¡A sus órdenes, mi general!

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IN MEMORIAM – FUERZAS ARMADAS

Fuerzas Armadas

(Por Javier A. Ibarrola Carreón)

Esta es la última vez que la columna de mi amadísimo padre, el periodista Javier Ibarrola Jiménez, sale publicada en el espacio que durante muchos años ocupó. No será fácil que alguien alcance el nivel de entendimiento y dominio de la información que él tenía sobre el complejo tema de las Fuerzas Armadas.

Desde el domingo 23 de septiembre se encuentra pasando revista en el cielo, ante el GENERAL DE GENERALES. Y lo hace con la plena convicción de haber sido un hombre íntegro, honorable, leal y cariñoso.

Fue un hombre de familia y por su familia lo dio todo, siempre con una sonrisa y sin esperar nada a cambio. Sus dos grandes pasiones fueron el periodismo y las fuerzas armadas. Tuvo la fortuna de haber vivido en una época de grandes acontecimientos: la llegada del hombre a la luna, el movimiento del 68, la guerra en El Salvador y muchos otros que cubrió desde los principales periódicos y revistas, así como de las cadenas de televisión y radio nacionales e internacionales.

Disfrutaba enormemente las comidas familiares y con amigos, donde predominaba la charla, la comida española y los buenos vinos. Asiduo pescador, de quien mi hermano Gerardo y yo le aprendimos muchas cosas durante los frecuentes viajes de pesca.

Quiero agradecer profundamente a Grupo MILENIO todas las palabras e imágenes que publicaron a manera de homenaje. A la Secretaría de la Defensa Nacional y a la Secretaría de Marina Armada de México por todos sus apoyos y muestras de reconocimiento que tuvieron; y a tantos y tantos mensajes en las diferentes redes sociales y llamadas telefónicas que hemos recibido, sin duda alguna todo ello nos ayudará, a mi familia y a mí, a tener paz en nuestras mentes y corazones.

Ahora le toca cubrir la fuente más asombrosa y enigmática que puedo imaginar, ¡cuántas columnas podrá escribir!

Estoy seguro que cuando se presentó ante Dios, se puso «firmes» y dijo: ¡A SUS ORDENES MI GENERAL!

jibarrola@hotmail.com

@JaIbarrola

 

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Toque del silencio

(Por Juan Ibarrola C.)

Conocer a fondo y en carne propia a las fuerzas armadas fue tu principal objetivo. A finales de los años 50 ingresaste al Ejército mexicano; éste cumplía a la Patria desde un anonimato necesario y prudente. Ese México requería que las cosas fueran así y la institución armada intentaba sacudirse el mando de los generales revolucionarios para entrar en la era de los egresados del H. Colegio Militar.

Desde tu otra trinchera, viviste los antecedentes, sucesos y desenlace —el 2 de octubre de 1968— del primer intento exitoso por parte del gobierno, para transferir la responsabilidad y la culpa al Ejército, cuando se quiere demostrar que, ante la fuerza del Estado, nada ni nadie.

Con tu hermano Juan (mi padre) comenzaste a reconstruir ese lazo vital entre la sociedad y sus fuerzas armadas. Juntos se reinsertaron en una nueva etapa donde lo castrense llegó a convertirse en una fuerza tal, que hasta el propio general secretario Félix Galván López (1976-1982) llegó a asegurar que los militares de tierra sí estaban listos para gobernar.

Los 80 fueron para ti, para nosotros; aciagos y llenos de incertidumbre. El 14 de mayo de 1986, te recuerdo huérfano al igual que yo; al igual que toda nuestra familia. «No solo las balas matan la libertad de expresión», la tuya, la de mi padre, fueron acalladas aun y a pesar del apoyo que el Ejército mexicano les brindaba. Como siempre, saliste adelante.

Fuerzas Armadas nació a mediados de los 90. Las primeras batallas fueron duras y desgastantes. Romper con las obsesiones de los civiles hacia los de uniforme fue tan complejo, como romper con las de los últimos hacia los primeros. Dentro de estos interminables esfuerzos editoriales, tuviste el valor de encarar el rechazo, la crítica y la apatía de muchos. Del éxito de tu visión y conocimiento, no soy yo quien deba exaltarlo. Ya es legado. Ya es cátedra. Será, en el tiempo, la forma como muchos periodistas, «opinadores» intelectuales y de más, obtendrán la entrada a las fuerzas armadas.

Alcanzar a comprender a los institutos armados a partir de la llegada del panismo no fue un pendiente. A pesar de los abusos, de los insultos y de la innecesaria demostración de poder de los dos últimos Comandantes Supremos hacia sus comandados; lograste desde tu espacio traducir la realidad de las grandes transformaciones que han tenido militares y marinos en estos últimos doce años.

Los resultados de estas transformaciones no la hemos conocido todavía. Así son los soldados de tierra, de aire y de mar; estrategia y operación para el futuro.

Para los «Generalotes» y Almirantes retirados, fuiste una voz en los últimos años. Encontraron en tu cuartel, el medio para transmitir su posición hacia las nuevas formas que han seguido los mandos que los sucedieron.

Hoy, las secretarías de Defensa Nacional y de Marina Armada de México se enfrentan al relevo de mandos más controvertido de toda la historia. De forma valiente decidiste ya no vivirla desde aquí. Sabías perfectamente que la sucesión de los secretarios castrenses es para el próximo Presidente la decisión estratégica que marcará el rumbo de su administración. Te limitabas a informar que dependía del México que quiere Peña Nieto para sus primeros tres años de gestión. Depende del México que quiera dejar para 2018.

Lo que sí era seguro para ti, es la tarea que tienen clara las fuerzas armadas. Es también la responsabilidad de convertirse, ahora sí, en actores políticos visibles ya que, actores sociales, lo han sido siempre. Es la fuerza con la que serán juzgados.

Seguiremos aquí, desde, hacia, por y para las «Fuerzas Armadas». ¡Gracias! Javier Ibarrola, eternas y profundas.

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola

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