Honor a quien honor merece

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En mi última entrega a este diario, apunté que vigilaría, no sólo a López Obrador, virtual presidente de México, sino a todas las mujeres y hombres que conformarán su gabinete, he visto en las redes sociales hacerse viral las críticas a determinados aspectos que en su campaña ofreciera a sus seguidores y que según tres de sus encargados de despacho han declarado a la prensa, la primera Olga Sánchez Cordero, quien puso puntos en las íes en asuntos tan relevantes, de cuales solo mencionaré dos: la despenalización de la marihuana y la legalización con fines farmacéuticos de la amapola.

En mi columna del 5 de junio de este año abordé el tema de la siguiente manera: “Las crisis suelen ser oportunidades, México cruza por una, podemos sucumbir o remontarla con audacia, voluntad, ingenio y talento. Uno de los puntos más candentes en todo sentido de nuestra geografía es el estado de Guerrero y especialmente la llamada “tierra caliente”, donde como en otros puntos de la República Mexicana la economía de algunos campesinos se sustenta en la siembra de la amapola…

Aquí un poco de contexto, México forma parte del Sistema Internacional de Control de Drogas desde 1967, que ciñe a los firmantes a su política afín de limitar la producción, fabricación, importación, distribución, comercio, uso y posesión de estupefacientes exclusivamente con fines médicos y científicos.

Si bien esto nos limita para tomar decisiones nacionales, existe también una grieta y es tener un aspecto medular que la Convención Única abre la posibilidad de que cada Estado decida si la prohibición de cultivar ciertas plantas es la medida idónea para proteger la salud pública y evitar el tráfico ilícito.

Esto significa que, en principio, sí es posible que un Estado cultive en su territorio amapola y marihuana, siempre que tenga fines terapéuticos. La razón de hacer esto es muy simple, el precio de un tratamiento promedio mensual de morfina debiera estar entre 1.80 y 5.40 dólares, no obstante en países en vías de desarrollo, como el nuestro, llega a oscilar entre los 60 y 180 dólares.

¡Bravo!

Eso es tener visión de vanguardia.

Ahora bien en cuanto a la promesa de que “no habría gasolinazos” su virtual Secretario de Hacienda, Carlos Manuel Ursúa afirmó que los precios de las gasolinas fluctuarán dependiendo de la inflación; por otra parte Alfonso Durazo, quien sería el Secretario de Seguridad Pública, declaró que el Ejército, la Marina y la Policía Federal seguirán con sus medidas en combate del crimen organizado y el narcotráfico.

¿Qué creíamos?

Que el día primero de diciembre, por artes prestidigitadoras los que viven del mal, los corruptos, los asesinos, los violadores, la escoria humana ¿desaparecerán de este país?

Eso es ser iluso por decir lo menos, esto llevará años, sexenios, corregir lo que en ochenta años no se pudo, no se supo o no se quiso hacer con esta gran nación, por lo pronto, yo me congratulo del pensamiento de la ex ministra Cordero, y que ojalá llegue a buen puerto.

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