Periodismo, publicidad oficial y chayote

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Una curiosa e interesante polémica se está dando en redes sociales y en algunos espacios de los medios de comunicación, en especial en la actual coyuntura en la cual el nuevo gobierno federal trata de romper con modelos heredados de pasadas administraciones. En este caso la discusión gira en torno al financiamiento de los medios, a la luz de la modificación a la manera en que se asigna la publicidad oficial, la cual para algunos equivale al popularmente conocido chayote.

No pago para que me peguen

Pongamos sobre la mesa lo que se está discutiendo —o debería discutirse al menos abiertamente—, como primeros apuntes para el debate:

  1. Muchos medios de comunicación dependen de la publicidad oficial para su sobrevivencia financiera. Esto ha sido así desde hace años, pues el gobierno se convirtió en el principal anunciante del país, por encima de corporativos privados.
  2. Esto es especialmente cierto, en especial el el caso de una gran cantidad de medios impresos.
  3. ¿Esto provoca que dichos medios sean favorables al gobierno en turno? En algunos casos fue así, en otros no, como se puede constatar en las páginas de Proceso, La Jornada y otros más que se han caracterizado por la labor crítica hacia los gobernantes de todos los órdenes.
  4. A la par de este tipo de financiamiento, también se han dado casos de búsqueda de otras fuentes de ingreso, como es el caso de suscripciones o de anunciantes privados, además de esfuerzos de crowfonding como los que ha emprendido Animal Político o la Revista Etcétera, por citar un par de ejemplos.
  5. Esto se da en medio de la feroz competencia que Internet ha supuesto para los medios de comunicación tradicionales, lo que ha derivado en crisis particulares para algunos medios que no han sabido transitar de lo analógico a lo digital.
  6. Y si este panorama es complicado, la llegada a la presidencia de López Obrador y su intención de cambiar el modelo de comunicación en cuanto a relación con los medios, agregó un nuevo factor de complejidad, en particular por la apuesta de la nueva administración a basar su estrategia de comunicación social en las redes sociales y medios digitales.
  7. El actual momento está demostrando que medios estén preparados y cuáles no, como lo ha dejado ver los despidos en Milenio, Grupo Imagen y otros periódicos y revistas.
  8. Si el anteriormente descrito panorama no fuera suficiente, en redes digitales se ha agregado un nuevo elemento de discusión, aquel que asegura que la publicidad oficial es igual al chayote, con lo que se descalifica a medios críticos.
  9. El chayote es el pago que se le da a medios y periodistas para que publiquen información al gusto de quienes pagan, dejando de lado su función como contrapeso del poder y como críticos de las acciones gubernamentales.
  10. Cómo señalamos antes, no se puede generalizar a todos los medios y asegurar que todos son “chayoteros” por recibir publicidad oficial, pues todo gobierno necesita difundir sus programas y acciones, en especial aquellas que son de beneficio social.
  11. Hay que tomar en cuenta que la actual discusión se da en el contexto de una polarización social luego de las elecciones federales de 2018, en la que la propaganda y nuevos fenómenos de la comunicación de masas, como la posverdad o las Fake News, se han hecho presentes en el debate público.
  12. Así, el retraso en el diseño de las nuevas políticas de comunicación social por parte del nuevo gobierno, deben ser analizadas tomando en cuenta su impacto en el ecosistema de medios nacionales.
  13. Elementos como el número de puestos de trabajo que se perderán por el recorte del presupuesto oficial o si la publicidad del gobierno fomenta la dependencia de los medios hacia éste, deben dejarse de lado el beneficio un análisis más completo del momento que estemos viviendo.
  14. En periodismo debe ser crítico, esa es su principal función social, pues su importancia radica es ser uno de los contrapeso del poder, en especial en estos momentos es que existe el riesgo de que regrese el presidencialismo absoluto y el partido único.
  15. Qué muchos medios olviden esto en aras de mantener su sobrevivencia, es parte de un proceso que puede servir para depurar el sistema mexicano.

Así que hay que concluir que la publicidad oficial no es el equivalente al chayote y que los medios pueden, legítimamente, buscar vender sus espacios al gobierno, no bajo un esquema de complicidad sino de reconocimiento a su labor informativa.

Qué haya medios y periodistas que no entiendan el momento que están viviendo, nos habla de una necesidad urgente para que se sumen al cambio que ya llegó, aunque sea a través de una administración que no es muy tolerante a la crítica.

El surgimiento de usuarios en redes sociales que pretenden emular la labor periodística, pero sin el rigor, o de periodistas que privilegian su faceta de activistas, nos habla de una falta de discusión de este tema que está generando un vacío, mismo que se está llenando con nuevos actores que buscan fijar las nuevas coordenadas informativas.

Este asunto da para mucho más y lo seguiremos abordando en futuras oportunidades.

@AReyesVigueras