas, está convencido de que antes de la jornada electoral del próximo 25 de Noviembre, el Gobierno obsesionado con el problema de la petición oficial del rescate soberano, que se puede producir en las próximas semanas, no tomará ningún tipo de medida para frenar la ofensiva de la Generalitat, en la creencia de Rajoy de que, después de las elecciones, Mas y Convergencia i Unió, rebajarán las expectativas independentistas, y será posible, el restablecimiento del diálogo, aunque ya el presidente catalán ha declarado que el tema del Pacto Fiscal, está definitivamente cerrado, y no hay marcha atrás para replantear de nuevo ese tema.

Rajoy ha dado instrucciones de que no haya enfrentamientos y, toda su estrategia pasa porque sean los grandes empresarios catalanes (desde el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, hasta el máximo responsable del Banco Sabadell, Josep Olio, pasando por el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarro, Abertis, Salvador Alemany, Planeta, José Manuel Lara, Freixenet, Josep Lluis Bonet, o Puig, Marc Puig etc.) los que convenzan a Artur Mas de lo que supone para la economía catalana y para sus empresas, una independencia de España y un posible boicot comercial.

De cualquier modo, el señor Más, a la vista de las reacciones de los medios periodísticos de Europa y de Estados Unidos ya ha conseguido, desde el punto de vista mediático, la verdadera «internacionalización del conflicto». En las últimas veinticuatro horas la prensa belga, holandesa, francesa, alemana y norteamericana, se ocupa ampliamente del contencioso catalán, del apoyo de la Iglesia católica a ese contencioso independentista, de que una Cataluña «independiente» produce «escalofríos en Europa» de que la «fiebre separatista» aumenta en tiempos de crisis, de que se está gestando una auténtica crisis constitucional en el país, y de que esa ola, puede contagiar al País Vasco, donde muchos de sus líderes, igual que en Cataluña, están entusiasmados con el acuerdo al que ha llegado el gobierno británico con las autoridades escocesas, para la celebración de un Referéndum de independencia en Escocia, políticamente vinculante, antes de que finalice 2014. Es el ejemplo a seguir aunque que se sepa Escocia no quiere ingresar en la Unión Europea.

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