El voto de la saña

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Cuando las encuestas que daban ventaja a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum eran cuestionadas por los equipos del PRI y de la alianza frentista, pues había un alto porcentaje de indecisos, muchos pensaban que se trataba del “voto útil”.

Que los ciudadanos que se negaron a externar su preferencia cada que les preguntaban, eran en realidad oponentes a Morena y que estaban esperando una señal de quién de los dos candidatos que iban atrás estaba en mejores condiciones de vencer al pejismo.

Por eso se dio una lucha encarnizada entre el panista Ricardo Anaya y el priista José Antonio Meade, que en la CDMX reeditaron la perredista Alejandra Barralesy el tricolor Mikel Arriola, por tratar de mostrarse como el segundo lugar absoluto.

Sus cálculos eran que si lograban posicionarse como un sólido segundo lugar, en automático, les caería en su cancha lo que advertían como “voto útil”… no imaginaban que en realidad les caería el voto de la saña.

Fue una sorpresa, incluso dentro del pejismo, que ese voto oculto en realidad fuera a decantarse en cascada por Morena; esperaban que se diluyera entre los tres punteros, no que se cargara a quienes iban a la cabeza.

El castigo a los partidos en el gobierno, tanto en lo federal como en lo local, fue tan brutal que podría considerarse incluso como rudeza innecesaria, pues los morenos no sólo vencieron a sus rivales, sino que los aniquilaron.

Era tanto el odio de la gente contra el régimen establecido, que no les importó a quiénes apoyarían, sino que quienes detentaban el poder mordieran el polvo. Fue como patear en el suelo a quien ya estaba inconsciente.

Hubo saña, sí, bien ganada por los que hicieron mal gobierno, aunque hay que reconocer que no todos se la merecían. Aunque también está claro que hubo traiciones y acuerdos a espaldas de los dirigentes y sus candidatos.

O cómo se explica, por ejemplo, que Julio César El Nenuco Moreno haya ganado en Venustiano Carranza la alcaldía, pero el Frente no haya logrado una sola diputación. Lo mismo en Coyoacán, con Manuel Negrete.

Cómo entender que en el Edomex el PRI haya sido barrido, incluso en la tierra del presidente Enrique Peña, y en toda la zona oriente, bastión de ADN, tribu de la que siempre se ha sospechado que rinde pleitesía al tricolor mexiquense, nada se haya obtenido.

Cierto que Morena arrasó a su paso con todo, pero que tampoco se vayan a subir al tabique sus operadores, porque el triunfo se dio no por sus propuestas, sino porque su líder leyó y capitalizó muy bien el odio de la gente, que ya se vio era altísimo.

Por eso los hoy opositores descubrieron de manera muy lastimosa que el voto escondido, al que consideraban que iba a ser “útil”, en realidad era el voto de la saña.

CENTAVITOS… Morena ganó en todos lados y sus triunfos han sido reconocidos plenamente por todos, por lo que no checa lo que el poblano Miguel Barbosaande causando destrozos y bloqueos porque le ganaron la gubernatura. Parece que el neo-moreno se creyó eso de que se soltaría el tigre cuando ni a gatito llega. El Peje tendría que meterlo al orden porque esos escándalos sólo reviven la violencia con la que históricamente los ciudadanos relacionan al lopezobradorismo, y ahora que va a ser Presidente de México no le conviene que le hagan esos ruidos… Igual tampoco le conviene el recuento de casillas que pidieron los partiditos, sí ya ganó, pero tiene que apoyarlos porque fueron sus aliados y están en peligro de perder su registro. Creen que pueden obtener unos votitos más para salvarse… aunque también podrían perder algunos y ceder posiciones.