Análisis semanal: 3 de diciembre

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Las claves de la “peculiar” transición

Estos son algunos datos que muestran el marco en el que se dio la transición que terminó con la toma de posesión de López Obrador, el primer presidente de la república que proviene de Tabasco:

Andrés Manuel López Obrador es el candidato más votado en México, 30.1 millones de votos.

La votación para el partido en el poder, en este caso el PRI, tuvo una disminución en los sufragios recibidos respecto a la elección presidencial anterior, 10 millones de votos menos en comparación con los 19.1 millones que recibió Enrique Peña Nieto en 2012, pues José Antonio Meade alcanzó 9.2 millones de sufragios.

Morena, por sí mismo, obtuvo la mayoría en las Cámaras de Diputados y Senadores, aunque sin alcanzar la calificada para realizar cambios en la Constitución.

Peña Nieto es el presidente con la menor aprobación ciudadana en la historia reciente del país. Desde Carlos Salinas de Gortari, quien arrancó su sexenio con un 77% de aprobación y cerró con un 18% de desaprobación, Peña inició con un 24% y cerró con un 74% de rechazo.

Ernesto Zedillo empezó con 66% y terminó con un 31%; Vicente Fox tuvo 59% y 40%; y Felipe Calderón tuvo 53% y acabó con 46%, de acuerdo a Consulta Mitofsky.

Desde la campaña presidencial, López Obrador anunció a los miembros de su gabinete y varios de los programas prioritarios que llevará a cabo durante su gobierno, el cual apoya su estrategia en consultas populares, aunque éstas han contado con una participación de un millón de personas aproximadamente.

La decisión de Peña Nieto de hacerse a un lado y reducir el ritmo de sus actividades, coincide con estas cifras y la percepción negativa que concita entre la ciudadanía su gobierno.

Pero también hay que considerar lo que sucederá con la nueva administración una vez que, como sucedió desde el pasado sábado, empiece a funcionar como gobierno y ya no esté en el escenario político Peña Nieto y su gabinete, pues podrán echarle la culpa por los errores u omisiones cometidas, argumento que no podrá ser utilizado indefinidamente.

También hay que tomar en cuenta que el nuevo mandatario ya ha sufrido un desgaste, pues al hacerse a un lado Peña Nieto, las decisiones, nombramientos y reacciones de López Obrador ya han tenido un impacto no sólo a nivel de imagen, sino en la calificación que el electorado le otorga.

Y es que es muy diferente ser líder opositor o candidato que gobernante, y en este nuevo papel veremos si López Obrador puede controlar no sólo a los integrantes de su movimiento, sino a sus propios impulsos.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Enrique Peña Nieto se despidió inaugurando algunas obras como el Tren Eléctrico de Guadalajara, obra polémica a decir del gobernador electo Enrique Alfaro.

De Los Pinos a Palacio Nacional

Todo un emblema del Poder en México se convirtió a partir de este sábado en un centro cultural. La residencia oficial de Los Pinos dejó de ser la sede del poder ejecutivo por decisión del nuevo presidente, quien trabajará desde Palacio Nacional, inmueble al que se trasladará la actividad presidencial.

Promesas como que sólo necesita un catre y un perchero para dejar el saco, nos indican que más allá de la funcionalidad de la medida, López Obrador busca cambiar los símbolos en la política mexicana, pues en realidad vivirá en su domicilio de Copilco, en lo que su hijo menor termina la primaria, para luego buscar una residencia en la zona centro de la ciudad.

Que eso conlleve un costo que se pudiera suplir con la anterior residencia oficial, además de la desaparición del Estado Mayor Presidencial, poco importa, pues de lo que se trata es de cambiar la cara de una presidencia que si bien empieza con altas expectativas, también genera una gran incertidumbre.

@LosPinos_mx

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