Broncón moreno en la ALDF

0
77

Luego de andar haciéndose los valientes un rato, ayer, los diputados locales de Morena se presentaron con la cola entre las patas en la Asamblea Legislativa del DF, rogando que se llevara a cabo el periodo extraordinario que tiene dos días sin poder realizarse.

Desde el lunes pasado, la Comisión de Gobierno ha estado convocando a un periodo extraordinario en Donceles, para que los legisladores dictaminen sobre la propuesta de nombrar a dos magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa de la CDMX.

El martes se canceló por falta de quórum y lo mismo ocurrió ayer, fecha en que se vencía el plazo otorgado por un juez de Distrito de esta ciudad, para que los diputados dictaminaran o serían considerados en desacato.

Aunado a que en toda la Legislatura han sido los más flojos, además de estar pésimamente asesorados, los morenos dejaron de asistir y hasta presumieron que, como serán dueños de todo, no habrá poder político o judicial que los sancionara.

El problema se presentó cuando alguien les dijo que, si caen en desacato, todos los diputados tendrán que enfrentar un problema legal que puede transformarse en una multa, cárcel y hasta una inhabilitación para asumir cargos públicos.

Por esa razón, en las dos convocatorias fallidas, el líder de la ALDF, Leonel Luna Estrada, ordenó que quedara debidamente registrada por Servicios Parlamentarios la asistencia de cada legislador, pensando en el probable conflicto legal.

Si los 66 diputados son declarados en rebeldía, serán juzgados, pero cada uno de forma distinta. Aunque no se juntó el quórum, quienes prueben que asistieron tendrán atenuantes; quienes hayan faltado, no.

Ante ese panorama, los morenos recularon y ayer se presentaron rogando que se llevara a cabo el extraordinario, solamente que la cita era a las 9:00 y ellos llegaron casi dos horas después, todavía con las chinguiñas tersas.

Pastoreados por José Alfonso Suárez del Real, el único diputado moreno que trabajó en la Legislatura, rogaban que se instalara la sesión, pero ya muchos de los que sí asistieron se habían ido y no completaban el quórum.

Diputados que brillaron por su holgazanería, como César Cravioto, por ejemplo, aunque aún despeinados y con el saco arrugado estaban ahí, pero ya era tarde.

Su temor es que si son declarados en desacato por el juez, aunque se puedan defender legalmente, estarían en riesgo de no asumir los cargos públicos que les han ofrecido como la Comisión de Reconstrucción a Cravioto y la Secretaría de Cultura a Suárez del Real.

Ni qué decir de diputados como Víctor Hugo Romo en Miguel Hidalgo, que ayer se presentó, pero ya era tarde; habían pasado lista.

Como último recurso, tanto Luna como el priista Israel Betanzos fueron a llorarle al juez para que les diera una prórroga, pues le aseguraron que hoy sí juntan el quórum.

Pero qué necesidad, diría Juanga.

CENTAVITOS… Al reunirse ayer con gobernadores, Andrés Manuel López Obrador les habló de su Plan Maestro para el Mejoramiento de Barrios, a fin de regularizar propiedades y dar certeza jurídica a sus dueños. Pareciera una acción loable, pero lo que El Peje no dice es que, junto con la regularización, viene el consabido cobro del impuesto predial, que precisamente por esas irregularidades no se ha podido cobrar. Y como sus estrategas financieros ya le dijeron que por más que le echen agua a los frijoles el dinero público no alcanzará para todo lo que prometió en campaña, pues anda buscando de dónde sacar lana para regalarla a los viejitos, madres solteras, ninis y una larga lista de etcéteras.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here