El 2 de octubre de 2018. Cúmulo de errores priistas

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La jornada del 2 de octubre de 2018 nos deja aleccionadores momentos que nos revelan qué poquito cambió el PRI en cincuenta años. Nada de extrañarse. El fondo es forma y la forma es fondo. El PRI de siempre, porque nadie sensato se traga lo de que hay un nuevo PRI (inexistente) que se manifestó otra vez sin mayor cordura en el aniversario de la matanza del 68, del que es responsable como partido por articularla como gobierno que era y porque los protagonistas dirigentes que la confeccionaron desde el gobierno priista, la asumieron y jamás la negaron en los hechos, siendo priistas. Y en 50 años ni una retractación o disculpa.

Frente al 2 de octubre, se evidenciaron errores del PRI, uno tras otro, propios del partido autoritario que es. Ese castigado en las urnas y echado por segunda vez de la Presidencia; y en esta ocasión con fervientes deseos de que desparezca o al menos, de que se le dispute en los tribunales el indebido usufructo que hace de los colores nacionales.

Pasemos pues, a sus errores garrafales. Primer error: sostener un sonoro silencio institucional desde el partido. Su sala de prensa que ha venido emitiendo comunicados casi a diario, de un sinfín de temas, insulsos los más, se calló ante el trascendental 2 de octubre. Ni un tuitazo, siquiera y por no dejar, sobre el doloroso tema; aunque fuera esos burdos con los que Peña Nieto intenta hacer diplomacia de alto nivel, indebidamente, por citar un ejemplo.

O sea, que no había nada que decirle a la Nación ni siquiera por tratarse del partido gobernante o porque cuyos miembros destacados y reconocidos decidieron masacrar civiles en la Plaza de las Tres Culturas, enlodando para siempre y de manera irremediable las siglas PRI. Perdió así una excelente oportunidad histórica de retomar el asunto. Ha sido tan vergonzoso su silencio, tanto como no sorpresivo que callara. En este caso el peor camino era callarse y lo eligió. Cuánta soberbia y despropósito priistas.

Un segundo error fue carecer de todo liderazgo en esta conmemoración. No se olvide que bien que mal encabeza el gobierno nacional. Discursos de muy bajo perfil en las cámaras federales, así como en las locales, esgrimieron apagados sus desdibujados miembros. Comparecieron en tribuna sin articular una idea novedosa, un algo que explicarle, manifestarle, decirle a la Nación al completo. Nada de sustancia. Mucho menos el necesario e ineludible mea culpa. Nada. Así que el que calla, otorga y se queda firme la verdad histórica: el PRI es el responsable de la matanza del 68. Esa verdad histórica a tono y tan del gusto de las que formula el PRI. Porque el PRI es el responsable de lo sucedido en el 68. Responsable por dos vías: causa y efecto. Por ser la causa de la protesta social extendida y responsable por emprenderla, de la masacre de civiles orquestada desde el gobierno que encabezaba y armada por reconocidos priistas.

Aquí un tercer error priista: confundir disuasión con matanza es grave y habla de la incapacidad de los protagonistas gobiernistas de entonces, para encausar movimientos sociales. Medido con los valores de 2018, sí, y con los de 1968. Con ambos. Aflora el autoritarismo y la incapacidad de aquellos protagonistas que en asesinar encontraron la respuesta. Como que luego hubo la guerra sucia.

El cuarto error consistió en acudir representantes del jefe de Estado a la apagada ceremonia en el Zócalo por la mañana del martes 2 de octubre, callando, no disputando liderazgo, perdiendo la oportunidad de reivindicarse, lo cual ha sido otro desaire del PRI a la Nación y a los caídos: se apersonan el secretario de Gobernación con la representación presidencial, y Osorio Chong, por cumplir. A diferencia de hace medio siglo, el presidente priista no estaba conminado a presentarse en el Zócalo, orillado a negarse por salvar su escasa dignidad. Esta vez podía haberse presentado, aguantando vara o no, y dejar claro a la Nación que sabe manejar crisis, momentos difíciles y desde luego, que sabe conciliar y que así podemos seguir avanzando juntos. Y optó por desvanecerse y así otra vez, se desligó de su pueblo.

Su deplorable ausencia pone en claro que tendremos 68 para rato. Perdieron el PRI y Peña Nieto, una oportunidad histórica de marcar diferencia con el PRI y el presidente que atestiguaron y orquestaron la matanza del 68. Son lo mismo.

Claro, tanto aplaudir la masacre en su día, sí, hubiera sido traducido en pasar de forma hipócrita y mezquina a comparecer hoy. Pero aun así Peña es presidente de todos los mexicanos ¿no? y actuó de manera facciosa con su ausencia. Como siempre, evadiendo no supo estar a la altura de los requerimientos.

El quinto error priista consistió en el denostable, desagradable y desafortunado silencio institucional de la Presidencia de México. Fue más la presidencia priista que otra cosa.

En efecto, la Presidencia no se manifestó en el titular y menos como institución con motivo de este aniversario. De forma deleznable prefirió ensalzar las dudosísimas bondades del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá. Qué manera de desentenderse de los temas nacionales al completo, la tónica deplorable de este gobierno priista, nauseabundamente corrupto. Qué manera de evadirse, de desligarse, que no de deslindarse, porque eso lo tiene imposible, de pasar de largo con la chulería y la desvergüenza que caracteriza su actuar. Qué forma de mostrarse indiferente y desde luego, indolente. La Nación no necesita sus condolencias ni su actitud perdonavidas, sino lo que podía constatar era saber si en verdad tenemos un PRI diferente y si el presiente podía y no pudo esta vez comportarse a la altura y ser por una vez jefe de Estado, pero no. Siguió siendo lo que fue: faccioso, partidista, parcial. Y por lo tanto, no se comportó como jefe de Estado. No cabe duda que le quedó grande la presidencia.

Pues bien: pasaron las conmemoraciones del 2 de octubre en este aniversario redondo. La multitudinaria marcha, clamorosa del pueblo de México, abarrotando el Zócalo de manera espontánea, contrasta con el silencio priista. Demuestra que este país ha sido muchas veces más muy a pesar del PRI que en compañía de tal. Lo normal. Solo es que lo hemos constatado nuevamente.

@marcosmarindice