No tiene que ser Encinas a fuerza

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Aunque nadie duda que Alejandro Encinas cumpla el perfil ideal para ser el líder del primer Congreso de la Ciudad de México, al interior, los morenos piensan que su llegada no tendría que ser en automático.

Si bien Encinas tiene gran experiencia legislativa y el reconocimiento de la mayoría, no cuenta con el respeto de todos, pues consideran que en su carrera ha sido una veleta que se mueve con el viento que le convenga.

Y, en una de esas tienen razón, pues si bien es cierto que el mexiquense presidió en 2016 el Congreso Constituyente que redactó la Constitución Política de la Ciudad de México, también es cierto que esa posición se la entregó Miguel
Ángel Mancera
, entonces jefe de Gobierno.

Es decir, Encinas se cobijó en Mancera, que para ese tiempo ya era enemigo de Andrés Manuel López Obrador y de Morena, y que se estaba moviendo para ser el candidato del Frente de Partidos a la Presidencia de la República.

Pero la historia del hoy diputado local electo siempre ha sido la misma, pues en el PRD jamás se afilió a ninguna tribu; nunca se comprometió con nadie y siempre cayó parado, acomodándose con los ganadores.

Nada es distinto, ya que mientras los fundadores de Morena se la rifaban armando el partido y apoyando a López ObradorEncinas disfrutaba de una curul más, ganada bajo las siglas del PRD, y recibiendo favores de Mancera.

Que es el perfil ideal para llegar a la presidencia del nuevo Congreso, nadie lo duda, pues si fue el que encabezó el equipo redactor de la Constitución, bien puede ser el líder cameral que armonice las leyes emanadas de ese texto.

Y que podría ser de inmensa ayuda al gobierno de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, por su gran experiencia, incluso como gobernante sustituto en 2006, nadie lo duda. Pero al interior de Morena hay resentimiento.

Porque, además de no haber picado piedra, Encinas se integró al último, ni siquiera se afilió al partido y muchos sienten que jugó en dos pistas, pues gente identificada con él como Ricardo Becerra Marco Provencio apostaron por Salomón Chertorivski en el PRD.

Distinta, por ejemplo, la historia de la propia Sheinbaum, que cuando López Obrador cayó en desgracia luego de 2006 y después de 2012, siempre se mantuvo fiel y a su lado, sin que tuvieran ningún hueso de dónde agarrarse.

Contrario a Encinas, quien no dejó de cobrar del presupuesto público al brincar de una curul a otra con el PRD; hoy lo vuelve a hacer, pero bajo las siglas de Morena y sin comprometerse con nadie.

No cabe duda que don Alejandro tiene el numerito bien practicado para caer siempre hacia arriba.

CENTAVITOS… Pero qué necesidad la de Layda Sansores de regresar al Senado de la República luego de ganar la elección para la alcaldía de Álvaro Obregón. Dinero tiene de sobra, así que seguramente no regresa para que el erario le siga pagando sus tintes y pantimedias, sino más bien para sentirse un poco más reconocida, pues sus cercanos tienen la impresión de que la campechana siente que la alcaldía le queda chica. Aspiraba a ser tomada en cuenta por El Peje para el gobierno federal y por eso activó su alta en el Senado, pero ya no habrá nada importante de aquí a septiembre. Layda debería estar preparando el gobierno en Álvaro Obregón, que no es poca cosa, y si no se aplica la pasará muy mal. Si no quiere ella, pues que busque quién, pero que atienda ese importante municipio.

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