Análisis semanal: 26 de noviembre

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A una semana de la toma de posesión, López Obrador se ha adueñado completamente del escenario político del país. Será un presidente de la república que acumula un poder como ninguno de sus antecesores recientes, además de que sigue marcando la agenda de información.

El sistema político gira en torno al tabasqueño y la guía de sus acciones son sus promesas de campaña.

Los instrumentos que utiliza para mantener sus posiciones, van desde las consultas hasta la mayoría legislativa con la que cuenta en el Congreso de la Unión. Los resultados que obtendrá, dependerán de que tanto pueda mantener alineados a los integrantes de su movimiento, el cual empieza a mostrar fisuras.

La oposición, por su parte, aún no encuentra el rumbo para lograr servir de contrapeso al ejecutivo federal y su partido. En redes sociales y espacios de la sociedad civil se respira la misma intranquilidad, pues ven como las decisiones se toman en virtud de los deseos del mandatario, llegando incluso a modificar leyes para adaptarlas a sus intenciones.

La incertidumbre es el signo del inicio del nuevo sexenio, aunque si se revisan los discursos de campaña, nos daremos cuenta de que la ruta está trazada y las acciones que se llevarán a cabo definidas.

Es por lo anterior que la pregunta que se debe hacer es si se podrán convertir en realidad el catalogo de promesas, a pesar de la voluntad de un solo hombre.

Otro aspecto que hay que destacar en el análisis semanal, es el debate acerca de si se debe o no enjuiciar a funcionarios o exfuncionarios corruptos, algo que para el presidente electo puede ser contrario a su proyecto, pues argumentó que no busca generar inestabilidad al perseguir a los expresidentes.

Pero para una nación que votó por un cambio y por un castigo para la ineptitud gubernamental y, en especial, para la corrupción, dicha declaración se recibió como una afrenta o la confirmación de que hay un pacto, además de que esto alimento que para muchos la cuarta transformación es, en realidad, una simulación.

 

El meme de la semana

 

La imagen de la semana

El presidente saliente y entrante comieron en casa de este último, como muestra de que la transición se mantiene en buenos términos.

 

La Silla Endiablada

El próximo 1 de diciembre volverá uno de los ritos que se creía superado: el homenaje al presidente. No sólo se tendrá una fastuosa ceremonia de toma de posesión, con numerosos invitados internacionales, sino un recorrido del palacio legislativo al Nacional, con confeti y porras a cada paso del nuevo presidente.

Regresaremos a la época en la que el mandatario en turno era objeto del cariño del pueblo en las calles, luego del inicio de su mandato, algo que se creía superado luego de la transición en el año 2000.

Pero como la transformación tiene que ver con un giro para llegar al mismo lugar, no nos debe extrañar que regresen estos ritos en el escenario político.

@LosPinos_mx

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