Meade: sus equivocadas apariciones

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En efecto, estamos en presencia de una tardía y trasnochada aparición de un excandidato presidencial derrotado. No, no es noticia porque no todo lo que ocurre lo es. A veces se refiere algo justo y solo para precisar que su intrascendencia informativa amerita pasar de ello. Es el caso de las declaraciones recientes del señor Meade. No sea que por despiste se las tome por valiosas. Porque…el que sucedieran ni condiciona la agenda de nadie ni quita reflectores a nadie. No nos equivoquemos, sobrevalorándolo, justamente para evitar en la medida de lo posible, cantos de sirenas con propaganda encubierta en donde ni cabe ni hay nada que propagandear por su propia y especial naturaleza. No perdamos el piso ni levantemos falsas expectativas. Y no, no es delito ser un excandidato derrotado y sí, un día puede llegar a ser presidente, si no se equivoca otra vez de siglas y si los electores lo desearan. Nada más.

Con bastante impericia manejó su aparición y fue desbocada la alabanza a su personita. Meade no es de recibir alabanzas, como las que le expresaron sus zalameros seguidores. No lo conocen, desde luego. Todo sea por no reconocer nada en López Obrador. Allá ellos. Oyen campanas y no saben dónde. Lo que sí es se reduce a que su serie de apariciones es por decir lo menos, algo extraño y en resumen, completamente intrascendentes por varias razones que contrastan con los desmesurados halagos a la persona y trayectoria del sujeto. Si al menos el tipo buscara la presidencia, va, se entendería. Si no, ir clarificando al gobierno de turno sobra en él.

El disparate de elogiar a Meade por una pluma y una servilleta como si fuera candidato al nobel de economía, ha llegado al paroxismo de aplaudirle hasta la barba dejada como si de un estadista se tratara. Ya las redes lo compararon con Santa Claus, así que las cosas han tomado su debido rumbo y su adecuado y justo nivel. Santa Claus, punto. Es que de verdad puestos a defender lo indefendible y por no conceder nada a López, es que se pierde el piso. Normalidad democrática no exenta de ser señalada por estrambótica en casos así.

Y es que por un lado, deje usted la aparición tan de la nada enmendando planas a un gobierno que le ganó una campaña y por lo tanto, queda un poco fuera su papel de excandidato sabelotodo y redentor. Es intrascendente que en redes sociales Meade difunda una foto suya o una respuesta inopinadamente expresada, sin serle requerida, tan gratuita y tan en apariencia elocuente, sin más. Sería muy triste encontrar que alguien crea que esas acciones de Meade son importantes. Su palabra vale tanto como la de otros que opinan en sentido contrario a lo que expresó o ha representado. Así de sencillo. No valdrá más su palabra que la de otros. Ya luego que algunos detractores de López lo presenten como mesías, es patético y tan innecesario.

¿Pretende el señor Meade hacerse una nueva campaña? ¿es que puede ganar? Sería su derecho y desde luego ganaría si no se equivoca de nuevo y se postula otra vez por el PRI. Porque a su error de haber colaborado con ese partido en el gobierno, remachó aceptando ser su candidato no comprendiendo por lo visto, que muy poco le ayudaba a su imagen apuntarse a un partido que de tan impresentable, no tenía un solo militante presentable que ofrecer a la nación y eso que el INE dice que cuenta con 6 millones de afiliados. Quizá por eso el señor Meade no peleó el resultado de su desastrosa campaña. Así que no adornen tanto al señor Meade. Menos crema, por fas.

A partir de esto lo que resta son columnas de humo idolatrando al sujeto. Exaltando su inopinada intervención pedida por nadie, intentando de manera por demás inútil vendernos así al gran funcionario que sabe de lo que habla, porque se entiende así que el actual gobierno desconoce todo, obviando los datos incómodos a la gestión gris del señor Meade, como la corrupción que pasó frente a sus narices y no detuvo o su poca empatía con un amplio sector que lo encuentra tan tecnócrata como que lo es; o como la responsabilidad que le toca por el endeudamiento irresponsable del PRI a un país que deja con 10 billones de pesos en deuda sin saber en qué y para qué y dónde uso, y el nombre Meade aparece relacionado con eso como lo hace y donde ni el Banco Mundial ni el FMI ni el Inegi lo dejan bien parado en las cifras entregadas cuando refieren su gestión. No fue fulgurante. Mala noticia para sus aduladores seguidores. Merecido, desde luego. Lástima. Una servilleta no lo es todo y así de evidenciado que nos queda.

Es que resulta exultante y regocijante oír a sus corifeos pretendiendo hacer de una servilletita de nada la relevación del siglo, que se apunta a colocar al señor Meade en eso que dicen detestar: un mesías. Pues si lo es, haber votado por él y haberle beneficiado así fuera con el PRI postulándolo, tras del papelón que hizo desgobernando; y no olvidarse que los ciudadanos saben que no resultó regresar al PRI en 2012. Fue un regreso catastrófico y lo tienen bien presente, como que lo rechazaron en un 76%. A los aduladores y a los que desgobernaron, decirles: ¡unos genios!! Y valga el comentario para los priistas que se dicen decepcionados, hoy.

En ese rubro no se nos escapa una reciente encuesta tuitera donde resaltaban que mucha gente hoy estaría votando por Meade. Bien, pues que guarden sus ansias para 2024 porque hoy no hay elecciones; haberlo hecho en julio pasado porque los números de Meade, su desempeño de funcionario que ya referí no cambió estos meses. Es el mismo. Y que las van a necesitar. Tiempo para que Meade se lave la cara de su muy cuestionable pasado burocrático. Y voy más: ¿qué Meade hoy ganaría las elecciones? bueno, ya se dijo: hoy no hay elecciones. Así que doble razón para esperarse, que de momento a quedarse con lo que hay: el señor Meade no es presidente y no se ve para cuándo, si es que lo andan candidateando. Y si solito se anda candidateando tan tempranamente, él sabrá.

Lo cierto es que hoy Meade no es noticia. Hacer por ejemplo, una apología de cómo tuiteó –lo poco científico que ello resulta y lo estéril y ocioso de darle seguimiento a sus teclazos intentando escudriñar intenciones y corazonadas– que igual buscando en un par de fotos y un video el vaya usted a saber qué, lejos está de posicionarlo en ser noticia y tal ejercicio muy flaco favor le hace a la Ciencia Política, hay que decirlo. Pese a hay una enfermiza manía de querer demostrar que Meade sí es noticia. No lo es ni en la dinámica del acontecer político actual que elimina personajes en su propio contexto y diaria realidad ni tampoco el señor Meade en noticia por el solo hecho de comparecer en redes sociales. Se necesita mucho más que eso, que no sirve ni como comienzo. Es inclusive, porque el señor Meade hoy es intrascendente.

En materia informativa siempre es positivo distinguir, cribar la información apartando la paja (Meade) de lo verdaderamente importante en estos momentos. Uno como columnista solo puede pedir disculpas a usted fiel lector, por entretenerlo en algo tan insípido y tan poco aportador y gratificante por intrascendente en estos momentos en el ámbito informativo, como lo es el exsecretario de estado. Pasemos pues, a cosas verdaderamente relevantes.

@marcosmarindice