Análisis semanal: 15 de octubre

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La semana previa se caracterizó por la polémica relacionada por la consulta popular sobre el aeropuerto internacional de la Ciudad de México. El problema no es llevar a cabo una consulta al “pueblo sabio”, sino la falta de información en un tema eminentemente técnico, además de la politización sobre las opciones que estarán en el estudio.

Tanto Santa Lucia como Texcoco tienen sus pros y sus contras, pero se ha dejado de lado las opiniones y estudios de organismos especializados, en aras de presentar argumentos a favor de la opción por la que se ha inclinado el presidente electo, pues al análisis de Mitre –a favor de Texcoco– ha sido contrastado, primero, por una opinión de técnicos chilenos y, ahora, por un estudio de la OACI, lo cual no aporta elementos para que tomen su decisión los participantes de la consulta, sino que abona a la confusión.

Además, el hecho de que la consulta se reduzca a una encuesta en ciertos municipios del país, que no esté respaldada por los mecanismos que prevé la ley y que se trate de un ejercicio más político que para la toma de decisiones, ha metido en un embrollo al presidente electo, quien aún sigue lidiando con el tema de su colaborador César Yáñez.

López Obrador, por su parte, continúa dando a conocer decisiones como parte de su estrategia como presidente electo –como el plan de desarrollo para frenar la migración centroamericana–, ocupando la mayor parte de los espacios en medios, a la vez que mantiene su gira visitando a los gobernadores del país.

Otro tema que ha generado polémica, es el nombramiento de Manuel Velasco como coordinador del proyecto del Tren Maya, algo que levanta suspicacias por las sospechas acerca de la trayectoria del gobernador-senador.

Si esto tendrá repercusiones en el corto plazo, es algo que se pueda afirmar sin duda, pues en la opinión de sectores ciudadanos es una contradicción que afecta el discurso anticorrupción del tabasqueño.

A esto se agregan las diferencias que en Poder Legislativo están teniendo los integrantes de Morena, algo que también afectará al proyecto de la cuarta transformación.

Si bien ha sido una transición tersa, las contradicciones y pugnas al interior del grupo gobernante incuban problemas a futuro que pueden descarrilar el plan de López Obrador de ganar la elección intermedia de 2021.

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La Silla Endiablada

Una versión apunta en el sentido de que Morena se está convirtiendo en una versión nueva y renovada del PRD, pero no por cuestiones ideológicas, sino por la aparición de tribus al interior. Los grupos provenientes del PRI, del PRD, del PAN y de otros sectores políticos, se están agrupando y podrían anteponer sus particulares intereses al proyecto morenista.

Las primeras diferencias se están viendo y una vez que empiece a operar el nuevo gobierno federal podrían salir a relucir otras más, pues para nadie es un secreto que Morena al funcionar como movimiento, es susceptible a fraccionarse, en particular al momento en que el líder se vea rebasado por las responsabilidades que conlleva gobernar todo un país.

Además los incentivos que se tienen siendo gobierno, pueden promover el accionar diferenciado de los integrantes de un organismo que sólo tienen en común unas siglas y no un mismo pensamiento.

@LosPinos_mx

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