El corral de los morenos

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Como los diputados de Morena están acostumbrados a ser tratados como borregos y a pertenecer a una granja, según se conoce al grupo de pejistas en Donceles, creen que todo mundo necesita un corral para trabajar. Por instrucciones del diputado Eduardo Santillán, elementos de resguardo prohibieron el paso al Pleno a los reporteros que cubren la fuente, instalando un corralito para evitar que interfieran con las labores de los legisladores.

Qué curioso que los morenos hayan pactado con sus compañeros diputados de todas las fracciones para que existiera la Comisión de Protección a Periodistas, que preside el priista Miguel Ángel Salazar, y sean los primeros en violar su libertad de acción.

¿A poco Lalito y sus nuevos mejores amigos de Morena ya no se acuerdan cuando eran del PRD y se llenaban la boca al decir que el Palacio de Donceles era “La Casa del Pueblo”, y que tendría que estar abierta a todo mundo?

Es una decisión que ni siquiera se discutió en la Junta de Coordinación Política, según el perredista Jorge Gaviño, y eso que Santillán acaba de declarar que todas las decisiones legislativas se consultan y pasan por el máximo órgano de Gobierno del Congreso Local.

Ahora, el vicecoordinador de la fracción de Morena en Donceles se abroga la decisión de resolver quién entra e, incluso, qué diputado —sea o no de su fracción— puede dar entrevistas en el Pleno, porque ya les dijo que el que quiera hablar tiene que salirse.

¿De verdad?, ¿a poco va a usar a los de resguardo para sacar a los diputados del Pleno?

Quizá Lalito no haya leído las declaraciones de su guía Andrés Manuel López Obrador, que apenas el miércoles defendió la libertad de expresión, o no le interese lo que el presidente electo piense, pues éste es territorio CDMX. Quienes decían que Santillán se había mareado en el tabique quizá se hayan quedado cortos, pues parece que, por más que diga que no, se ha apoderado del control de la fracción, pasando por encima de su coordinadora, Ernestina Godoy. Porque eso de decir: “es una decisión que yo tomé…”, debe poner a pensar a más de uno.

Flaco favor les hace a sus compañeros de bancada, pues se da por descontado que el exdelegado en Álvaro Obregón no será el mejor amigo de la prensa, y que muchos de sus compañeros —incluyendo a su coordinadora—, pagarán por sus tonterías, sin deberla.

Si los morenos exigen que haya organización entre los reporteros para que acceda al Pleno sólo la prensa acreditada, deberían empezar por ellos mismos, pues a más de un mes de haber entrado no han podido siquiera nombrar a alguien en Comunicación Social. Grave error el de Lalito, que seguramente no durará mucho, y tendrá que tragarse sus instrucciones, sus palabras y su coraje.

CENTAVITOS… Un buen punto se anotó ayer Miguel Ángel Mancera al pedir en la tribuna del Senado reformas constitucionales para impedir que los delincuentes sigan usando réplicas de armas de fuego para asaltar, y que por esa razón los jueces los dejen salir de inmediato. Para acabar con lo que él llama la puerta giratoria por donde los cacos más tardan en entrar que en salir, el exjefe de Gobierno pidió que se aplique prisión preventiva oficiosa a quien utilice cualquier arma —real o réplica— para lastimar a los ciudadanos. Todos, hasta los morenos, se le unieron; bueno, todos menos el presidente de la Mesa Directiva, Martí Batres, a quien casualmente le dieron ganas de ir al baño cuando Mancera subió a la tribuna y se ausentó durante toda su exposición. Envidioso.

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