Una entrevista disparatada

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La primera entrevista que el presidente del Gobierno Mariano Rajoy concede a una Televisión, en este caso a Televisión Española, se ha convertido en un auténtico espectáculo más propio del Club de la Comedia que de un informativo de «prime time», en el que una serie de periodistas han intentado, por todos los medios, que informase al país sobre la situación crítica en la que se encuentra.

El mismo día que gran parte de la prensa internacional comienza a preocuparse por la tardanza en la petición oficial del rescate («Financial Times», «Le Fígaro», «The International Herald Tribune») el presidente del Gobierno ha insistido en que tiene que estudiar si efectivamente el país necesita un rescate y que más importante que el rescate, es la lucha contra el déficit, lucha que, según los primeros datos de este año, será un fracaso porque como ha repetido el entrevistado (ha sido la gran novedad) se está gastando más de lo que se ingresa.

La entrevista, que se ha desarrollado bajo el esquema de que «pregunte usted lo que quiera, que yo contestaré lo que me dé la gana» y siguiendo el método Ollendorf con el que el presidente está profundizando en sus inglés, se ha convertido en un batiburrillo de lugares comunes, medias verdades, clamorosas mentiras, torcidas interpretaciones y repeticiones múltiples (especialmente ese descubrimiento de política económica de que «no se puede gastar más de lo que se tiene») no ha servido de nada. En todo caso para que este lunes vuelva a subir la prima de riesgo ante las dudas, manifestada por el presidente, de si habrá rescate o no, cuando el rescate es inevitable, como inevitable serán las condiciones a cumplir esas, que según Rajoy, nunca han existido y que nunca, desde la Unión Europea se han atrevido, a formular.

En resumen: un disparate de entrevista porque, además, no es lo que esperaba la ciudadanía y, sobre todo los mercados. Se esperaba una postura clara sobre el rescate (pregunta que sorprendentemente no esperaba el entrevistado y, sobre la que después de varios ehhh ehhh, y «vamos a ver» oscureció hasta el punto que muchos creyeron que efectivamente no habrá rescate) y, sobre la fecha en que este se solicitara de cara a la reunión del viernes del Eurogrupo en Nicosia (Chipre) , ya que el nuevo programa de compras del BCE, solo sirve, según se encargan de recordar las agencias de calificación y los grandes medios económicos internacionales, solamente para ganar tiempo, pero, en cualquier momento (acaba de anunciarlo «Moody´s) puede producirse una elevación de la tasa de interés de los bonos (este lunes se ha producido ya un leve repunte), ya que el mecanismo puesto en marcha por Draghi la semana pasada, no resuelve la crisis de la Deuda.

«Mientras los bonos españoles se benefician del entusiasmo que la actuación del BCE ha inyectado en los mercados -señala «Financial Times»- Rajoy podría sentirse en posición de fuerza. Pero no debería ir demasiado lejos. Tras haber instado al Banco Central a ser más responsable, ha llegado el momento de que él demuestre que, también, lo es» En ese terreno Rajoy incluso ha negado durante la entrevista, presiones al BCE para la compra de Deuda.

La realidad es que según se encarga de destacar «The International Herald Tribune», Mariano Rajoy se está quedando sin excusas, en tanto había pedido a la Eurozona que demostrara que estaba a su lado, mientras él intentaba sacar al país de su desastre inmobiliario y bancario. El Banco Central Europeo ha respondido a la solicitud de Rajoy con un plan para comprar bonos de los países que se comprometan a emprender reformas, rebajando así sus costes de financiación y dándoles un respiro. Pero el líder español sigue vacilando. Según el periódico,» el orgullo de Rajoy es comprensible -e inoportuno, aunque, el mayor peligro para España, ahora mismo, es la insistencia de Europa en la disciplina fiscal».

Como ha quedado meridianamente claro en la entrevista de Televisión española, Mariano Rajoy sigue intentando ganar tiempo antes de tomar la decisión de solicitar la ayuda internacional. En nombre de la sacrosanta soberanía nacional, Mariano Rajoy lleva semanas sin querer hacerlo. «Es cierto -como editorializa «Le Figaro»- que el jefe de Gobierno, que ya ha realizado importantes esfuerzos de ajuste estos últimos meses e iniciado profundas reformas estructurales, tendrá dificultades para imponer nuevos sacrificios a la población. Pero la situación es urgente porque cada mes el país cae más y más en la recesión».