¿Amigou Trump?

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Cuando el presidente Peña Nieto invitó a México en 2016 a los dos candidatos presidenciales estadunidenses, su estrategia fue la de meter a México en la lucha Hillary Clinton-Donald Trump. La demócrata no vino, el republicano hizo campaña y el mandatario mexicano fue aniquilado en las redes sociales.

Hoy que el candidato triunfador Andrés Manuel López Obrador le da a Trump un trato de emperador y en las relaciones entre ambos no aparecen los miles de migrantes deportados y el drama de los niños separados de sus padres por decisión autoritaria de la Casa Blanca, las redes miran hacia otro lado y se la pasan justificando a López Obrador.

La peor estrategia diplomática bilateral con los EE. UU. es la de la confianza; la política exterior de la Casa Blanca, con cualquier presidente, incluido Obama, ha sido la de la dominación imperial. Por eso los elogios de Trump a López Obrador deben tener una lectura estratégica maliciosa: el presidente de los EE. UU. busca someter a México a la lógica de la supremacía estadunidense.

Las palabras melosas de Trump a López Obrador no olvidan los tratos racistas, supremacistas y agresivos del propio presidente estadunidense hacia los migrantes mexicanos y las formas esclavistas de deportación. Contrasta en cambio, el trato agresivo de López Obrador a Trump en campaña y su libro Oye Trump con el hoy meloso con el que se refiere al principal habitante de la Casa Blanca.

Los enfoques mexicanos hacia las políticas estadunidense son de sobrevivencia por la dependencia del modelo económico neoliberal y el tratado de comercio libre, en tanto que los enfoques estadunidenses hacia México son de dominación imperial, de seguridad nacional y explotación racial. Cada país respecto al otro es un asunto prioritario de seguridad nacional.

López Obrador dejó mala impresión con su carta a Trump antes de recibir la condición legal de presidente electo. Pero fue peor su contenido: la negociación directa de esa misiva le otorga prioridad a la firma de una segunda fase del tratado de comercio libre, pero sin atender la principal prioridad de los mexicanos: la migración, las persecuciones, los arrestos, las deportaciones masivas y sobre todo la confirmación por Trump de que el muro será su política bilateral de relaciones con México.

Lo once millones de ilegales mexicanos en los EE. UU. son la cifra que ilustra el fracaso de la política económica neoliberal 1983-2018. Pero también reflejan la derrota social del PRI: esos mexicanos huyeron a los EE. UU. abandonando el significado de su patria, en realidad no quieren regresar a México y prefieren la marginalidad racista a cambio de salarios que la identidad de trabajar por su país.

El problema es grave para México: el modelo de desarrollo neoliberal actual sólo satisface bienestar para el 20% de los mexicanos que vive sin carencias sociales; el 80% restante padece alguna restricción de bienestar. Las metas de PIB de López Obrador, como se percibe desde ahora, podrían –con muchas condiciones previas– pasar de 2.2% promedio anual en el periodo 1983-2018 a 3.5%, cuando México necesitaría crecer 7% para atender demandas nuevas de la población y algunos rezagos del pasado.

Así que en lo real México seguirá hundido en 2018-2024 en la crisis de crecimiento-bienestar que padece desde 1983.

http://indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

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