Análisis semanal: 12 de noviembre

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Un dato ilustra la manera en que López Obrador ha logrado uno de sus objetivos. La cobertura que se le ha dado al presidente electo en medios de comunicación duplica la que tiene el mandatario en funciones.

Esto implica que el escenario político nacional es ampliamente dominado por el tabasqueño, lo cual le permite no sólo imponer la agenda de medios, sino dirigir la discusión pública hacia el terreno que a él le conviene.

Si se mira con atención, temas que deberían ser cruciales en la atención ciudadana, ceden su lugar a polémicas que no llevan a ningún lado, como son las declaraciones de José María Rioboó en las que descalifica a Mitre, pero que ocupan amplios espacios en medios y redes sociales.

Poco se ha hablado de asuntos que tienen que ver con el proyecto económico del nuevo presidente, con la estrategia de seguridad pública o con el combate a la pobreza. En vez de esto, tenemos las reformas que la mayoría de Morena en el Poder Legislativo planea llevar a cabo, como la reducción de comisiones bancarias, medida que si bien cuenta con respaldo popular, podría abonar al enfrentamiento con el sector financiero y empresarial del país.

A no se que, como los describió en la campaña el propio López Obrador, se trate de una lucha contra una minoría rapaz, aunque luego de ver como se invita a los contratistas del proyecto de aeropuerto en Texcoco a participar en el de Santa Lucia, uno ya no sabe si estamos ante las contradicciones producidas por la prisa por imponer el proyecto o a un desconocimiento de cómo se mueven los hilos del poder en México.

Sea como sea, diversas voces apuntan a que una vez en el ejercicio del gobierno, López Obrador tendrá que corregir y dar marcha atrás a varias de sus decisiones, pues no será el sector financiero, ni los empresarios, ni medios de comunicación o los mercados internacionales los que harán que cambie de opinión, sino la terca realidad que le enseñará cuales son los verdaderos límites para su trabajo.

En tanto, no son pocos lo que esperan a ver como da inicio el nuevo gobierno federal para empezar a actuar, pues por ahora la escasa oposición sólo ha servido para polemizar en redes sociales, pero no se aprecia alguna estrategia para hacerle frente a la nueva administración.

Así, el tiempo nos empezará a dar en breve algunas respuestas.

El meme de la semana

La imagen de la semana

López Obrador sigue con reuniones, en esta ocasión con legisladores de su movimiento.

La Silla Embrujada

No hay que perder de vista que la burocracia federal se siente agraviada por las reciente medidas que se están tomando, las cuales –junto con lo sucedido en torno al proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México–, nos muestran cual podría ser el nuevo estilo del próximo presidente.

En ambos casos, López Obrador ha denunciado abusos y hasta corrupción, pero en lugar de corregir y limpiar en ambos sectores, se decide por medidas radicales que sólo provocan más enfrentamientos. En el caso del proyecto de Texcoco, no se revisaron los contratos ni se piensa en sancionar alguna práctica irregular, sino cambiar de sede la terminal e invitar a quienes estaban trabajando en la cancelada obra para trasladarse a Santa Lucia.

En el caso de la burocracia, ya se perfila una catarata de amparos, renuncias y jubilaciones anticipadas, que pudiera dar al traste con la eficiencia que busca el nuevo gobierno, pero el nuevo estilo ya está en marcha y pronto se verán los resultados.

@LosPinos_mx

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