Análisis semanal: 13 de agosto

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López Obrador ya es presidente electo y faltan poco más de 100 días para la toma de posesión.

            No obstante, siguen los anuncios y las acciones que han provocado que el candidato ganador continúe fijando la agenda de medios, con lo cual mantiene sus índices de popularidad y aceptación entre la población. Por supuesto que ha habido desgaste, en particular por el nombramiento de Manuel Bartlett al frente de la Comisión Federal de Electricidad.

            Y con un presidente emérito con poca participación en la escena pública, toda la atención recae en Andrés Manuel López Obrador.

            Varios encuestadores –como Roy Campos de Consulta Mitofsky– han señalado que se mantiene lo que se ha denominado euforia por la victoria electoral y que los ciudadanos que respondieron el sondeo dan hasta un año para ver los cambios prometidos.

            El tema más importante de la semana previa fue el relacionado con los foro que abordaron el tema de la pacificación, en los cuales familiares de las víctimas rechazaron la propuesta de perdón, algo que si lo vemos a la luz de lo sucedido con la exoneración de Elba Esther Gordillo, habla de un sistema de procuración de justicia que debe ser una de las primeras metas a corregir por parte del nuevo gobierno.

            El rechazo de familiares de las víctimas, habla de la manera en que sectores de la población demuestran que el gobierno de López Obrador no tendrá un cheque en blanco o un día de campo en ciertos asuntos públicos.

            Por lo anterior, es de esperarse que a partir de septiembre seamos testigos de los choques entre grupos organizados de la sociedad civil y el nuevo gobierno, con relación a temas en los que se ha despertado algún tipo de expectativas.

            La seguridad pública, sin duda, será uno de ellos, en especial acerca del plan de pacificación y aspectos relacionados como la amnistía, el perdón y la nueva estrategia que poco a poco a delineado Alfonso Durazo.

            Otro choque se verá conforme empiecen a operar los nuevos coordinadores estatales, pues hasta el momento tres gobernadores han mostrado reticencias acerca de la manera en que operaran los nuevos funcionarios.

            Asimismo, aunque haya un plazo de gracias de parte de los mercados, el manejo de la economía nacional será otro asunto a debatir el año entrante.

            Para López Obrador no será un arranque de sexenio sencillo, en parte por la gran cantidad de expectativas que ha despertado y, por otra, por la impaciencia de una ciudadanía que exige un cambio inmediato en aspectos como el combate a la corrupción.

            Sin duda, a partir de diciembre asistiremos a una serie de enfrentamientos y críticas por las primeras acciones de gobierno. La nueva administración tendrá la oportunidad de demostrar que sí tiene con qué hacer realidad el cambio, además de ver y evitar los errores de la administración Peña Nieto.

El meme de la semana

La imagen de la semana

La Silla Endiablada

Al recibir su constancia como presidente electo, López Obrador se comprometió a respetar a los demás poderes, algo que levantó algunas cejas al recordar que la nueva figura de coordinadores estatales se compone por 32 personajes cercanos al presidente electo y a Morena, pues el perfil de cada uno de ellos refleja una militancia por encima de alguna especialidad.

            Como comentamos al inicio de este análisis, al menos tres gobernadores –el electo de Jalisco, el de Querétaro y el de Campeche–, han manifestado alguna oposición al esquema propuesto, pues en el caso de los dos primeros, la coordinación estatal ha recaído en adversarios políticos.

            El inicio del nuevo sexenio será también el arranque de la prueba acerca de que las palabras en la entrega de constancia como presidente electo no fueron una simple declaración y que las honrará como presidente en funciones.

@LosPinos_mx

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