Los 10 errores de los principales actores políticos

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Con el fin de sexenio, inicia un periodo de análisis sobre los actores políticos que contribuyeron a una reconfiguración en el gobierno federal. Iniciamos este balance con el presidente saliente, además de abordar en las siguientes colaboraciones a los tres principales partidos de oposición y al presidente electo, considerando los errores que pueda cometer en su mandato. Estos son, pues, los 10 errores de los principales actores políticos de México, empezando por Enrique Peña Nieto.

Los 10 errores de Peña Nieto

La evaluación que se hace de la gestión de Enrique Peña Nieto como presidente de la república, debe incluir no sólo los logros que ha tenido –estabilidad económica, avances en infraestructura, inscripción de trabajadores al Seguro Social, entre otros–, sino la manera en que intentó trabajar en una serie de reformas para impulsar temas como la competitividad en telecomunicaciones, energía, además del tema educativo.

Pero cometió una serie de errores que marcaron su sexenio de forma clara, algunos de ellos se pudieron haber evitado, pero los responsables de éstos no reaccionaron a tiempo.

Es así que el listado de errores, a nuestra consideración, es el siguiente:

  1. Cambiar la estrategia en materia de seguridad pública.

Como muchos gobernantes que inician, el deseo de marcar distancia con sus antecesores prevalece por encima de la revisión de planes y programas para determinar si debe haber continuidad en algunos de ellos, en particular acerca de los que den resultados. Modificar la estrategia en seguridad, para dejar de combatir a la delincuencia organizada, mostró ser un costoso error que terminó sumiendo al país en una crisis de inseguridad.

  1. Pensar que la corrupción es algo cultural

El combate a la corrupción, como se comprobó en la campaña electoral, era una demanda ciudadana, quizá de las más importantes para los votantes. Así que asumir que este fenómeno era algo “cultural”, dándole un carácter casi de inevitable, evitó que se presentaran acciones contundentes para terminar con esta práctica. El rosario de escándalos relacionados sólo ilustra la magnitud del problema, el cual marco, como ningún otro, a la administración de Peña Nieto.

  1. Perder la oportunidad en Ayotzinapa

No reaccionar a tiempo en el caso de los estudiantes desaparecidos en Iguala, costó al gobierno de Peña Nieto convertirse en el culpable que sectores de izquierda señalaron y que para muchos ciudadanos se convirtió en otra marca para la presidencia del exgobernador mexiquense.

  1. No ser eficaz en las obras planeadas

El tren México-Querétaro, el Aeropuerto para la Ciudad de México, el Paso Express y el sistema de peaje en autopistas son ejemplos de lo mal que se planearon y trataron de ejecutar algunas obras de infraestructura por parte de la administración saliente. Algunas no se hicieron realidad, en tanto que otras sólo contribuyeron a incrementar el desprestigio.

  1. No cacarear los huevos

Pese a lo que se pudiera pensar, hubo algunos avances en el sexenio que termina. La Reforma en Telecomunicaciones permitió una reducción en las tarifas de la telefonía celular, por citar un ejemplo. Pero de esto poco se presumió, pues el gobierno estaba más ocupado defendiéndose de los números escándalos.

  1. Improvisar en comunicación social

El área de comunicación social de la presidencia se caracterizó por contar con titulares improvisados y que carecían de oficio o relaciones con los medios. En poco ayudaron a la causa del presidente y, al contrario, las denuncias de presiones para devolver en efectivo parte de la publicidad oficial abundaron.

  1. El presidente fusible

Los secretarios de Estado brillaban por su ausencia. A cada escandalo o denuncia, era el propio mandatario quien salía a dar la cara, a tratar de explicar, pero sin la información necesaria. Además, se trató de un presidente que no era cuidado ni asesorado, como se notó a cada improvisación que cometía.

  1. El presidente estratega electoral

En una reunión con empresarios, Peña Nieto presumió que si algo sabía era de ganar elecciones. En 2018, el PRI tuvo una de las peores derrotas en su historia electoral, con un candidato que no logró la identificación con el electorado y con una aprobación presidencial que se convirtió en un lastre. Como estratega electoral, Peña resultó reprobado.

  1. La imagen presidencial

Permitir que la imagen del presidente fuera objeto de burlas, memes, parodias, no cuidar las palabras, permitir que improvisara, tuvieron un costo alto para un político que trascenderá a la historia no por sus obras, sino por frases como “en un minuto, no menos, en 5”.

  1. Perder los objetivos para gobernar

Finalmente, el gobierno de Peña Nieto fue una administración sin rumbo claro, con un proyecto que se desinfló ante las primeras presiones y que no contó con los aliados necesarios para salir adelante –si es que realmente existía tal proyecto–, ya sea por incapacidad, soberbia o ceguera. Los resultados hablan por si mismos, en especial en el terreno de la opinión pública.

Los 10 errores del PAN

En el contexto de la transición en el gobierno federal, repasamos los errores cometidos por el PAN a lo largo del sexenio, algunos de los cuales se reflejaron en el resultado electoral obtenido en julio de este año. Al igual que el PRI o el PRD, Acción Nacional enfrenta un crisis prolongada que no parece llegar al final.

  1. Manteniendo la división

Uno de los errores que ha mantenido el PAN es preservar la división interna, la cual se evidencia con las renuncias que distintos militantes han hecho públicas en los últimos meses, pero que además se han mantenido a un ritmo preocupante. El problema es que nadie–al parecer– quiere ceder, por lo que esto se mantendrá por largo tiempo.

  1. Apostar todo a lo electoral

Como partido político, el PAN dejó de lado temas como la capacitación, la formación de nuevos militantes o la discusión de soluciones para el país, para privilegiar el tema electoral. Esto provocó que los candidatos se eligieron entre quienes tenían posibilidades de ganar y no entre quienes representaban mejor lo que el partido significa. Los resultados en este ámbito reflejan que dicha apuesta no resultó.

  1. No saber como curar las heridas

En cada proceso interno o electoral externo, se generaron inconformidades que, no obstante, no pudieron ser atendidas. Los militantes que fueron excluidos o desplazados, no tuvieron la atención adecuada por lo que en algunos casos desertaron a otras fuerzas políticas, debilitando a la organización.

  1. No buscar nuevos votantes

Mantener banderas como la oposición al aborto, a la eutanasia o al matrimonio igualitario, en medio de una eficaz campaña de la izquierda que promovía dichas causas, sin modernizar el discurso u ofrecer nuevas ideas a los votantes jóvenes, hizo que el electorado panista, como se puede apreciar en las estadísticas electorales, fuera reduciéndose en cantidad. El PAN no ha ofrecido novedad en su discurso, ni tampoco una cara más moderna al ciudadano.

  1. Partido-gobierno, dilema no resuelto

El PAN gobierna actualmente en la mayoría de las entidades del país, así como en dos ocasiones en la presidencia de la república, además de bancadas en el Congreso de la Unión y las legislaturas locales, lo que sin embargo no se ha traducido en un modelo de gobierno que distinga claramente al partido de otras opciones políticas, lo cual se refleja en el número de posiciones que no se retienen en cada elección.

  1. Sin capacidad para comunicar

Improvisar en materia de comunicación le ha costado al PAN mucho. Sus publicaciones impresas, que en algún momento fueron motivo de orgullo e influencia, no se han adaptado a los tiempos actuales, tampoco se cuenta con personal calificado o especializado, aunque la alta rotación de trabajadores se mantiene, colocando en puestos directivos a gente sin más merecimientos que ser cercanos al jefe de grupo

  1. La onda grupera

Si hay un cáncer en el panismo, ese es la onda grupera. La existencia de grupos que controlan las estructuras del partido y definen, gracias a la afiliación masiva y el control de las nóminas, candidaturas y dirigencias ha provocado diversos resultados, como la pérdida de identidad, de militantes y de competitividad electoral, todo por retener el presupuesto y los puestos en los cuales colocar a los miembros del grupo.

  1. No generar una imagen propia.

Hay panistas que aseguran que el PAN navega con la bandera que le colocó el régimen; sin embargo, ha pasado el tiempo y el partido no se puede quitar la imagen de ser uno conservador, contrario a causas progresistas, cercano a los empresarios y a la Iglesia Católica, además de que arrastra asuntos como lo del Yunque y otros temas que afectan su imagen, algo que no ha merecido algún esfuerzo para corregir esto.

  1. Siempre los mismos

Cuando se revisan las listas de candidatos o integrantes de los comités directivos, se nota la repetición de nombres que aparecen en las mismas, algo que no sólo refleja la falta de nuevos cuadros, sino incluso nepotismo y una expresión más del grupismo que afecta al partido. Familias incrustadas que aparecen constantemente en posiciones legislativas o como candidatos, además de estar en las nóminas, muestran que además de ser un partido cerrado, el PAN se acerca a la atrofia.

 

  1. Alianzas sin sustento

Acudir en alianza a unas elecciones federales, con la propuesta de un gobierno de coalición, pudo ser una gran oportunidad para que el PAN recuperara posiciones, pero una falta de visión estratégica y una mala campaña, hicieron que esto se convirtiera en una auténtica pesadilla. Pese a ser una oferta electoral atractiva, tuvo como resultado una de las peores derrotas del panismo. La pregunta es, ¿aprendieron la lección?

Los errores del PRI

Siguiendo con el análisis en este inicio de sexenio de los errores cometidos por los principales actores políticos del país, toca el turno al PRI, partido que fue el más castigado por el voto de los mexicanos en julio pasado. El tricolor dejó de ser el partido mayoritario y ejemplo de lo que se puede lograr el contar con la mayoría de gubernaturas y legisladores, y ahora se enfrenta al reto de ser uno más de la chiquillada, con un incierto futuro.

  1. No saber relajar la disciplina a tiempo

Durante muchos años, se presumió y admiró la disciplina priísta, una manera de mantener unido al partido, con lo cual se evitaban rupturas o diferendos internos que pudieran trascender, pero esto que antes era una virtud se convirtió en un pesado lastre al no permitir a los militantes corregir el rumbo. Ahora, disciplinados los priístas están en el hoyo.

  1. Nada es eterno

Muchos priístas pensaron que mantener el poder sería para siempre y, por lo tanto, no se prepararon para la competencia electoral. Creer que al regresar a la presidencia, luego de dos sexenios panistas, sería para repetir un ciclo tan largo como el que tuvieron a partir de Calles, fue uno de los peores errores cometidos, pues se vio que no se prepararon para retener las posiciones obtenidas.

  1. Atar al partido al presidente

Una de las características del priísmo –y de muchos partidos en el poder–, es atar la imagen del partido a la del gobernante en turno. Las elecciones se convierten en referéndum hacia el gobierno y castigan o premian a la fuerza política que lo llevó al puesto. El problema para el priísmo, es que se ataron a un presidente que perdía fuerza, reconocimiento ciudadano y arrastraba los peores números en aprobación, algo que acabó llevando a la derrota al PRI, sin que quisieran hacer algo para evitarlo, a no ser el hecho de postular a un ciudadano como candidato presidencial.

  1. Callar ante la corrupción

Los casos de corrupción que se presentaron en el sexenio que termina, afectaron principalmente al priísmo, partido que acabó identificado con esta práctica, más que ningún otro. Pero los priístas poco hicieron para evitar que esta mala imagen los afectara en las urnas, con lo que muchos de los votos fueron un castigo para su inacción.

  1. Supeditarse al mandatario en turno

Una cosa es la disciplina ante la principal figura política del partido y otra que eso se traduzca en una absoluta supeditación. Pocos priístas, por no decir ninguno, expresaban alguna crítica a Peña Nieto –hoy hacen algo parecido ante López Obrador–, con lo que se quedan esperando línea o que los llamen a negociar para sacar provecho en la coyuntura. Nadar de a muertito y esperar la orden, parece que fue la lógica tricolor en los últimos tiempos.

  1. Llegaron los grupos

Con una agenda complicada en materia política, el PRI empezó a ver como surgían grupos en su interior que comenzaban a proyectar una imagen de división interna, aunque a un ritmo más lento en comparación con otros partidos. Esto también es producto de la marginación que muchos priístas sufrieron de grupos, como el que se apoderó del partido en el sexenio de Peña Nieto.

  1. No cambiar su imagen

Quizá de los pocos consejos rescatables de Peña Nieto –quien entendió esto muy tarde–, es aquel que recomendó cambiar de nombre al partido, pues se trata de una marca muy desgastada por la cuestionable historia que carga a cuestas. Si en verdad el priísmo quiere volver a competir, deberá buscar un cambio de imagen, de los contrario, su desaparición será inminente.

  1. ¿Y las causas tricolores?

Si un partido dejo de lado causas populares, para adoptar la agenda del peñismo, ese fue el PRI. Alejarse este tipo de temas también tuvo un costo alto que se reflejó en la pérdida de gubernaturas o de la presidencia en 2018.

  1. El mejor postor

una de las críticas que se le pueden hacer a Morena es que está conformada por expriístas en su mayoría, algo que es cierto y que muestra como el tricolor dejo de dar incentivos a sus militantes para mantenerse en sus filas, viendo como emigraban a otro instituto político, aquel que les diera mejores oportunidades ante un barco que se hundía.

  1. La causa de todos los males

Al PRI se le terminó de identificar como el causante de una gran mayoría de males que afectaban al país. Frases como la del “pequeño priísta que todos llevamos dentro”, o hablar de la colonización del PRI del resto de los partidos, o de prácticas negativas que se decía se originaban en el tricolor, demuestran que para los priístas el prestigio era algo accesorio que no había que cuidar, como tampoco dar la batalla en este debate para revertir este tipo de creencias.

Los errores del PRD

Agregamos a la lista de errores cometidos por los principales actores políticos nacionales al PRD, quizá el partido que más ha sufrido por los resultados electorales del pasado julio. De ser la principal organización de izquierda, heredando el registro del Partido Mexicano Socialista, el partido se ha visto inmerso en luchas intestinas, además de contar con tribus (grupos) que en poco ayudaron a su desarrollo.

  1. Que el grupismo prevalezca

Sin duda, uno de los más grandes errores del sol azteca ha sido permitir que existan grupos o tribus que antepongan sus intereses a los del partido. En muchas elecciones, las pugnas entre estas facciones dieron como resultado la derrota en las urnas, pues si no era su candidato, las tribus excluidas boicoteaban la campaña y dejaban de apoyar. Al menos, en fechas recientes se prohibió la existencia de las llamadas corrientes de opinión.

  1. No saber formar militantes y retenerlos

Un problema constante para el perredismo fue la formación de militantes. Si en un inicio incorporó a sus filas a expriístas, exizquierdistas y otros integrantes de diversas expresiones políticas, el partido no supo darles una identidad que permitiera mantenerlos en el partido, por lo que no fue sorpresa que el padrón se fuera desgranando poco a poco, hasta llegar a la salida de López Obrador, que terminó por desfondarlo.

  1. Gobiernos sin identidad

Los gobiernos estatales y municipales perredistas terminan su mandato con más penas que gloria. No son referentes de cómo debe gobernar la izquierda y reciben más críticas que reconocimientos, como fue el caso del gobierno de Graco Ramírez en Morelos; otros ejemplos, como el de Silvano Aureoles en Michoacán, hasta acabaron apoyando al candidato priísta. Los gobiernos perredistas no son un activo del sol azteca.

  1. Agenda agotada

Seguir promoviendo causas bajo la bandera que son progresistas, pudo darle un impulso durante algún tiempo, pero seguir insistiendo en estos temas sin incorporar nuevos, pudo generar un desgaste en el partido, pues como se vio en los comicios de este año, los electores prefirieron otras opciones por sobre las que representaba el sol azteca.

  1. Las alianzas

Este tema provoca una controversia entre los electores. Si en otras latitudes, se consideran algo normal y la manera de lograr acuerdos entre fuerzas políticas que no lograron la mayoría, aquí en México las vemos mal, contra natura y una mezcla entre el agua y el aceite, pero el problema es que si no se sabe vender esto, se tendrá un resultado como el que vimos en las elecciones del pasado julio.

  1. No saber procesar conflictos internos

Cada elección interna, cada decisión generaba un conflicto interno por las diferencias entre las tribus del sol azteca. Desde peleas a puño limpio, hasta tomas de tribuna, el caso es que los diferendos internos no se resuelven por vías institucionales, sino a través de peleas, algo que recibió el rechazo de los ciudadanos.

  1. De izquierda o socialdemócrata

Otras de las deficiencias que ha tenido el sol azteca, es su falta de definición pues ser de izquierda no es, en los actuales tiempos, algo que se puede definir de cara al electorado. Ahora se dice que es un partido socialdemócrata, sigue militando en la Internacional Socialista, aunque no queda claro a los ojos del ciudadano.

  1. Dejarse arrollar por Morena

Morena en especial, y López Obrador en lo particular, lograron desfondar al PRD –como se ha dicho muchas veces–, pero la gran pregunta es que hizo el propio partido para evitar una deserción masiva con un alto costo en lo electoral. Dejarse arrollar por Morena ha sido uno de los peores errores cometidos por el sol azteca.

  1. No cuidar su imagen

Como en los casos de otros partidos, el PRD no ha sabido cuidar su imagen. Conflictos internos, denuncias de corrupción, malos gobiernos, terminaron desgastando a un instituto político que era referente para la izquierda mexicana, pero que ha terminado con una pésima imagen y el alejamiento de los votantes.

  1. No saber definir su futuro

En medio de sus crisis, el PRD empieza a escuchar en su seno palabras que apuntan a una refundación, a terminar con las tribus y a renacer como ave Fénix de sus cenizas, pero lo que se debería cuestionar no es si esas medidas son necesarias, sino por qué la ruta que ahora tienen los coloca en la antesala de la desaparición y no de una recuperación luego de una derrota electoral.

Los (posibles) errores de AMLO

Cerrando esta seria acerca de los errores cometidos por los principales actores políticos del país, abordamos los futuros y posibles errores que podría cometer el mandatario en funciones. López Obrador no es un improvisado y ya cuenta con experiencia de gobierno, lo que no impide que cometa equivocaciones, como ya lo ha hecho a su paso por el gobierno de la capital del país.

  1. Querer ser el centro de todo

Una crítica constante que se le hace a López Obrador es que quiere centralizar todo en su persona. Ya ha anunciado que se reunirá con el gabinete de seguridad a las 6 de la mañana para revisar como van las cosas, lo que en la práctica lo coloca como quien tomará las decisiones en la materia. Otro tanto ocurre en economía o infraestructura, algo que –si sale mal– redundará en que el culpable de la fallas sea el propio presidente.

  1. Delegar poco

Aunado a lo anterior, tenemos que López Obrador delega poco y ordena mucho, por lo que no importa que el director de PEMEX o de alguna otra paraestatal no tenga experiencia en el ámbito de su nueva responsabilidad, pues su principal función es acatar las órdenes que recibe del presidente. Un esquema puede generar más problemas que soluciones.

  1. Pensar que su ejemplo servirá para acabar con la corrupción

En varias ocasiones, tanto en la campaña como en el periodo posterior a esta, López Obrador ha asegurado que su ejemplo –autoasumiéndose honesto– servirá para acabar con la corrupción y que no dará permiso para que algún funcionario realice esta práctica, algo que choca con lo que se tuvo cuando fue jefe de gobierno en el entonces DF, pues su ejemplo no sirvió en los casos de Ponce, Bejarano e Imaz.

  1. No prever lo que hará su familia

Hasta el momento, no se ha visto que el presidente tome previsiones acerca de los escándalos que pueden surgir de su entorno cercano. Sus hijos han estado en medio de distintas polémicas y no se sabe a que se dedicarán durante el sexenio, algo que puede –de no ser atendido a tiempo– generar problemas al estilo de los que tuvo Peña Nieto.

  1. Mantener la polarización

En redes sociales, han una legión de usuarios que apuesta a mantener la polarización que ha vivido el país, al menos, desde 2006. Apostar a mantener esta condición –aún con miras electorales–, puede ser una apuesta con un saldo desastroso, en particular luego de hablar de reconciliación el día de las elecciones.

  1. No cuidar las incongruencias

El catálogo de incongruencias o contradicciones amenaza con crecer durante el mandato de López Obrador, algo que no se está cuidando y que dará armas a los adversarios políticos y que podría provocar que perdiera el debate en temas que le interesan.

  1. Anteponer la moral al Estado de derecho

Pese a las críticas, López Obrador lanzará su constitución moral, una guía que buscará impulsar una serie de valores para el ejercicio público; el problema es que una demanda de los ciudadanos es que vuelva el respeto al Estado de derecho, no la imposición de una serie de valores –por muy positivos que sean– y que no cuentan con el consenso de todos, en especial por la polarización que vivimos.

  1. Levantar grandes expectativas

Un problema con el que seguramente tendrá que lidiar el gobierno de López Obrador es la cantidad tan alta de expectativas que ha levantado, muchas de las cuales será complicado que pueda cumplir, aunque sirvieron durante la campaña para atraer el voto de muchas personas. No matizar, no ofrecer alternativas y empeñarse en que se cumplirá todo lo prometido cobrará una factura muy costosa.

  1. No dejar el traje de líder opositor

Es notorio que López Obrador está a gusto como candidato, como líder opositor; pero el papel de presidente de la república es otra cosa, pues las características del cargo no permiten algunas extravagancias como las de declaraciones sin ton ni son, o recorridos para darse un “baño de pueblo” cada que se le ocurra. La institucionalidad, así, se puede convertir en un reto para el presidente, más acostumbrado a actuar en otros terrenos.

  1. No construir equipo

Una de las características que se está apreciando del gobierno de López Obrador, es que todo gira en torno suyo, sin contrapesos internos y sin que haya otras voces que puedan indicar el rumbo a seguir. El equipo que lo rodea está con incondicionales y no se ve la formación de un verdadero equipo que le ayude con el reto que representa gobernar un país. ¿Qué sucederá si, por cualquier causa, López Obrador no puede continuar con la encomienda?

@AReyesVigueras

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