Claudia se aferró a su logo

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Alegan que no hubo ningún plagio del creador del logotipo ganador del concurso organizado por Claudia Sheinbaum para promover la imagen de su gobierno, pero eso no quiere decir que no haya sido copiado.

Si dicen que no fue plagiado es porque los roqueros que usaban desde antes un logo similar no lo registraron legalmente, no porque no sea prácticamente idéntico, lo cual no le quita el tufo de pirata.

Pero eso pasaría a segundo plano si no fuera porque, a pesar de las múltiples protestas y dudas sobre el trabajo, la jefa de Gobierno no dio explicación alguna y aplicando la frase original del Tin Tan de “me canso ganso”, empezó a usarlo desde antes de llegar al cargo.

El primer documento público donde usó ese espantoso juego de clips verdes fue al diseñar las invitaciones para su toma de protesta del pasado 5 de diciembre. El sobre que contenía la invitación llevaba el escudo de la ciudad y el horrible sello verde.

Amén de dejar pasar un trabajo inmerso en serias dudas, que aunque no vaya a ser rebatido ante las autoridades judiciales está cuestionado de origen, la señal que envió
Claudia es de que no le importa lo que piense la ciudadanía, ella decide y punto.

Podrá sonar algo ridículo, pero si a nivel federal Andrés Manuel López Obrador ordenó una consulta —aunque fuera patito— sobre el aeropuerto de Texcoco y del Tren Maya, en lugares donde ni siquiera les importaban, por qué  Sheinbaum no hizo algo igual aquí.

Porque el ponerle una imagen para identificar a la Ciudad de México, así sea a su gobierno, sí era de incumbencia de los ciudadanos, pues es motivo de orgullo para la mayoría llevar el sello de capitalinos.

Organizar una encuesta en la ciudad no hubiera tenido la mayor complicación, pues los ciudadanos habrían votado en cualquier estación del Metro, parada de camión, plaza pública o cualquier sitio.

Y ya el resultado, manipulado o no, se habría tenido que acatar porque a los capitalinos se les dio la oportunidad de votar, pero doña Claudia no quiso correr riesgos.

El haber hecho una consulta la habría puesto en una situación difícil, pues, de salir bateada su propuesta, la cosa se habría leído como una derrota y que la ciudadanía no la apoya del todo, como ella cree.

Sobre todo, porque le hubiera sido prácticamente imposible, primero, explicar qué es lo que esa cosa tan horrenda quiere decir. Y, segundo, si los ciudadanos se sienten identificados por ese par de clips entrelazados y, peor aún, si estaban de acuerdo en pagar por ello. Pero ya lo impuso y nadie puede decir nada; cuando a algún capitalino le pregunten qué quiere decir el logo de su ciudad, a ver qué explica.

CENTAVITOS… Y en cosas más importantes, el gobierno capitalino ya fue calado por el primer grupo de poder al interior al tener que aguantar la protesta de la mafia de bomberos que se niegan a perder el poder y que amenazan, incluso, con violencia si insisten en moverlos. Buena prueba para la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, quien, por cierto, a partir de enero ya no contará con los granaderos, por si se arma la grande…

Y hablando de Claudia, la funcionaria denunció que hay cientos de aviadores en su gobierno, aunque nada más dio de baja a 58 que eran familiares de funcionarios de la anterior administración. Pues la jefa de Gobierno debería dar la información completa de quiénes son los parientes que hicieron transa y, sobre todo, por qué no corrió al resto, porque si dice que son piratas, ya son de ella, pues están en su administración. Nomás para que el pueblo esté enterado.

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