Direccionamiento en politing: engloba otros conceptos estratégicos

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“El espíritu humano vive haciendo teorías, tan naturalmente como el cuerpo respira”. Emma Godoy

No es cuestión de gustos, ni juego y menos capricho, sólo la sentida necesidad de que todo nombre tenga su propio significado. Como esto también es válido para el vocablo “direccionar”, es necesario dilucidar su significado y nada mejor que empezar averiguando su procedencia. Hay que aceptar que tiene su origen en el moderno campo de la Internet, concretamente, cuando se utiliza para dar dirección a los correos. Este mismo significado aún se conserva y se relaciona con ofrecer orientación, proveer trayectoria, rumbo, camino a algo o a alguien, en este caso, a la estrategia de Politing.

Bien vale la pena hacer un breve recorrido sobre los diferentes términos más comúnmente utilizados en el campo estratégico y su significado, ya que el ámbito de lo estratégico es –además de amplio y profundo– tan realmente importante que tiene todo un lenguaje para desempeñarse en forma efectiva en él y que ayuda a ubicar y dar sentido a la terminología que se utiliza. Tanto para la formulación e implementación como para el posterior control del direccionamiento estratégico de Politing, es imprescindible el dominio de las herramientas, técnicas y diferentes conceptos del Pensamiento estratégico. En todo caso –y como regla básica inicial– debe existir una sana integración entre los niveles estratégico, táctico y operativo de toda campaña política.

Es conveniente observar que lo básico es el hecho de saber que debe haber una necesaria correspondencia entre todos los conceptos: el pensamiento, la actitud y la intención, en, durante y mientras se desarrolla todo el proceso y a través de todo el periodo correspondiente a la ejecución del direccionamiento estratégico.

Bien vale la pena recodarles que se reseñarán sólo aquellos conceptos más comúnmente aceptados y de uso más frecuente, sin que por ello se piense que son los únicos. En todo caso, lo que se quiere dejar bien claro es que el “Direccionamiento” –entendido como el acto, resultado y consecuencia de “direccionar” algo (en este caso la estrategia de Politing)– es más activo y proactivo que la planeación, más totalizador, completo e integral que el plan, más dinámico y práctico que el pensamiento; corresponde, además, a la concreción de la actitud y le da finalidad y propósito a la intención. Consecuentemente, requiere de más y mejores habilidades para realizarlo efectivamente. Veamos, entonces, por qué:

▪  El Pensamiento estratégico en Politing corresponde al conjunto de juicios, conceptos y habilidades conceptuales –técnicas y humanas– necesarias para realizar, con éxito, el proceso de formulación, implementación, ejecución y control de la dirección estratégica de la campaña política.

▪  Las habilidades conceptuales para el pensar estratégicamente en Politing: son aquellas relacionadas con las capacidades para la integración los diferentes niveles de la campaña –como organización política particular y propia– con coherencia y armonía.

▪  Las habilidades técnicas para el pensamiento estratégico en Politing: se relacionan con el dominio de las herramientas propias para la formulación, puesta en marcha, evaluación, análisis y posterior control.

▪  Las habilidades humanas para el pensamiento estratégico de Politing: tienen que ver con la capacidad para la interacción con los miembros de la campaña como organización política y que por lo tanto, está integrada por personas que como seres humanos se les debe fomentar el trabajo en equipo, además de provocar compromisos, buscar sinergias, lograr la motivación y fomentar la comunicación efectiva.

▪  La Actitud estratégica: Corresponde a la (buena o mala) disposición de ánimo, manifestada en la ejecución –con éxito– de las acciones relacionadas con la formulación, ejecución y control de la dirección estratégica.

▪  La Intención estratégica: es la determinación de la voluntad para un fin previamente establecido. La intención se debe reflejar en la acción.

▪  El plan estratégico de Politing: Considera las tendencias que imperan en el mercado, las diferentes situaciones que podrían surgir, la posición deseada por la organización en ese mercado futuro, y las medidas necesarias para llegar allí y las integra en un todo coherente.

▪  La planeación estratégica de Politing: Un sistema gerencial que desplaza el énfasis en el “qué lograr” (objetivos) al “qué hacer” (estrategias). Con la Planeación Estratégica se busca concentrarse sólo en aquellos objetivos factibles de lograr y en cuál área o terreno competir, en correspondencia con las oportunidades y amenazas que ofrece el entorno. 
Con estos conceptos anteriores, no se pretende acabar con el escepticismo de algunos gerentes de Politing, en torno a la importancia de “lo estratégico”. Y mucho menos se puede pretender eso, si se siguen las palabras de una conocida pre-candidata quien (parodiando a Ruiz de Santillana) aseguraba que el escepticismo “es la castidad del intelecto y que por lo tanto, es una vergüenza entregarlo demasiado pronto, o al primero que se nos presente: es un acto noble conservarlo con orgullo a través de la larga juventud, hasta que por fin –al alcanzar la madurez del instinto y la discreción– uno pueda entregarlo –sin riesgos– para obtener a cambio fidelidad y facilidad”…por eso, tampoco ella, nunca quiso entender estos diferentes conceptos…y prefirió permanecer –toda su vida– como pre-candidata y perfectamente “escéptica”…

Infraestructura y estructura en politing: pensando estratégicamente

Todo pensamiento es una reflexión que resulta de la capacidad de formar, ordenar y relacionar, en la mente, ideas y conceptos. Por eso se le paga al gerente de Politing: por pensar; y lo debe hacer en forma estratégica y en forma táctica. Se deja esto último para otro documento y ahora se pone en claro que para que todo gerente piense estratégicamente, debe soportar y apoyar su pensamiento en dos plataformas que como tarimas le permiten la construcción de lo estratégico: la Infraestructura y la Estructura.

Infraestructura: Es el conjunto de elementos que como medios intangibles son necesarios para soportar la actividad estratégica. Son las bases y fundamentos que sostienen el pensamiento estratégico y logran hacer que funcione adecuadamente y son 5: (1) Misión, (2) Visión, (3) Filosofía, (4) Valores, y (5) Estilo.

Estructura: Es la forma como las diferentes partes del pensamiento estratégico se conectan y relacionan entre si. Es el esqueleto o armazón de elementos con los cuales se edifica el pensamiento estratégico y son 5: (1) Objetivos, (2) Metas, (3) Políticas, (4) Estrategias, y (5) Tácticas, comentados en artículos que se aconseja leer seguidamente.

En campañas políticas lo estratégico es importante por el valor de acierto y el costo que representa su error, los cuales pesan mucho y son socialmente muy apreciados. De ahí que la facultad estratégica es muy valorada por los estudios de “arte”, “guerra”, “competencia”, “rival”, “destreza”, “astucia”, “habilidad” y como tal, es una característica que ha distinguido a gobernantes, guerreros, dirigentes, gerentes y políticos asertivos, acertados y exitosos.

Y es que el conocimiento y la experiencia facilitan el entendimiento y mejor comprensión de “LA REALIDAD, lo cual es útil para evaluar objetivamente una situación específica, clasificar los recursos disponibles, identificar los elementos sensibles y las variables claves de la estrategia, con un propósito definido: satisfacer –oportuna y adecuadamente– las necesidades de los ciudadanos-electores, de aquellos que prestan su concurso dentro de la campaña, así como de aquellos externos a ella y de sus dirigentes políticos.

Existe la posibilidad de que cualquier estrategia –sin importar la persona o reunión de personas que la aplique– sea planificada o no. y lo realmente interesante es que hay ocasiones en que algunas estrategias no planificadas –más conocidas como intuitivas– resultan ser tan acertadas o más que aquellas que se planean, proyectan o planifican cuidadosamente. Sin embargo, para correr menos riesgos –sobre todo en situaciones complejas como aquellas enfrentadas por las campañas y organizaciones políticas– se recomienda que toda estrategia de Politing sea cuidadosamente planificada. La “intuición” es importante en la formulación estratégica de Politing y es una habilidad que se asimila con la “visión”, el “olfato”, la “percepción”, la “clarividencia”, el “pálpito” ó el “instinto”. En la literatura académica estos conceptos son muy conocidos y se han popularizado con los nombres de “misión”, “visión”, “valores” y “estilo”, elementos muy útiles para la comprensión y posterior definición de la estrategia. A continuación se profundiza estas cinco nociones.

  1. Misión: La razón de ser de la campaña política es el código genético de la organización política. Toda misión debe ser capaz de trasmitir lo que realmente es la campaña política y, a la vez, motivar a quien la lea. La redacción de la misión debe ser tan extensa o corta como sea necesario para que cumpla con su finalidad.
  2. Visión: Es una idea clara de la situación futura con objetivos específicos de corto, mediano y largo plazo. La visón de la campaña es lo que se sueña llegar a ser. Esta visión debe ser siempre medible y alcanzable.
  3. Filosofía: Establece el marco de relaciones entre la campaña y sus directivos, colaboradores, públicos y sociedad en general, mediante un conjunto de valores que alimentan el origen de la campaña, el estímulo de la visión y la formulación de la misión. 

  4. Valores: Los principios y elementos de valor que rigen las actividades generales del día a día y el proceso estratégico. 

  5. Estilo: Tiene relación con la identidad de la campaña, la forma particular, táctica, de adelantar el proceso de Politing, la manera de enfrentar las fuerzas del entorno y de los competidores, es decir la forma característica y propia de hacer las cosas. 


Todo gerente de Politing debe tener claro estos conceptos para que cuando el candidato busque una tarima para construir su pensamiento estratégico, no le aconseje subirse a las tapas de cerveza, pues muchos se marean…

 

  1. Objetivos, metas y políticas en politing: luego, luego se necesitan

Hay conceptos en Politing que a pesar de su frecuente uso son un verdadero obstáculo para encontrar acuerdos o coincidencias. Aún en reuniones informales la connotación de ciertas palabras no es igual para todos, situación que es realmente incómoda en el ámbito electoral, donde es inoperante intentar pasar a mayores niveles sin un mínimo acuerdo en torno a estos conceptos. Aquí, se presenta la diferencia entre Objetivos, Metas y Políticas, pero vale la pena leer aquellos de Estrategia y Táctica y posteriormente el de Filosofía, Propósitos, Misión, Visión, Fin y Valores…

Los objetivos son resultados deseados y, cuando se cuantifican, concretan o especifican, se convierten en metas. Estas son más tangibles, paso necesario para hacer más operativos los propósitos e intenciones englobadas en todo objetivo. Así, el deseo de llegar a ser el número (objetivo) se vuelve más palpable en forma de metas: alcanzar “Q” volumen de votos, lograr una “X” participación en el mercado electoral, durante “y” semanas, en la zona “Z”. Tener objetivos es importante, porque el que no sabe para donde va, nunca llega; y es útil convertirlos en metas para aterrizarlos y concretarlos, de tal forma que brinden información más cuantificable acerca de qué tan cerca se está de ellos, cuánto hay que avanzar y a qué velocidad, haciendo referencia a la respuesta del gato a Alicia en el País de las Maravillas, que encabeza este escrito.

La palabra política engloba tres realidades complementarias aunque diferentes, que los anglosajones concretan con el uso de tres vocablos distintos: politics, policy y Polity. Este último se verá posteriormente. Con el primero, se designa la “búsqueda, conquista y mantenimiento del poder”, se concibe como “el arte de hacer posible lo deseable” o como “la asignación con autoridad, de valores en la sociedad”. Es lo que realizan los políticos profesionales y su estudio lo hace Ciencia Política, campo de los politólogos. Esta noción de política como politics, guarda estrecha relación con el concepto según el cual “los saberes directivos son saberes políticos” por cuanto “se relacionan con la prudencia, el sentimiento de justicia, la fortaleza para el mantenimiento de la perspectiva y el rumbo, así como el impulso y el liderazgo para que toda la comunidad busque el mismo objetivo y que –aunque irónico– son los fundamentos de la actividad política en toda organización, sea esta una compañía, institución, empresa o en la misma sociedad.

La segunda traducción de política, es la de “policy” (“policies” en plural), entendido como las líneas de acción establecidas para alcanzar ciertos objetivos. En los países que tienen tradición anglosajona, es común hablar de “Policy Science” o “Ciencia de las Políticas”, que cobija lo privado y lo público, cuyas diferencias ya se han desdibujado. En el ámbito privado, la política ha tenido su campo de acción en lo que se conoce como “Dirección o Administración por Políticas”, contrapuesto a la “Administración por objetivos”. Pregona la dirección de las organizaciones (incluidas las electorales) mediante el establecimiento de unas cuantas políticas: las de Politing, las de Personal o de Capital Humano, las de Logística y las Políticas Financieras. La “Administración por Políticas” (“Hoshin Kanri”) es la propuesta japonesa de Alta Dirección que se basa en el ciclo PHVA (Planear/ Hacer/Verificar/Actuar). Sus raíces son el Hoshin, curso de acción o política y el Kanri, la administración, dirección o gerencia. Busca –con un proceso participativo– establecer y autocontrolar las Políticas fundamentales de la organización garantizando los medios correspondientes y los recursos necesarios para asegurar que alcance todos los niveles de la organización. Del otro lado, las políticas públicas se entienden como “todo lo que el Estado (Gobierno) hace o deja de hacer” o la “forma como el Estado se comunica con los ciudadanos” y el moderno Administrador o Gerente Público es coordinador del proceso integral de Políticas Públicas: las formula, implementa, evalúa, analiza y reestructura. De ahí que se afirme que “cada vez más, hacer política es hacer políticas públicas”, pues sólo convirtiendo programas de gobierno en acciones concretas y tangibles, se hace Política y, por ende, así se consiguen los votos. Así, candidatos y partidos políticos pasan a un segundo plano, pues lo importante –y la manera más práctica y efectiva para conseguir votos– es realizar lo que prometieron en sus campañas políticas. Al Definir bien la Política y las Políticas, se evita que las campañas políticas avancen con el ritmo del cha cha cha: un pasito pa’delante y dos pasitos para atrás…

@CarlosSalazarV