Apalean a Morena en Donceles

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Ni la Virgen de Guadalupe pudo salvar a Morena y sus aliados de la paliza que les puso la oposición, y que los exhibió como lo que son: ignorantes, prepotentes, inoperantes y con la carencia de un liderazgo en Donceles.

Bastó con que el priista Guillermo Lerdo de Tejada propusiera un punto de acuerdo para exhortar a Andrés Manuel López Obrador a destinar más recursos a la educación superior, para que los morenos —inexplicablemente— se pusieran como locos en contra.

El punto se discutió y, a la hora de la votación, los pejistas andaban en la baba o en el chisme; el asunto es que —por primera vez y con todo y su aplastante mayoría— perdieron la votación.

Incrédulos, pedían a la presidenta de la Mesa Directiva, la panista Margarita Saldaña, repetir la votación y hacerla uninominal, pero la exdelegada en Azcapotzalco se negó aduciendo que el tema ya se había votado y cerrado.

Entonces los morenos y sus aliados le dijeron de todo: desde facciosa hasta ignorante, pero, asesorada en la mesa por el perredista Víctor Hugo Lobo, se mantuvo firme y exigió argumentos más que descalificaciones.

Lo que siguió fue una auténtica pachanga en la que los morenos, sin líder en el salón porque Ricardo Ruiz andaba desaparecido —bueno, aunque esté, nadie le hace caso—, se arrebataban la palabra y proferían insultos desde su curul.

Aunque pequeños en grupo, panistas, perredistas y priistas unieron fuerzas para exhibir la ignorancia e intolerancia de la mayoría, cuyos miembros echaban lumbre.

Bueno, hasta la petista Circe Camacho exigió que se callaran cuando ella hablaba al micrófono, pero cuando la oposición estaba hablando gritaba desaforada desde su curul para que le dieran la palabra; ya nadie le hizo caso.

Cómo andarán de perdidos los morenos que hasta Carlos Castillo, fiel sirviente de Ariadna Montiel, subsecretaria del Bienestar con López Obrador, quería encabezar los reclamos; fue ridiculizado por el priista Tonatiuh González y el perredista Jorge Gaviño.

Cuando en el recinto corría la bilis y los morenos echaban espuma por la boca, exigiendo la palabra para pelear, el priista Lerdo de Tejada, promotor del punto de acuerdo en discordia, pidió a la Mesa Directiva retirar su propuesta para calmar los desfiguros. La experimentada Saldaña dio por concluida la discusión, pues con la propuesta retirada ya no había materia para debate, lo que dejó con fuertes cólicos a los morenos, que no les quedó otra que tragarse su coraje.

Una vez más quedó demostrado que podrán tener la mayoría numérica, pero que, para el debate, están más verdes que sus gatos del tucán, y que, si no se ponen a estudiar, les seguirán pateando el trasero. Y eso que fue un punto de acuerdo, nadie quiere imaginar si la paliza la reciben durante la aprobación del Presupuesto 2019 o alguna modificación constitucional.

CENTAVITOS… Si el diablo no mete la cola, hoy deja Donceles la efímera tesorera Laura Ángeles Gómez, quien llegó como secretaria particular de Ernestina Godoy —hoy procuradora de la capital— y acabó firmando los cheques de los millonarios recursos de Morena. Al igual que la Tesorería, los morenos decidirán hoy qué tribu interna se queda con las jugosas Unidades Administrativas, que incluye el área de Comunicación Social, donde el exdiputado Roberto Candia, suplente del neopesista Fernando Aboites, anda cabildeando, sólo que enfrenta oposición de los propios morenos, encabezados por Valentina Batres. Van para tres meses y aún no definen nada… y lo peor es que no tienen a nadie.