Otra morena dice adiós a Donceles

0
481

La que vive sus últimos días como integrante de Morena en el Congreso de la Ciudad de México es la diputada Leticia Varela, quien, en breve, asumirá como titular de la Agencia de Atención Animal de la CDMX.

La fecha de su partida está prevista para dentro de siete días, justo el 20 de diciembre, cuando se espera esté aprobado el Presupuesto 2019 para la capital de la República, entonces se irá.

Aunque ya programada, su partida será una gran pérdida para Morena, fracción donde los roces están a la orden del día por el desorden interno que priva, y que no se ve para cuándo vaya a terminar.

Quizá la decisión de Varela de irse al gobierno de Claudia Sheinbaum no sea del todo mala, pues en Donceles sus posibilidades de trascender eran casi nulas, debido a que las decisiones las tiene secuestradas un minúsculo grupo de grillos baratos.

En la fracción de Morena no hay proyecto, y sus integrantes son simples sirvientes a los que se les dice cuándo levantar la mano y cuándo quedarse quietos; cuándo hablar y cuándo guardar silencio.

Ahí nada se negocia públicamente; las decisiones las toma un reducido grupo que ni siquiera trabaja para el proyecto del gobierno morenista, sino para sus propios intereses.

La mayoría de los integrantes de esa fracción no tienen la menor posibilidad de trascender, pues llegaron a sus respectivas curules por una coyuntura que difícilmente se volverá a presentar.

Es común escucharlos presumir a los cuatro vientos que están ahí porque la gente votó por ellos masivamente, que son los representantes legítimos del pueblo, le pese a quien le pese, y tienen toda la razón: Morena arrasó en las urnas.

Pero serían muy ingenuos –o cínicos– si no reconocieran que en realidad están ahí por el fenómeno llamado Andrés ManuelEl Peje fue el candidato en cada calle, y él los jaló a la orilla; si ganaron fue por su candidato presidencial, no por ellos.

Si se hubieran presentado por su cuenta, sin el halo del tabasqueño, ninguno de ellos habría ganado absolutamente nada. Llegaron a la curul que hoy tienen por la ola pejista, que no los bañará por siempre.

Si no se ponen a trabajar por su cuenta, en tres años desaparecerán del mapa político, tal como ocurrió con la mayoría de los morenos que la legislatura pasada estuvo de vacaciones en Donceles, a donde habían ido a parar gracias a una tómbola.

En su bancada, los morenos no son libres de expresar sus ideas y menos de debatirlas; reciben indicaciones porque son tratados como la pelusa. Unos cuantos son los que suben a tribuna; siempre los mismos.

¿Y los demás? ¿No existen?

Por eso, no está nada mal que la diputada Varela, con una historia de lucha sindical y social, sobre todo en el territorio de Benito Juárez, donde en 2012 estuvo a nada de ser delegada, se incline por un proyecto noble e importante: la defensa de los animales.

CENTAVITOS… Por cierto, una gran preocupación invade a la fracción mayoritaria en Donceles: los plazos fatales en varios asuntos que tienen que ver con la armonización de las leyes de la flamante Constitución Política de la CDXM se les están viniendo encima, y aún no los tienen aterrizados. Ni leyes principales, mucho menos las complementarias, están listas, y ante ello les urge asegurar la mayoría calificada para jugar con los plazos; les espera una dura negociación con los que califican como chiquillada legislativa, que les puede elevar los costos.