Corrección política vs humor

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Se trata de un fenómeno que se está repitiendo con preocupante regularidad. Las redes sociales son un espacio en el que la corrección política está ganando terreno de manera alarmante al humor, en cualquiera de sus variantes. Si bien hay que evitar la burla, la tradición satírica de publicaciones que ridiculizaban a los poderosos y se reían, junto con sus lectores, de casi todos los temas de la vida nacional, está dejando su lugar a una corrección que, en ocasiones, oculta el fondo de muchos temas.

Censura políticamente correcta

Una broma, en tiempos actuales, puede tener un alto costo. Así lo han comprobado en carne propia personajes como James Gunn, director de Guardianes de la Galaxia, quien por utilizar su humor –cuestionable o no, pero como parte de su libertad de expresión–, fue despedido del proyecto cinematográfico.

Algo similar ha sucedido con personas que pensaron que sería gracioso manejar algún mensaje desde la perspectiva humorística, recibiendo en cambio no sólo el rechazo de las redes, sino incluso una sentencia del tribunal de lo políticamente correcto para recibir como sentencia algún despido o la marca que los acompañará de por vida de ser señalada como un transgresor de lo correcto.

Cualquier tuit o post en otras redes, de inmediato puede ser calificado como contrario a cualquiera de las causas que regularmente se ponen de moda o, simplemente, ser tildado de racista o alguna fobia que no es bien vista socialmente hablando.

Así, nos dejamos de reír incluso de nosotros mismos en aras de un supuesto respeto a una serie de normas que están siendo impuestas. México dejó de ser un país en el que los apodos eran parte de la cotidianeidad y la cercanía entre miembros de una familia o comunidad, para convertirse en una afrenta que debe desterrarse de nuestras vidas.

Claro que hay que evitar el bullyng o que se ridiculice a una persona por su aspecto físico, pero de ahí a prohibir una gran cantidad de expresiones que no tienen como significado lo que sus acusadores indican, hay una enorme diferencia.

Por citar un ejemplo, hace pocos años se empezó a hablar de los jóvenes que ni estudian ni trabajan para llamar la atención acerca de un fenómeno que iba creciendo, a la par del descuido del Estado para atender a esta población, por lo que se acuñó el término NiNi para referirse a quienes estaban en esta condición.

Pero ahora resulta que decirle NiNi a alguien es ofensivo y hay que buscar otras palabras para referirse a ellos.

Igual pasa cuando, en temas electorales, algún articulista o analista se refiere a la esposa de algún político, algo que es cierto, en especial si es candidata a algún puesto de elección popular. Decir que tal abanderada de un partido es esposa del anterior presidente municipal o gobernador, es mal visto y quien diga esto es acusado de violencia de género o de estar expresando una infamia, aunque eso sea la única cualidad para que el personaje citado haya obtenido una candidatura.

También esta está llegando a un nivel preocupante, pues después de tres sexenios en los que se caricaturizó al presidente de la república, se le criticó tanto por sus decisiones como por sus errores o dichos, ahora hay que respetar al actual mandatario porque apenas está iniciando, se trata de una campaña en su contra para que fracase o porque los que lo hacen no lo hicieron en sexenios anteriores.

Es evidente que detrás de todo esto hay una intención de acotar la posibilidad de ejercer la libertad de expresión plena, pues muchos temas ya no pueden ser abordados abiertamente porque chocan con el tribunal de lo políticamente correcto y reciben la reprobación masiva de quienes se dedican, como moderna sociedad de la moral y las buenas costumbres, a revisar que se cumpla con el código de lo permitido.

Es una pena que el recurso del humor provoque que muchos articulistas, caricaturistas o simples usuarios de redes lo piensen dos veces antes de escribir o dibujar algo, por el temor a lo políticamente correcto, lo cual constituye una autocensura.

Pero así son los tiempos de la comunicación en redes sociales, algo que se pensaba iba a ampliar nuestras posibilidades.

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Un estudio del Pew Research Center indica que las redes sociales le están ganando la batalla al papel y a los medios de comunicación tradicionales. Un dato ilustra esto: uno de cada cinco adulto se informa a menudo en las redes sociales, además de que entre los resultados se muestra que los principales fuentes de información para los estadounidenses son, en orden, la televisión, los portales web, la radio, las redes sociales y los periódicos impresos.

@AReyesVigueras