Los morenos se acusan de cochinos

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Cuando se pensaba que ya todo estaba visto en la lucha por la coordinación de Morena en Donceles, sale a la luz la denuncia de la diputada Marisela Zúñiga en el sentido de que uno de sus compañeros quiso sobornarla al interior de la fracción.

Según la legisladora morena, su colega Miguel Ángel Macedo —por cierto, cercano al experredista Jesús Valencia— le ofreció 500 mil pesos en una bolsa de papel, a cambio de que apoyara a José Luis Rodríguez para sustituir en la coordinación a Ernestina Godoy.

La denunciante —por cierto, cercana a la experredista Aleida Alavez— pertenece al grupo bautizado por ellos mismos como Los Rucos, que apoya a Ricardo Ruizpara quedarse en el lugar que dejará vacante Ernestina, por lo que la denuncia tendría sus asegunes.

Pero a estas alturas es lo de menos si la acusación es cierta o no, o si el grupo de Los Chavos está patrocinado o no por el senador Ricardo Monreal, pues lo único que confirma esa denuncia es que hay un cochinero dentro de la fracción morena de Donceles.

Con esas acusaciones, que por cierto Claudia Sheinbaum exigió investigar, lo que la diputada Zúñiga avala es que hay prácticas corruptas entre los diputados pejistas y que corre mucho dinero sin justificar al interior del grupo.

La decisión que se tome al respecto pone contra la pared al partido, pues si la Comisión de Honor y Justicia resuelve que sí hubo intento de soborno, tendría que expulsar a su diputado y explicar cómo es que circula tanto efectivo entre las curules.

También, supondría que a la diputada Marisela no fue a la única que le ofrecieron dinero a cambio de su voto, por lo cual los 16 que apoyaron a Rodríguez tendrán que estar en la mira por la sospecha de que ellos sí aceptaron los billetes para darle su apoyo.

Si Morena decide que no puede comprobar el ilícito del que es acusado el diputado Macedo por su propia compañera, entonces la denunciante quedaría como mentirosa o, lo que es peor, como maliciosa, y tendría que ser sancionada.

Pero si la decisión fuera salomónica y se decretara un empate, de cualquier modo prueba de que el grupo parlamentario está más partido que una piñata en las posadas, y que es mentira que exista unidad, contrario a lo que ayer aseguró Sheinbaum.

Mala despedida de Ernestina a su efímero reinado, pues ayer dijo que la votación del sábado pasado, donde Rodríguez ganó la nominación, fue ilegal porque antes se debió emitir una convocatoria.

Parece que la diputada Godoy olvidó que fue ella misma —sin convocatoria alguna— la que organizó la votación porque creía que la iba a ganar.

Este pleito, que polariza a Rodríguez y Ruiz en la disputa, al único que podría beneficiar es al mismísimo Santillán como una tercera vía.

CENTAVITOS… Por cierto, si la idea de ventilar un supuesto intento de soborno al interior de Morena fue para tratar de quemar a Rodríguez, deben correr a quien se le haya ocurrido, pues fue como tratar de matar una mosca con una escopeta.

¿A poco nadie previó que la denuncia iba a dejar un salpicadero en el que la bancada completa de Morena quedó más machada que un dálmata, y que ni con sosa cáustica se podrán limpiar?

Ahora ellos solos —no la oposición— se han puesto la etiqueta de corruptos, delincuentes, ambiciosos vulgares, y, de paso, dejaron en evidencia que la futura jefa de Gobierno no tiene la menor capacidad para controlarlos. Bonito panorama para los pejistas rumbo al 5 de diciembre.