Análisis semanal: 17 de septiembre

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Las actividades del presidente electo continúan, en algo que se ha vuelto costumbre, pues no sólo sigue dando a conocer planes y nombramientos, sino que se encuentra con los mandatarios estatales, en algo que confirma que, en los hechos, el sexenio lopezobradorista ya comenzó.

            Primero, fueron los gobernadores de la zona sur del país quienes tuvieron una cita con López Obrador, con el pretexto del Tren Maya. Además de apoyar el proyecto, algunos de los asistentes aprovecharon la ocasión para solicitarle diversos apoyos.

            Posteriormente, fueron los gobernadores del norte los que se encontraron con el presidente electo.

            Si bien se agradece la civilidad en las reuniones entre gobernantes emanados de distintos partidos, llama la atención que para el actual gobierno federal su ausencia no sea motivo de algo, no se diga preocupación, sino que se nota que le dejaron todo el campo al presidente electo y su equipo.

            Pero también han empezado, en ese sexenio adelantado, a surgir los detalles de lo el equipo de transición de López Obrador ha encontrado, pues también la curva de aprendizaje inició de forma adelantada.

            Esto tiene dos aspectos, por un lado, es positivo que se vayan corrigiendo los errores de apreciación o de cálculo que se tienen en el diseño de planes o programas, pues muchas de las ahora propuestas nacieron como promesas de campaña, algunas de las cuales no podrán ser sostenidas por la manera en que fueron concebidas.

            Pero por otra parte, esto demuestra que los mexicanos votamos por una seria de propuestas de campaña que no tenían sentido o no eran viables, a pesar de lo cual se les apoyo y fueron uno de los factores para otorgar el voto al tabasqueño.

            Sin duda que se espera que haya las correcciones necesarias, algo que también es digno de resaltar, pues la impresión general es que López Obrador es un personaje necio y que no reconoce errores, pero si desea gobernar y pasar a la historia como una de los mejores presidentes que ha tenido México –o como el mejor, como él mismo lo planteó–, mucho deberá corregir antes del arranque de su mandato, incluyendo apaciguar a los radicales que buscan que haya cambios desde el primer día, aún si estos no son posibles.

            Así, la transición avanza y, afortunadamente, no hay sobresaltos en lo político, ni en lo económico que lamentar.

La imagen de la semana

Las reuniones con gobernadores de López Obrador siguen, con nuevos planteamientos.

El meme de la semana

La Silla Embrujada

Si bien la experiencia es algo que se obtiene con el tiempo, hay de experiencias a experiencias. En el caso del presidente electo, todo su bagaje acumulado en décadas de actividad política será puesto a prueba en estos meses, previo al arranque de su administración.

            Y es que al pasar, como reza conocido refrán, de borracho a cantinero, el tabasqueño se está dando cuenta que no es lo mismo criticar a la administración en turno que ser el responsable de la toma de decisiones y ponerlas en práctica.

            Varias de las medidas que prometió en campaña, han tenido que ser corregidas o modificadas, pues una cosa es la etapa proselitista de un proceso electoral y otra, muy distinta, el ejercicio del gobierno.

            Es así que veremos a un López Obrador que pese a sus deseos de imprimir su estilo a su presidencia, la realidad le tendrá que mostrar el camino por el cual deberá andar.

@LosPinos_mx

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