¿Resurgirá la oposición?

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A punto de iniciar un gobierno que busca mantener la polarización social y cuenta con una cómoda mayoría legislativa, la pregunta que aún no tiene respuesta es si la oposición resurgirá en medio de sus conflictos internos y perdida de rumbo luego de las elecciones de este año.

En busca de…

La contundencia con la que Morena, de la mano de López Obrador, ganó los comicios federales de 2018, provocaron que la oposición se tuviera que enfrentar no sólo a la pérdida de posiciones, sino al grave dilema de cómo tener que actuar frente al nuevo gobierno.

No ha sido fácil para partidos que viven luchas internas por el control de los mismos, además de sufrir deserciones que favorecen a Morena y que llevan arrastrando la desconfianza ciudadana.

A lo anterior se suma que en conjunto, PAN, PRD y PRI no suman el número suficiente de legisladores para oponerse a las iniciativas de Morena en el Congreso de la Unión.

En resumen, un panorama complicado para la oposición en el país.

Por eso la pregunta con la que iniciamos este texto, pues hasta el momento lo único que se aprecia es deseos de mantener el enfrentamiento con los integrantes de Morena o mantenerse rezagados esperando que ocurran los errores que les permitan regresar, y ambos escenarios tampoco son positivos.

Tal parece que la idea de ser oposición es representar la posición contraria al gobierno en turno, tirando incluso las iniciativas que sean positivas para el país en lugar de apoyarlas.

El Pacto por México nos mostró que a pesar de que se busque que los partidos participen en el diseño de proyectos de ley para modificar algunos temas de interés para la nación, siempre habrá inconformes que buscan torpedear los acuerdos.

Pero también vemos a gobiernos que emprenden cambios sin tomar en cuenta puntos de vista diferentes a los suyos, generando más enfrentamientos que no cesan.

Así, en este marco lo más posible es que las peleas en las Cámaras o en redes sociales continúen a que resurja una oposición que sirva de contrapeso o filtros a los errores del nuevo gobierno.

El PRI ha mantenido una sospechosa discreción, sin un líder que lo saque de la crisis en la que se metió tras perder la presidencia de la república.

El PRD continúa debatiendo que se debe hacer con los restos del partido, amenazado aún con más deserciones a favor de Morena y sin un grupo que se quiera hacer cargo de los errores cometidos.

En el PAN, con todo y renovación de su dirigencia nacional, las renunciar siguen y no ve que haya coordinación entre sus miembros para trazar una ruta que los vuelva a colocar en el camino de la verdadera oposición.

Y si no es con un liderazgo que provenga de los partidos políticos, no se ve fácil que la ciudadanía que se mantiene inconforme no sólo con el resultado de los comicios pasados, sino también con las decisiones que se empiezan a tomar aún antes de la toma de posesión apoye a una persona en particular, pues como se ha visto en fechas recientes, la división de la sociedad se ha hecho evidente y no parece que haya en lo inmediato un acuerdo para apoyar a un liderazgo en específico.

Aquí nos tenemos que detener a analizar si el problema es de falta de liderazgos, pues como se vio en la marcha en protesta por la cancelación del aeropuerto en Texcoco, no se hizo necesaria alguna figura que encabezara el acto al que acudieron miles de personas.

Entonces, lo que hace falta es que haya las coincidencias necesarias para que la oposición empiece a funcionar como tal, algo que no se aprecia cercano, pues cada partido, organización e, incluso, ciudadano cuenta con su propia agenda y los deseos de hacerla realidad.

Ahora sume a quienes se creen poseedores de la verdad, aquellos que no aceptan alguna sugerencia, pues ya tienen su camino trazado, y se entenderá que contar con contrapesos para un presidente y su mayoría legislativa, aún y con todas sus contradicciones internas, será algo complicado de alcanzar.

Es por eso que la polarización se mantiene y se incentiva la división en los partidos, pues este es el escenario que más conviene a quien ya tiene la sartén por el mango gracias al número de diputados y senadores en el Congreso de la Unión, además de la presidencia.

México entrará a una etapa en la que la voluntad de un solo hombre será la marca del sexenio, con una oposición dispersa y que no cuenta con posibilidades de regresar al primer plano en tanto apueste a los errores de su adversario y no a los aciertos propios.

Del tintero

En redes sociales han surgido varias iniciativas para realizar marchas en contra de algunas de las decisiones de López Obrador, algo que era tradicional con la izquierda, pero que ahora ha sido adoptado por los inconformes con el nuevo gobierno. Veremos si esto funciona o sirve para mantener la polarización.

@AReyesVigueras