Los anti-AMLOver y cuando los extremos se juntan

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Los extremos se juntan, lo sabemos. Por eso el otro polo del fanatismo en favor de AMLO es, en realidad, su mejor aliado. No son muy distintos unos de otros. Esta es su tipología:

1. Si los fanáticos de AMLO llaman fascista a quienes no coinciden con ellos, los fanáticos anti-AMLO dicen lo mismo de aquellos, así, la frivolidad de ambos polos diluye la importancia del concepto; fascismo es algo mucho más grave que un adjetivo lanzado desde la ignorancia o la irresponsabilidad.

2. Ahí están los difusores de noticias falsas, como ayer que propalaron una (falsa) portada de la revista ¡Hola! en la que aparece el bodoque fifí en Madrid. Al chat de mi cuenta de Facebook llegaron cerca de 10 mensajes con esa imagen. Cuando advertí que era falsa unos se dijeron sorprendidos, otros callaron y dos muy simpáticos señalaron que lo iban a checar. No faltó el gracioso que la difundió advirtiendo que era falsa y no faltaron, claro, los despistados que le preguntaron si era real.

3. ¿Es relevante combatir la corrupción que hay en la administración pública? “¡Populistas!”, gritan los anti-AMLOvers aunque sin duda sea uno de los principales problemas del país. ¿Es Morena un partido donde imperan las malas prácticas de la democracia? Sí, pero también el PRI, el PAN, el PRD y así.

4. Los anti-AMLOvers más recalcitrantes participan y festejan la adulteración de imágenes de los dirigentes de Morena y el propio AMLO, lo hacen con Beatriz Müller o Claudia Sheinbaum, entre varios otros personajes. El que se ríe se lleva, dicen bien divertidos, y con ellos también abandonan el razonamiento y la prudencia.

5. Si los ultras de AMLO se metieron muy duro con los hijos de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, cómo no hacerlo con el hijo, aunque sea un niño, de Andrés Manuel López Obrador y Beatriz Müller; les digo que son iguales. Me refiero al niño, aclaro, no al bodoque fifí, porque ése es militante de Morena y no sabemos de qué vive. ¿Por qué bodoque fifí? Porque así le llamó el gobernador morenista de Veracruz y fifí porque el Presidente electo y su vocero ya dijeron que no es un insulto, sino una caracterización. Meterse con un niño, alterar imágenes y apodarlo es algo de lo más miserable que he visto en estos tiempos, más todavía cuando quienes lo hacen se sienten muy desmadrosos o soñados.

6. También les faltan ideas, pero no adjetivos: “vejete” o “anciano decrépito”, dicen de ya saben quién; “bruja” o algunos otros calificativos sobre su condición física a Beatriz Müller, y así una retahíla de groserías y expresiones racistas, cuando no clasistas. Se quejan de que le digan alcohólico a Calderón, pero dicen lo mismo de Aristegui a quien tildan de todos los adjetivos posibles hasta regodearse con una supuesta preferencia sexual que, si fuera el caso, nada tiene que ver con su actividad pública ni eso debiera ser motivo de escarnio. Por cierto, el apoyo de ese tipo de personas a mi actividad profesional, crítica de AMLO y Morena, no me interesa pero ni tantito, sin duda tienen muchas opciones para hacerlo. Menos me interesan quienes, tan chistosos o anhelantes, claman por un Mario Aburto.

7. Para muchos de ellos todo el feminismo está mal, todo el feminismo es fanático, incluso ríen de las mujeres que pugnan por mayor equidad o se quejan del flagelo del acoso laboral o en las calles y cualquier ámbito público. “Feminazis”, les dicen, y su inteligencia no da para más.

8. También se sienten dueños de las calles: “Trabajen, huevones, en vez de andar de mitoteros en las marchas”, dicen. Ah pero muchos de ellos ya están en primera fila para marchar el próximo 11 de noviembre. ¿No es más sencillo admitir la libertad de cada quien para marchar según su criterio (y claro, pugnar por una mínima reglamentación para que no tengamos siempre un caos en CDMX)?

9. Hay otra variante de la anterior. En relación con movimientos sociales, nunca hay chile que les embone: nunca tienen sentido ni razón de ser las manifestaciones públicas de rechazo a cualquier medida de la administración pública o el error de un funcionario; siempre estará mal que eso ocurra y lo dicen porque están desencantados, carecen de empatía con la necesidad del otro o simplemente, ellos también son muy listillos, porque hay gato encerrado en esto, aún está fresca su gran muestra de inteligencia cuando aseguraron que el movimiento de los jóvenes universitarios estaba soliviantado por manos oscuras (ñaca, ñaca) para derribar al rector de la UNAM. De que son brillantes, son brillantes.

10. Muchos de ellos son tan ignorantes como sus archienemigos. Ah, pero se escandalizan con cualquier error, así como sus archienemigos se escandalizan con los yerros de ellos. Si les digo, son tal para cual.

11. Se quejan de que los otros ven complot en todo y ellos tienen la misma miopía: ya comenté lo del movimiento estudiantil de la UNAM, pero ahora con la portada de Proceso levantaron la ceja y dijeron algo así como “Mmm, ajá, aquí hay plan con maña: a) la revista quiere hacer un circo para distraernos de la devaluación, b) seguro está orquestado quién sabe para qué o c) esa revista quiere chayote”. Ustedes aún recuerdan cuando, en el otro extremo, es decir, la llamada chairiza, decía más o menos lo mismo.

12. Unos defienden a sus periodistas militantes como su alternativa de información y otros a los aún oficialistas como su referente de noticias y opinión. Unos le permiten a su periodista que difame y los otros también, unos le dicen chayotera y otros chayotero, y así hasta el infinito y más allá. Ninguno exigen calidad en los contenidos informativos.

13. ¿Conocen algún ensayo de los anti-AMLOvers donde hagan un diagnóstico preciso del sistema político mexicano o la economía? Yo tampoco, lanzan insultos, hacen memes, tienen frases a veces afortunadas y otras no, pero nones, nada de eso tienen.