¿Tiene sentido seguir discutiendo le agenda de AMLO?

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Después del 1 de julio, le agenda de medios y redes digitales ha priorizado todo lo que tenga que ver con el presidente electo. El tema que deberíamos analizar no es lo que hace y dice López Obrador, sino por qué estamos hablando tanto de la agenda que tan hábilmente ha logrado colocar en nuestro país.

Temas a la carta

Un fenómeno interesante se ha presentado en nuestros medios de comunicación. El tema que domina los espacios informativos y de opinión es López Obrador.

Una razón para esto, es la victoria que obtuvo el pasado 1 de julio, además de la habilidad de él y su equipo para fijar la agenda de temas que se difunde y discute en medios y redes sociales.

Da la impresión que no hay otro asunto del cual ocuparnos, llegando a tal grado que una nota que publicó un diario fue la llegada de Beatriz Gutiérrez Müller a la casa de transición para desayunar con su esposo.

Así, la sede del equipo del presidente electo en la colonia Roma se ha convertido en fuente para muchos reporteros y curiosos. Para los primeros, según se ha hecho costumbre en medios informativos, se trata de un trabajo por lo que deben conseguir la nota, aunque ésta sea algún detalle irrelevante del día a día del tabasqueño.

A esto se suma el ajuste que varios diarios están realizando en su planta laboral. Previendo que los recortes en el presupuesto de comunicación social del nuevo gobierno los vaya a afectar, se adelantan a lo que esperan sea un sexenio de vacas flacas, además de que con estas acciones eliminan a plumas incómodas para el próximo mandatario.

Otros medios están buscando a legisladores o funcionarios del nuevo gobierno que encabezará Morena, para invitarlos a participar en sus páginas de opinión, con la intención de tender puentes con el presidente electo o alguien cercano a él.

Y todo lleva a lo mismo, a seguir discutiendo lo que haga o diga López Obrador, ¿tiene sentido hacerlo?

Es claro que México sigue siendo un país que se deja llevar por la voluntad de un solo hombre. El altar que se construyó para el presidente, criticado por la manera en que se entronizó en la época del partido hegemónico, vuelve a levantarse en pleno siglo XXI.

Si muchos ciudadanos cayeron cautivados por el candidato que ofrecía un cambio, votando por él en los pasados comicios, vemos como tal fascinación no ha terminado, lo que ha llevado a que se convierta en el “tema” en cualquier espacio noticioso o de opinión.

Pero la cuestión es analizar si hay otro tema que merezca ser abordado, en lugar de la agenda del presidente electo.

Basta mencionar que la evaluación del sexenio de Peña Nieto, luego del VI Informe, ha ocupado pocos espacios. Muchos medios nos deben un balance objetivo acerca de los logros, errores y faltantes de un gobierno que se ha escondido detrás del mandatario electo.

También los resultados de la renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá han merecido pocas líneas en nuestros medios, a pesar de las dudas por los festejos adelantados de Trump, algo que no augura nada bueno para México.

También dejamos de lado la revisión de la crisis de inseguridad que vivimos, en especial acerca de lo que significa que haya linchamientos, niños delincuentes, narcotráfico y los asesinatos que no disminuyen.

Tampoco se ha dedicado mucho tiempo a hablar de las agendas de los partidos en el legislativo, pues los reflectores se dirigen a lo que se dice en casa de transición.

Ni que hablar de lo que sucede en la UNAM, el el contexto de la renovación de su rectoría, ni con el catálogo de versiones que intentan explicar quién está detrás de los grupos de porros que se hicieron presentes la semana pasada.

Así que temas hay para ofrecer a los lectores, a pesar de que existen indicios de que el próximo gobierno busque, con la centralización de la comunicación social en Presidencia, controlar a los medios y evitar hasta donde sea posible la crítica en contra del titular del ejecutivo.

El temor de algunos periodistas, es que los propios medios buscan adelantarse a los posibles deseos del presidente, haciendo los ajustes necesarios para evitar problemas, en especial en materia de publicidad oficial.

Que regrese la indicación de que no se puede hablar del presidente, como sucedía antaño, es una posibilidad.

Esto nos lleva a pensar que los reductos para la crítica serán un puñado de medios y las “benditas” redes sociales.

Otra faceta de este tema tiene que ver con el efecto que tanta información que se difunde sobre el tabasqueño tenga en la ciudadanía, algo que se podrá empezar a medir a partir de su toma de posesión y el ejercicio de gobierno, con el natural desgaste que esto conlleva.

En tanto, a aguantar lo agenda de López Obrador y compañía, con medios que buscan sobrevivir adaptándose a la nueva realidad que se generó a partir de los votos de los mexicanos.

Del tintero

Con una agenda monotemática, la investigación de Mexicanos contra la corrupción y la Impunidad no tuvo el eco que se hubiera querido, en especial con votantes que eligieron a un candidato que hablaba de acabar con la corrupción.

@AReyesVigueras