Retos para el periodismo luego del 1 de julio

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No cabe duda que el proceso electoral que está por concluir, deja varias enseñanzas en el campo del periodismo. Las Fake News, encuestas, la polarización vivida, redes sociales, activismo encubierto, son sólo algunos de los temas a discutir en los meses por venir.

Nuevos desafíos y otros no tanto

Para el periodismo, el actual proceso electoral debería servir para adquirir nuevos conocimientos y para trazar una ruta que permita a los medios de comunicación una mejor actuación ante este tipo de coyunturas.

Y es que los comicios que hemos tenido en el país, fueron dominados por fenómenos de nuevo cuño, tal y como sucede en el caso de las noticias falsas, de la intensa competencia de las redes sociales, de una regulación electoral restrictiva, de activistas que toman el lugar de los periodistas y de equipos de campaña que buscan difundir propaganda antes que información.

Si bien algunos de estos temas ya se han presentado en ocasiones anteriores, la velocidad de adaptación de los medios y los periodistas no es tan rápida como se quisiera.

Algunos medios impresos tratan de competir con los digitales, la credibilidad se traslada a las redes sociales, ámbito en el cual un usuario anónimo o con una personalidad creada ex profeso puede contar con una audiencia más amplia y con mejores resultados publicitarios que muchas revistas o noticiarios, entre otras consideraciones a tener en cuenta.

Así, algunos de los retos que el periodismo tiene que enfrentar son los siguientes, sin que la presente relación abarque todas las facetas de este asunto:

El manejo de las encuestas es uno de ellos. Ante su uso como arma propagandística y la proliferación de casas dedicadas a hacer estudios de opinión, además de restricciones de parte de la autoridad electoral, es necesario que los periodistas revisen la manera en cómo se recibe este tipo de información y cómo se debe manejar en sus espacios.

Varios medios y periodistas han enfrentado procesos legales por difundir encuestas, lo que hace indispensable una nueva forma de utilizar este tipo de herramientas estadísticas.

Las redes sociales son otro de los retos que exigen del periodista. Algunos colegas no ven sus cuentas en Twitter, Facebook y otras redes como parte de su actividad profesional, incluso las dedican a otros temas como sus aficiones.

Los más veteranos se alejan completamente de este mundo, en tanto que otros las ven como la oportunidad de darle empleo a sus hijos o a algún joven, con lo que mandan el mensaje que estos medios no son para ellos.

Pocos son los que se han adentrado en el periodismo móvil y menos los que recurren al vídeo para complementar su trabajo noticioso o de opinión.

Encima de todo lo anterior, tenemos una competencia representada por usuarios que sin tener la formación, tienen éxito en el espacio virtual consiguiendo llegar a un público muy amplio, además de ganar la credibilidad gracias a la frescura y el desenfado con que abordan los temas de la agenda informativa.

Pero también los medios no se esfuerzan en crear estructuras sólidas en redes sociales. Algunos no involucran a sus reporteros o articulistas en sus mensajes en redes, ni siquiera los arroban, mucho menos los incorporan en sus estrategias —si es que las tienen— en este campo.

Quizá este mundo digital es el que más se complica para muchos periodistas, que además se enfrentan a activistas que se disfrazan de informadores para apoyar una causa.

La urgencia por informar y por ofrecer contenidos ligeros y fáciles de digerir, se ha convertido en un veneno para los medios y los periodistas que tratan de seguir las enseñanzas de quienes los antecedieron o, al menos, de lo que los maestros de este oficio señalaban que debía ser el periodismo.

Aparejado a esto, tampoco se ha reflexionado acerca de la preparación que el periodista debe tener para afrontar estos retos, como es escribir para Internet, la posibilidad de estar en contacto con un público cada vez más ávido de interacción, con una competencia asfixiante y con una clase política que busca que prevalezca la propaganda por sobre la información comprobada y obtenida con el rigor necesario para ofrecer un producto de calidad.

Las huestes que en redes sociales señalaban como “chayoteros” a los periodistas que criticaban a su candidato, enfrentaron en pocas ocasiones una acción para desenmascararlos, dejando al oficio con una etiqueta inmerecida.

Tampoco es que haya solidaridad en el gremio, pues hasta en el chat de WhatsApp de una fuente vemos como los mensajes humorísticos o los memes ocupan un lugar que debería tener la información o la retroalimentación entre los responsables de la comunicación social y los reporteros.

Es tiempo para el periodista de prepararse para el próximo proceso electoral y que los medios piensen en su futuro, el cual por cierto ya está aquí presente.

Del tintero

Un tema que también debería ser revisado es el financiamiento de los medios, en especial por el debate por la publicidad oficial, asunto que no termina por cuajar, en parte, porque muchos de los dueños de los medios no son periodistas sino empresarios que buscan hacer negocio, algo legítimo pero que necesita encontrar un equilibrio con la labor informativa.

@AReyesVigueras