La Cuarta Transformación viene ¿en serio?

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Se ha dicho hasta el hartazgo que la cuarta transformación viene en camino, que es inminente y los voceros del movimiento repiten que será un cambio, radical y profundo, que sólo los representantes del viejo régimen se oponen por la pérdida de sus privilegios, pero luego de ver como se repiten acciones que hasta harían que se enorgullecieran algunos políticos de antaño –que se podría pensar que son sus maestros–, sólo nos queda preguntar: ¿en serio?

¿Cuarta o de cuarta?

No es por arruinar la fiesta para muchos de los que creen que la victoria del pasado 1 de julio, en el marco de la promesa de la cuarta transformación, pero las señales apuntan a que cambiarán algunas cosas para que la gran mayoría siga igual.

Pensar en función de un cambio radical apoyado sólo en elementos propagandísticos –discursos, frases o lemas–, se va a hacer realidad, cuando ha faltado la propuesta principal de un cambio en el modelo de desarrollo económico, es tratar de engañar a los demás.

Si vemos con frialdad las palabras que en distintas ocasiones ha pronunciado el nuevo presidente de la república, nos daremos cuenta de que se mantendrá mucho de lo que adminsitraciones anteriores han realizado, como es el caso de mantener la estabilidad macroeconómica, respetar la autonomía del Banco de México, recurrir a las fuerzas armadas en materia de seguridad pública, recurrir al petróleo como palanca de crecimiento económico, por citar algunos ejemplos, nos muestra que el tan cacareado cambio podría ser una simple falacia.

Y es que lo que realmente se transformará es el nombre del mandatario, la manera de hacer las cosas, la forma en que se tomen las decisiones y la incorporación –como sucede con cada nuevo gobierno– de nuevos programas y estrategias en rubros como desarrollo social, economía o seguridad.

Es claro que la imagen del gobierno se transformará, al igual que sucedió cuando llegó Fox, Calderón o Peña Nieto, y aunque en esta ocasión no haya un águila mocha, si tendremos una nueva identificación que servirá como la marca de la nueva presidencia.

Habrá, sin duda, cambio de nombres, pero muchas de los lastres que llevamos cargando durante décadas seguirán igual, como es el caso de la pobreza, la discriminación y la inseguridad, ¿o a poco creen que la Guardia Nacional resolverá por arte de magia esta problemática?

Pero, ya se ha visto, puede más una bien realizada campaña propagandística que los datos que arroja la realidad, esa que indica que la delincuencia no sólo se produce por la falta de oportunidades –hay ladrones o defraudadores que cuentan con estabilidad económica y la ambición los motiva a delinquir–, sino que hay más causas que deben ser consideradas.

Adicionalmente, hay que considerar que en plena revolución en materia de energía, con nuevas fuentes renovables y prohibiciones a vehículos que consumen combustibles fósiles, aquí se apuesta a construir refinerias, dejar de exportar crudo y apostar por revivir a una empresa que está quebrada por tantos cambios dictados desde el gobierno y desde escritorios de políticos.

Pero en fin, los promotores de la cuarta transformación podrán presumir todo lo que quieran, se les podrá dar el beneficio de la duda y esperar que tengan razón –por el bien de todos nosotros–, pero no deja de persistir la duda de que pulga les habrá picado para que estén dando tantos brincos y presumiendo algo que no terminar de cuajar y que podría dar resultados escasos o nulos.

Hay que considerar que con tantos frentes que se han abierto por parte del nuevo presidente y sus legisladores, sin alcanzar consensos y olvidando la también prometida reconciliación, este gobierno estará acotado y con pocas posibilidades de alcanzar resultados.

Así que ponganse los cinturones, prepare la botana y preparese a presenciar un espectáculo político que no tendrá equivalente en la historia reciente de México, un país –por cierto– acostumbrado a promesas incumplidas por parte de los candidatos ganadores.

Para estar #enlínea

La semana pasada, Marco Levario Turcott @arouet_v informó que la Revista Etcétera dejará de publicarse en formato impreso. Suerte con la decisión al equipo de la publicación.

El popular Youtuber, ahora metido a comentarista político, conocido como Callo de Hacha @callo apunta en su cuenta de Twitter –en el contexto de las desafortunadas palabras de Paco Ignacio Taibo II–: “¿Se acuerdan cuando corrimos de TV UNAM a Nicolás Alvarado por decirle naco a Juan Gabriel?”, ante lo que sólo podemos preguntar, ¿corrimos, cara pálida?

Y en redes sociales se promovió la marcha de ayer domingo, en la cual los temas se fueron acumulando al grado tal que para muchos se trató más bien de un muestra de como empieza a crecer un movimiento anti López Obrador, algo que pudiera crecer con el tiempo.

Podemos seguir la plática en Twitter: @AReyesVigueras