Amieva y el Metro

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LIC. JOSÉ RAMÓN AMIEVA G., JEFE DE GOBIERNO, CDMX:

+Si llevas tu infancia contigo, nunca envejecerás. Tom Stoppard

CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Sabe usted cuántos años le lleva el Metro de vida?

Casi cuatro.

Si fuera persona, sería mayor que usted y merecería sus respetos.

Pero no, solo es una obra humana que para nacer, como todo en esta vida, tuvo que ser concebida.

La concepción del Metro sucedió en alguna oficina del entonces Departamento del Distrito Federal, en busca de una solución al gigantismo automovilístico que ya existía en la ciudad, pero como la industria automotriz está enamorada del DDF y ya ganaba muy retebuén dinero por lo que había llegado para quedarse, fue necesario pensar en una obra vial  que resolviera el problema de tanto pobre capitalino carente de dinero para comprarse un coche y entonces su antecesor, el general Alfonso Corona del Rosal, allá por 1966, fue con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, le expuso las circunstancias capitalinas y el destino terrible que viviría desde un no muy lejano futuro si no se actuaba y ¡fiat!, habría exclamado este último. La concepción provocada por el embarazo de la idea comenzó a desarrollarse en la Secretaría de Hacienda para conseguir los fondos y poner el proyecto en marcha con la primera línea que tuvo una distancia original de 12.66 kilómetros, de la avenida Zaragoza al bosque de Chapultepec y fue terminada en 1969, toda subterránea, retando a la naturaleza lacustre del subsuelo capitalino en el Centro Histórico de la ciudad y a cuantos predijeron que sería un fracaso hundiéndose hasta quién sabía qué profundidades, por la desconfianza que existía sobre la calidad de la ingeniería mexicana y ya ve usted, jefe Amieva, andando este medio siglo cuántas bocas viperinas tuvieron que callar y dejar que la obra continuara creciendo para servir a.., ¿cuántos millones de pasajeros que lo han abordado hasta este momento en que lee usted estas líneas? ¡Uuufff..!

Y, bueno, lo que usted mismo debe querer al Metro no sólo por lo que ha viajado en él a lo largo de sus 46 años de edad, sino trabajado administrativamente en él hasta subir hasta la cúspide de ser hoy su director general…

Ahora multiplique usted ese cálculo por un promedio de edad que los datos a su alcance le permitan realizar una multiplicación para obtener un cálculo de los millones y millones de usuarios que hemos utilizado el Metro, a ver de que tamaño pudiera ser el beneficio individualizado de aquella autorización del presidente Díaz Ordaz para su construcción.., a ver si no termina pareciéndole que a pesar de lo malo que le debe caer su memoria, pudo haberse ganado los espacios pegados a las paredes que ocupaban sus placas alusivas, para que muchos de los nuevos usuarios supieran a quién le deben ese servicio por haber confiado, él sí, en la ingeniería nacional y puso manos a la obra para darle a la capital esa empresa de transporte urbano que hoy figura entre las 10 mejores del planeta…

Debió tener usted sus razones para  haber dado esa orden…, a menos de que otro mando superior a usted le hubiese girado sus atentas instrucciones al respecto…

En fin, independientemente de la conmemoración del 2 de octubre, si usted piensa que Díaz Ordaz y no Echeverría fue quien ordenó esa matanza, ¿no piensa que se excedió..?

Porque, la verdad,  no se midió…

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