El capitán, el timón y la tormenta

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Concluyo hoy la anécdota de 2007 sobre la controversia por la deuda capitalina entre el gobierno calderonista y el de la CDMX. Con plazos promedio de vencimiento de 9 años, la deuda capitalina de 2007 iba a apretar mucho las finanzas locales en 2008 pero el arreglo que el secretario de Finanzas de la CDMX, Mario Delgado, proponía a Hacienda, significaba ampliar ese plazo a 30 años, que implicaba ahorrarse 1500 millones de pesos del servicio de la deuda.

Además, ésta bajaría mucho a partir de 2008 y sólo experimentaría una cresta mediana hacia 2015.

Inclusive, este refinanciamiento mejoraría y mejoró el perfil, no sólo de la deuda capitalina, sino de la deuda federal.

Frente al embate federal, las tribus perredistas se coagularon para encarar el agravio. La vocación del sol azteca por la movilización y la denuncia se expresó rápidamente, concertada y con precisión de relojería suiza. Casi al mismo tiempo, diputados perredistas locales presentaron puntos de acuerdo en la ALDF; sus pares federales demandaron en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión que Carstens emitiera ya la autorización requerida; los 14 delegados perredistas publicaron un desplegado a plana completa y se plantaron en Palacio Nacional para exigirle la firma al secretario de Hacienda; y el PRD nacional y el local dieron sendas conferencias de prensa enarbolando la exigencia de trato financiero digno para la capital.

Calderón no tuvo tanta suerte: el apoyo panista fue desarticulado, lento e ineficiente; nunca supieron qué hacer con ese sector neoliberal del priismo apoltronado en Hacienda. Los legisladores blanquiazules federales dejaron pasar en silencio un duro punto de acuerdo de Carlos Navarrete; los dos delegados panistas y los diputados locales ni se asomaron al pleito; y las dirigencias partidistas no pintaron.

En el ojo del huracán, Mario Delgado, egresado del ITAM y de Essex, condujo la nave capitalina con mañas de capitán avezado, con solo 35 años de edad. Con muy buenos reflejos políticos y capacidades muy sofisticadas de análisis financiero, mostró también liderazgo, destrezas operativas y de interlocución al más alto nivel, así como una visión estratégica que le permitió ir siempre un paso adelante de Hacienda. Había medido y estudiado la jugada desde antes para tomar al Gobierno federal distraído con el debate de la reforma fiscal. Lo logró y terminó derrotándolos.

Delgado es un profesional de la política de alta escuela que un día simbólico como hoy (día de la Constitución), pero de 2005, se afilió al PRD, al que renunció otro día de cambio de época: el día que Julio Scherer García murió, en enero de 2015, para afiliarse a Morena. Hoy es el coordinador en San Lázaro, firme al timón. El Presidente López Obrador lo escucha porque sabe que resuelve, resuelve siempre y resuelve bien. No lo pierda de vista.

@ElConsultor2