En 2018 ganó AMLO, ¿lo hará en 2021?

0
675

Uno de los puntos más importantes en el proyecto lopezobradorista es aprovechar el impulso que se tuvo en la campaña electoral del 2018, con el resultado de todos conocido, para buscar repetir la victoria en las elecciones que renovarán la Cámara de Diputados y algunas gubernaturas en 2021. Las bases están sentadas y la estrategia continúa, buscando que los resultados se repitan en el mediano plazo.

Directo y sin escalas

El presidente electo sabe que tiene la sartén por el mango y que de él depende cosechar mejores resultados los próximos tres años. En 2019 estará en juego sólo la gubernatura de Baja California y si Morena gana –algo que es posible–, avanzará un trecho importante para el primer objetivo de su lista: ganar la mayoría legislativa en los comicios federales de 2021.

La renovación de la Cámara de Diputados se encuentra entre la prioridades del ahora presidente electo, por lo que el primer año de gobierno buscará ofrecer resultados tangibles para la ciudadanía –de ahí la importancia de los planes para crear fuentes de empleo y abatir los índices de inseguridad–, además de que cuenta con el recurso de consultar al “pueblo” para la revocación de mandato –una de sus promesas de campaña–, con lo que técnicamente aparecerá, sin estar, en la boleta electoral de 2021.

Su estrategia de comunicación trabaja en este sentido y la polarización que se ha promovido –y en la que participan, consciente o inconscientemente, sus opositores–, sigue dando resultados pues toda la discusión pública en medios y redes sociales gira en torno a sus declaraciones y decisiones.

La oposición política luce desorganizada, sin fuerza, y no se ve en el corto plazo un líder capaz de aglutinar a la ciudadanía y articular un movimiento que genere un frente que pueda frenar la agenda lopezobradorista.

Así, con una mayoría en el legislativo, con el gobierno federal, con gobernadores que se han mostrado sumisos –con contadas excepciones– a las decisiones del presidente electo, da la impresión de que la mesa está puesta para que de aquí a julio de 2021 aumente el número de gobiernos estatales en manos de Morena y se consiga una mayoría para su movimiento sin necesidad de ceder algo a los aliados electorales, algo que permitirá que –ahora sí– se modifique la Constitución a conveniencia del presidente.

¿Significa esto que hay que resignarse? Desde luego que no, pues aunque este es el guión que se quiere seguir, pueden suceder algunas cosas que cambiarían el rumbo de esta historia.

Aunque no haya un líder que aglutine en torno suyo a la oposición, esto no significa que no vaya a surgir a mediados del año entrante o que, en cierta coyuntura, los partidos puedan armar una alianza para frenar al lopezobradorismo.

Además, las diferencias –sobre todo por los distintos orígenes– de los integrantes del movimiento pueden crecer a grado tal que generen una crisis en el movimiento, en particular para las candidaturas que estarán en juego los próximos años.

También hay que considerar que será un gobierno muy vigilado por los medios y la ciudadanía, por lo que no se puede descontar escándalos por corrupción u otros motivos en los dos primeros años del ejercicio de la próxima administración federal.

La crítica, en particular en redes sociales, será severa y no dará cuartel a Morena y sus gobernantes. Los usuarios que no comulgan con el próximo titular del ejecutivo, empiezan a aprender las tácticas que los defensores y activistas del lopezobradorismo usaron desde 2006, con lo que podrían generar distintos movimientos en el espacio virtual para frenar a quienes consideren que ya tienen todo ganado.

Esto no quiere decir que Morena no vaya a avanzar, pues esto se ve más posible a que el PRI, el PRD o el PAN resuelvan sus diferencias internas y recuperen posiciones en el mediano plazo.

Asimismo, tenemos el tema del estado de salud de López Obrador, algo que se ha querido ocultar o tapar en medio de reclamos, insultos y evasivas, pero que demuestra que hay algo que preocupa a los líderes de Morena y al entorno cercano del tabasqueño.

Sin duda, la estrategia y los objetivos están trazados, López Obrador sabe que tiene el sartén por el mango, pero está consciente que del plato a la boca se puede caer el resultado electoral si se cometen errores, como lo demostró la boda de César Yáñez.

Los dos primeros años de la presidencia lopezobradorista nos mostrarán si son capaces de alcanzar los objetivos propuestos o si, como en otras ocasiones, se trata nada más de una página en la historia del país.

Del tintero

Empieza una semana clave para la consulta sobre el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Este tipo de ejercicios, tradicionalmente, convoca poca participación, aunque en esta ocasión el interés por el tema y la politización de que está siendo objeto pueden influir. De cualquier modo, conviene empezar a preguntarnos que tanto sabemos del tema para evaluar las dos opciones.

@AReyesVigueras