El Nenuco plantó la semilla

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Si pensaban que las declaraciones de Julio César El Nenuco Moreno, alcalde en Venustiano Carranza, en contra de los caciques del PRD por la pasada derrota electoral estaban en el olvido, se equivocan.

El miércoles de la semana pasada, Julio César arremetió, entre otros, contra sus exaliados, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, a los que acusó de traición y de haberlo exiliado hacia el Estado de México, de donde volvió para ser alcalde.

Entre otras cosas, El Nenuco acusó a Los Chuchos de utilizar a sus aliados como fichas de cambio, para catafixiarlos según sus propios intereses y desecharlos cuando ya no les son útiles.

Sus declaraciones detonaron una reunión de emergencia de los jerarcas del PRD, quienes analizaron el tema y autorizaron a que su dirigente nacional, Manuel Granados, saliera a poner el partido en manos de los ciudadanos.

Lejos de tranquilizar las aguas, los comentarios del líder del sol azteca desataron la furia de sus bases, que reprobaron sus palabras y preguntaron que con permiso de quién disponía de la franquicia. Exigieron que antes de fijar cualquier posición con respecto al futuro de los amarillos, Granados consultara a la militancia, pues precisamente esa falta de consenso los había llevado al fracaso.

El fallido control de daños sobre las acusaciones de El Nenuco resultó contraproducente a la cúpula del PRD, pues dirigentes territoriales que habían mantenido bajo perfil ante la derrota, se engallaron.

Aunque no lo hicieron de manera oficial, militantes de todas las corrientes enviaron mensajes de apoyo al alcalde de Venustiano Carranza, pues coincidieron en su diagnóstico de la derrota.

Sin querer queriendo, Julio César agitó el avispero y abrió un tema que los dirigentes de su partido querían guardar en un baúl, en espera de que todo el mundo olvidara su responsabilidad en la derrota.

Lo que movió el alcalde de Venustiano Carranza era algo que está en el sentir del perredismo y que ninguno de sus dirigentes se atrevía a tocar: hasta cuándo se haría una autocrítica por la pésima actuación y, sobre todo, cuándo va a empezar la reconstrucción.

El alboroto sirvió para que la dirigencia despertara del letargo y las bases retiraran la válvula de presión de la olla amarilla, que amenazaba con reventar.

Granados se refirió a la necesidad de iniciar la refundación, pero sus palabras sólo generaron confusión y enojo, porque se trató de generalidades y no hay ningún seguimiento.  Quizá el único que intenta hacer algo más en forma en la CDXM es el exdiputado Leonel Luna, quien ha tendido puentes con los líderes de varias corrientes para ver cómo van a pegar los pedazos en que quedó convertido el partido.

El también exdelegado en Álvaro Obregón no anda tan mal si cree que se debe empezar primero por reconstruirse en la capital, y de ahí extenderse al país; todo previa consulta con diputados, senadores, alcaldes y consejeros.

El Nenuco sembró la semilla… así haya sido de la discordia.

CENTAVITOS… Luego de que la coordinadora morena en Donceles dijera que no importó que su partido se saltara la ley para nombrar a Carina Piceno como cabeza de Servicios Parlamentarios en el Congreso local, “porque ha trabajado con varios diputados sin cobrar”, no queda más que sentir ternura por doña Ernestina Godoy. Si el requisito para acceder a uno de los huesos más jugosos en Donceles no es tener capacidad para el cargo, pero sí haber estado sin salario durante un buen rato, pues seguramente más de la mitad de los habitantes de la CDMX son candidatos.

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