Análisis semanal: 5 de noviembre

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Poco menos de un mes para la toma de posesión. Lo más destacable, luego de la consulta por el nuevo aeropuerto, es que la polarización se ha avivado y hasta una marcha en protesta por la cancelación del proyecto Texcoco se está organizando en redes sociales.

Esto tiene distintas lecturas que vamos a compartir con nuestros lectores.

En primera instancia, este contexto habla de la desesperación con que los opositores a López Obrador reaccionan a las decisiones que ha tomado, reaccionando de una manera que beneficia al presidente electo y su movimiento, pues mete a sus adversarios en un terreno que el tabasqueño y los suyos dominan ampliamente.

Si se llega a organizar y llevar a cabo la marcha de protesta, se perderán apoyos de aquellos sectores que han rechazado, en el pasado, este tipo de acciones; en caso de no tener la convocatoria suficiente, le darán a los lopezobradoristas motivos suficientes para la burla, sino también para recriminar la manera en que protestan, echándoles en cara sus críticas a las marchas y plantones que se hacían en el pasado. Sin duda, los organizadores de esta idea se metieron a un callejón sin salida motivados más por el rencor que por la inteligencia.

En segundo lugar, el hecho de que la cancelación del aeropuerto sea el tema más comentado, oculta una realidad que debe analizarse con más detenimiento. Detener el proyecto del nuevo aeropuerto en Texcoco, habla más del establecimiento de una nueva relación con los poderes económicos –como también sucederá con el Poder Judicial y ya sucedió con los gobernadores–, mediante demostraciones de que López Obrador es el presidente, pero un presidente como en la época del partido único, algo a lo que tendremos que acostumbrarnos.

Y tercero, el hecho de que hasta el actual secretario de economía, Ildefonso Guajardo, haya salido a decir que por la cancelación no habrá crisis, nos indica que los acuerdos entre el gobierno saliente y el entrante no sólo son sólidos, sino que representan un pacto, al menos, para el mediano plazo.

Con este tipo de acciones se va configurando el que será el estilo personal de gobernar de López Obrador, quien sigue siendo una incógnita para quienes buscan realizar un activismo, principalmente en redes sociales, y convertirse en el contrapeso.

Bien harían estas personas en considerar el consejo que el tabasqueño reparte a la menor provocación, serenarse y estudiar mejor al personaje, para ya no subestimarlo y saber que vendrá.

El meme de la semana

La imagen de la semana

La Silla Endiablada

Cada mandatario impone su estilo para llevar las riendas de su gobierno. Y no sólo hablamos de maneras, sino del uso de símbolos que muestran el camino a seguir e imponen una marca en el ejercicio del poder.

Luis Echeverría popularizó el uso de guayaberas, López Portillo se caracterizó por las frases que lanzaba, Salinas por la manera en que se reunía con representantes de distintos sectores sociales, Fox por sus ocurrencias y Peña por sus continuos errores.

López Obrador comienza a mandar mensajes, como el que acompaña este comentario en la parte de arriba, al presentar no sólo los referentes históricos a los que busca emular, sino algunos títulos que buscan ofrecer una imagen de un gobernante con un bagaje cultural sólido, además de cercano al pueblo.

Luego de la toma de posesión es seguro que se presentará una imagen renovada del tabasqueño, una más acorde con la figura presidencial que busca representar. Veremos si interpreta el papel con eficacia.

@LosPinos_mx

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