Morena va contra líderes charros

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Por mucho que en Morena juren y perjuren que su filosofía es la justicia, no la venganza, nadie cree que Juan Ayala Rivero, líder de los trabajadores del Gobierno de la CDMX, e Ismael Figueroa, del Sindicato de Bomberos, estén durmiendo a pierna suelta.

Y es que ambos dirigentes sindicales hicieron hasta lo imposible por obstaculizar la campaña de Claudia Sheinbaum y apoyar la de Alejandra Barrales, utilizando recursos públicos y presionando a sus agremiados por medio de amenazas.

El caso de Ayala Rivero es, quizá, el más vergonzoso, pues en el actual sexenio se convirtió en sirviente del gobierno de Miguel Ángel Mancera, con cuya administración hizo pactos que, en algunos, fueron en detrimento de los propios trabajadores.

No sólo se alió a los intereses gubernamentales, sino que puso al servicio del PRD la estructura sindical a cambio de favores políticos, como lo fueron tres candidaturas a puestos de elección popular.

En 2015 el partido le concedió la candidatura a diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco, mismo que perdió en manos de Morena, partido que apenas incursionaba en las elecciones locales.

A pesar de encabezar al sindicato más grande de la capital, Ayala Rivero no pudo ganar un distrito pequeño, pero a cambio de sus favores fue premiado un año después con una candidatura a diputado constituyente.

Se supone que la agrupación sindical es apartidista y, aunque en algunas ocasiones sus líderes han llegado a ocupar una curul, lo hicieron por la vía plurinominal, sin comprometer a los trabajadores.

Pero en este caso al líder de los burócratas capitalinos se le metió en la cabeza que quería ser diputado en el primer Congreso de la CDMX y ofreció de nuevo al PRD los recursos y la estructura del sindicato gubernamental a cambio de una candidatura.

Presionó a los sindicalizados para acudir a actos de campaña en favor de los candidatos del Frente, y se enfrentó con los jefes delegacionales de Morena, incluida la propia Sheinbaum, quien ya se perfilaba como seria contendiente a la Jefatura de Gobierno.

En los cálculos de Ayala Rivero estaban el que ganaría uno de los distritos más seguros de la capital, y que eso le daría fuero para enfrentar cualquier posible venganza. Obvio que no contaba con que el vendaval moreno fuera a arrasar al perredismo local y a dejarlo sin nada.

Algo similar ocurrió con Figueroa, quien utilizó al Cuerpo de Bomberos para obtener una candidatura a diputado, enfrentando también a Morena con la esperanza de que llegara a Donceles y quedara igual protegido.

Ninguno de los dos dirigentes obtuvo curul alguno y, como su actuación al frente de sus respectivas agrupaciones sindicales fue más que dudosa en cuanto al uso ilícito de recursos públicos, es de esperarse que no la pasarán muy bien con el nuevo gobierno.

Los hoy morenos ya tuvieron una experiencia similar cuando en el gobierno de Andrés Manuel López ObradorJosé Medel, entonces dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del GDF, desafió a la administración, él sí en defensa de los trabajadores.

Tuvo que renunciar a la dirigencia y, aunque era diputado local por el PRI, estuvo a nada de ir a la cárcel, y apenas hoy se está reponiendo. No se necesita ser brujo para saber lo que se les viene encima a Figueroa y a Ayala Rivero.

CENTAVITOS… Se supone que hoy reanuda sesiones la Comisión Permanente en la ALDF, pues la del miércoles anterior se canceló por el partido de México contra Suecia; el Tri ya no está en el Mundial, pero a lo mejor hay algunos diputados que aún no quieren dar la cara luego de las elecciones del domingo.

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