Prepara Morena chicanada en Donceles

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Dicen las malas lenguas que en lo que será la sesión inaugural del primer Congreso de la Ciudad de México, este lunes, la bancada de Morena tratará de dar su primer cachiporrazo a la oposición, al intentar inflar artificialmente al Partido del Trabajo. Que los morenos estarían planeando pasarles varios diputados a los petistas para que pudieran convertirse en la segunda fuerza legislativa en la capital, encima incluso del PAN.

Entre los propios morenos se comenta que hay instrucciones “de arriba” para que nueve de sus diputados se pongan la camiseta del PT, que sumados a los tres que ganó llegarían al segundo lugar. Si eso llegara a suceder, Morena tendría 28; PT alcanzaría 12; PAN se quedaría con 11; PRD y PRI seis cada uno; PVEM 2 y PES uno.

¿Qué sentido tendría para los morenos sacrificar algunos diputados, si de cualquier forma tienen a los petistas como aliados para cualquier cosa en Donceles?

Pues que al convertir a los del Trabajo en la segunda fuerza podrían monopolizar los órganos de control y las principales comisiones del Congreso capitalino, porque los huesos y el dinero se repartirán según la fuerza de cada fracción.

Los morenos podrían salir hoy con la sorpresa de que el número de integrantes de las bancadas se modificó, y atragantarse con el pastel legislativo. En caso de no convencer a los suficientes morenos para hacer al PT segunda fracción en Donceles, al menos intentarían pasar a cuatro para que quedaran por encima del PRD y el PRI, por aquello de las comisiones y la lana.

Lo que diga la ley al respecto sería lo menos importante, pues la arrogancia con la que se empiezan a manejar los pejistas que asumen hoy el control del Congreso les da para eso y más. A los que pedirían hacer el “fly de sacrificio” serían básicamente a quienes obtuvieron su lugar en la lista plurinominal, pero se sabe que no hay mucho convencimiento, pues ningún moreno quiere portar la desacreditada playera del PT.

Ayer, domingo, seguían las negociaciones con los morenos señalados para sacrificarse, pues les dijeron que era una orden de la jefa; si se llega a concretar, sería el primer golpe autoritario de la mayoría en el nuevo Congreso.

Sería, incluso, una pésima inauguración de la propia Constitución Política de la CDMX, que varios de los que hoy serán diputados aprobaron en el Constituyente de 2016.

Si bien es cierto que los morenos obtuvieron un triunfo aplastante en julio, avalado por una amplia votación, también lo es que quienes los apoyaron en la capital rebasaron apenas el 40 por ciento.

De cualquier forma, sería una pésima señal para la población que Morena empezará con una chicanada similar a la que hicieron sus hermanos mayores en San Lázaro, donde compraron a cinco diputados del Verde para completar la mayoría absoluta.

CENTAVITOS… Y hablando del PVEM, quien recibió un cachiporrazo como víctima colateral de la modificación en la repartición de plurinominales en el Congreso local fue Jesús Sesma, quien ya operaba como coordinador verde en Donceles, y hasta había sido criticado por defender “a nuestra coordinadora” Ernestina Godoy en debates internos con las demás fracciones. Sesma, quien se dirigía a Godoy como su coordinadora a pesar de que ella es morena y él, verde, iba en el número uno de la lista de plurinominales locales y su partido ganó al final dos espacios; el problema es que por cuidar la paridad de género, el Tribunal Electoral ordenó al PVEM dar prioridad a dos mujeres y ahí valió el buen Chucho; se quedó en la orillita.