El poder, es para poder

0
346

“El poder corrompe y el poder absoluto,

corrompe en forma absoluta”. Lord Acton.

   Sí, el  PODER es precisamente para poder… para poder Planear, Organizar, Dirigir Evaluar y Retroalimentarse, acróstico que corresponde a las cinco funciones que todo gerente de Politing debe desarrollar, si quiere gerenciar con éxito una campaña política.

   En primer lugar, debe prever los pasos necesarios para realizar -en la mejor forma posible- la campaña y esto se realiza con la Planeación, que involucra un proceso previo a la puesta en marcha de las decisiones y es útil para guiarlas por el camino más apropiado, porque si no sabe para donde va, obviamente siempre llega. Para esta función de planeación, es aconsejable distinguir entre objetivos y metas. Se acostumbra a entender a estas últimas, como los primeros cuantificados. Con ellas se puede calcular el número de votos que se pretende alcanzar en cada puesto de votación, metas que a su vez ofrecen las bases para presupuestar el dinero a invertir en cada uno de esos sitios, mismos que sumados, corresponden al monto que se requiere a nivel nacional.

   Debido a que es imposible que el gerente de Politing esté presente en todas las labores de una campaña política, es necesario Organizar las actividades dentro de una estructura adecuada para enfrentar la contienda, de acuerdo con las diferentes especialidades (politólogos, comunicólogos, economistas, publicistas, sicólogos, abogados) y con respecto a las distintas tareas que se requieran

   Debe también entender, que para que esta jungla de profesionales realice la tarea adecuada, antes que hacer adecuadamente cualquier tarea, es necesario que delegue en ellos, tanto funciones como autoridad, MAS NUNCA RESPONSABILIDAD.

      Se recomienda que toda campaña se organice como una empresa, con sus respectivos órganos: junta directiva, revisor fiscal, gerente y las correspondientes áreas, que al igual que en el campo empresarial, se pueden reducir a tres: la financiera, la administrativa y la  logística.

   Todas las  acciones se multiplican en forma geométrica, en el periodo de “política caliente” -gráfico calificativo con que se conoce la lucha electoral propiamente dicha-  y sólo mediante una adecuada organización, es posible coordinar los ingentes, siempre escasos y muy valiosos recursos humanos, técnicos, financieros y sobre todo, los de información.

  Una vez trazados los planes y determinada la estructura de la organización, el siguiente paso es Dirigir las voluntades y acciones, hacia y hasta el fin establecido. Hay que tener presente que los subalternos no necesariamente tienen los mismos objetivos que sus jefes y que en las campañas, la mayoría de seguidores quieren siempre colaborar como directivos: demasiados generales y muy poca tropa.

   Pero no basta con ir hacia adelante. Es necesario verificar y comprobar que el camino recorrido sea el correcto. Para ello, la Evaluación, como cuarta función, es indispensable.

   Como premisa, el gerente de Politing debe medir la efectividad de sus acciones con el mismo concepto de rentabilidad con que valora el gerente de una organización comercial su desempeño. La diferencia es que el ingreso económico está sustituido por el número de votos, como resultado de la aceptación o no de la oferta política. Esta medición debe llevarse a cabo, principalmente, durante la época de “política caliente”.

   La revisión continua de la campaña  ayuda a dilucidar si surgen desviaciones o cambios, bien sea en las preferencias del mercado electoral, en el entorno o en el mismo producto político y permite modificar posiciones antagónicas con el electorado.

         De nada sirven las anteriores funciones, si no se pide y recibe la opinión como información necesaria que permite adaptar y conducir las actividades de la campaña, de acuerdo con los constantes y rápidos cambios, tanto del entorno, como el mercado electoral. Por eso la Retroalimentación -lo que algunos «agringadamente» llaman Feedback, es  la última de las funciones que realiza el gerente de Politing.

   Estas cinco responsabilidades, contenidas en la sigla «PODER», deben estar presentes, aún antes de iniciar la campaña. Muchas actividades previamente Planificadas, Organizadas, Dirigidas, Evaluadas y Retroalimentadas, dentro de un plan coherente que ausculte el impacto en el electorado, permiten definir y popularizar la imagen de la oferta política, capitalizando así el valioso tiempo y los siempre escasos recursos, en época de «política fría», cuando la lucha aún no esta tan encarnizada. Y es que definitivamente, en la única parte donde el éxito antecede al trabajo, es en el diccionario.

   La  descoordinación en cualquiera de ellas, imposibilita poner en marcha -con algún éxito- el intrincado engranaje y el delicado andamiaje de una campaña política, dejando al candidato y a todo su bien intencionado equipo, con el riesgo de quedar más perdidos que monja en cabaret.

La Retroalimentación en Politing: una queja es un favor

En Politing, una cosa es la respuesta y otra muy diferente es la retroalimentación (lo que los estadounidenses o “usanians” llaman feed back). Esta última, es la opinión, punto de vista, concepto y comentario que si bien, nace como respuesta del mercado electoral respecto a la oferta política, a diferencia de ella, es dinámica y debe llegar a los centros de decisión, porque si se queda por el camino, se diluye o se pierde, no cumple ese propósito y entonces, no puede,  ostentar ese rimbombante nombre de “información de retorno”.

    Esta información de retorno, proporciona también, las herramientas para que la campaña funcione adecuadamente, al ofrecer “indicadores” que dan a conocer su grado de acople con el mercado electoral, con su entorno y con sus procesos internos y así pueda regular su rendimiento y su efectividad. Esta es, realmente, la única manera de que el proceso del Politing sea dinámico y sobre todo, ajustado a la realidad.

      A pesar de que en una comunicación masiva, pocas veces se puede obtener una retroalimentación directa a la fuente -tal y como se da en una comunicación interpersonal- recurriendo a la investigación de mercados electorales se consigue lo que se conoce como retroalimentación indirecta. En todo caso, la respuesta debe convertirse en retroalimentación, de tal forma que le indique al emisor si el mensaje se recibió y cómo fue percibido por el destinatario, elector o votante. Posteriormente, se puede formular un nuevo mensaje -ya ajustado- y el ciclo comenzará nuevamente, tratando de evitar los factores que interfieran o distorsionen este proceso.

      Una creencia generalizada con respecto a la información de retorno, es que es algo hecho y que el gerente de Politing sólo debe proceder a utilizarla. Uno de los asuntos bien difíciles es crearla y sobre todo, que se reconozca como tal por aquellos quienes están en los centros de decisión. Así mismo, se da por sentado que el elector emite automáticamente una respuesta relacionada con el impacto que la oferta política le produce.

   A pesar de que la respuesta puede ser verbal (comentario, opinión), no verbal (gestos, muecas), conductual (solicitar más información) o una combinación de ellas y que además, también, puede ser positiva o negativa, conviene tener muy en cuenta una tercera posibilidad: la neutra, entendida como la no respuesta.

   Y es que en Politing la respuesta neutra es la más delicada y peligrosa. Porque la negativa, sirve como voz de alerta para cambiar el rumbo, la positiva refuerza aún más la estrategia implementada, pero si la respuesta, es que no hay respuesta alguna y el elector no opina ni a favor ni en contra, todo les vale, sea éste o aquel gobernante, éste o aquel programa, este o aquel partido. Hay quienes aseguran que con tantos problemas de la vida moderna, ese desinterés es precisamente un mecanismo de defensa para evitar que las circunstancias lo desubiquen o incomoden, lo que lo que lleva obviamente al abstencionismo, a la no participación, a no votar y ahí es cuando se está frente a verdaderos problemas ya que la democracia se resquebraja, peligra la cohesión social y se lesiona la participación.

   Y es que debido a los muchos años de incumplimientos, engaños, corrupción, esa respuesta no es ya ni positiva ni negativa, lamentablemente es neutra. Aparece así el desgano, apatía, desinterés, abstención, falta de participación y muchos otros graves fenómenos, muy propios de algunas democracias modernas y que sirve de verdadero caldo de cultivo para dictadores, faranduleros, actores, cantantes, caudillos populistas y amnésicos gobernantes, quienes incursionan -con bastante éxito- en la política, haciendo -desafortunadamente- muy buen uso del Politing.

   También es común dejarse llevar por la opinión personal, aunque sea sólo una con respecto a la del resto de integrantes del mercado electoral. Por eso, hoy día no es válido lo que le aplaudían al general Charles De Gaulle quien repetía que cuando quería  saber lo que pensaban los franceses, él se interrogaba”. Ya no y afortunadamente. Auque muchos candidatos padecen del “síndrome de producto terminado” y nunca reciben críticas, ni aceptan otra opinión, hoy día, cuando se quiere saber lo que piensan los habitantes de cualquier parte del mundo, no se puede responder con la opinión del candidato o con la opinión personal, lo correcto es preguntarles a ellos mismos.

   La retroalimentación se puede obtener por muchos medios y crear el clima propicio para lograrla es el primer paso. El sistema de información de  Politing (SIP) presenta algunas alternativas útiles para fomentarla y estructurarla en debida forma..

   Como se pude ver, en Politing es bien importante pedir la opinión. Lo que no se vale, es proponer que yo opine, que tu opines, que él opine, que nosotros opinemos, que vosotros opinéis…pero que sean ellos los que siempre decidan.

La Procuración de Fondos en Politing: ¿un barril sin fondo?

Hasta hace poco tiempo era común oír algunos asesores de campaña, asegurando que un político pobre, era siempre un pobre político y que el dinero no era para hacer la campaña, sino para comprarla totalmente hecha y no sólo con dinero, pues también estaban los cheques, las tarjetas de crédito y los prestamos bancarios, porque quien osaba vivir fuera del presupuesto, vivía en el absoluto error. Otros –los más conservadores- decían que el dinero no aseguraba la victoria electoral, pero aplacaba los nervios y hasta en algunos círculos académicos se llegó a aseverar que para que una campaña fuera exitosa, se requerían tres cosas: la primera era dinero, la segunda, más dinero y la tercera, mucho más dinero. Así el vil metal llegó a ser el centro de toda actividad electoral.

  Esta forma de pensar tenía su fundamento en la reiterada comprobación de la relación directa entre dinero invertido y resultados obtenidos. En otras palabras, el éxito –en cualquier campo o actividad- dependía totalmente del dinero que se aportaba.

    A pesar de lo anterior, se ha podido comprobar que cuando la situación se pone difícil, se incrementa lo invertido en investigación de mercados. Y es que este proceder -que pareciera infundado- es perfectamente lógico, pues cualquier inversionista con dos dedos de frente, no puede darse el lujo de arriesgar su dinero y menos en épocas de crisis: Lo  invierte en oportunidades que con toda seguridad, le sean redituables.

     Si en muchos campos y áreas el marketing -con herramientas propias como la investigación de mercados- ha podido reversar esta  metalizada y desmoralizadora relación directa entre dinero y éxito, ahora el Politing presenta su halagadora propuesta para revaluar también esta creencia en el ámbito político y electoral. Así lo ha hecho reiteradamente, en muchos países, dejando de lado este monetarista y desigual panorama, que venia rápidamente haciendo carrera. Por eso, el Politing, ha llegado para quedarse.

   Y es que en el aspecto electoral, cuando el dinero no es un factor válido de diferenciación -porque existen topes a la financiación de las campañas políticas o porque el mismo Estado es el que las financia- entonces, todos los partidos en contienda cuentan con los mismos recursos financieros y es la efectividad de esos recursos, el único factor que puede marcar la diferencia entre el éxito o fracaso de una campana política.

   Por eso, cada vez mas, se ha venido considerando al Politing como una necesidad, como un requisito sine qua non, una campaña política tiene más posibilidades de ser exitosa, al ofrecer una alternativa para la efectividad (eficiencia y eficacia) es decir, lograr más votos con menos dinero, que el voto sea más rentable, que cada peso utilizado (invertido) en la campaña, genere más votos, pero con menos esfuerzo: ofrece alcanzar los objetivos establecidos, con mucho  menos recursos financieros, capital humano, recursos técnicos y  recursos de información.

   Como es muy cierto que algunos son tan pobres que lo único que tienen es dinero, es necesario advertir, que el hecho de recibir aportes en tiempo, trabajo  voluntario, colaboración gratuita, actividades adicionales, préstamo de bienes y equipo y muchas otras cosas más, son todos factores, que al final de cuentas, corresponden a  recursos financieros necesarios para la campaña.

   Y es que quienes hacen donaciones para las campañas políticas, quieren ver elegidos políticos que lideren, implementen y pongan en marcha, aquellas políticas públicas que  propusieron durante su campaña. Esta consecución o procuración de fondos con fines políticos, se enmarca también dentro de la filosofía de saber pedir, para poder dar, porque para efectos de efectividad es tan grave el hecho de que una persona -natural o jurídica- aporte menos de lo que podría o estaría dispuesta a dar, como también es lamentable el hecho de solicitar, cantidades mayores a las que realmente puede aportar. Si estas importantes decisiones se hacían por puro olfato, “ojímetro”, palpitaciones o simple intuición, ahora el Politing ayuda mucho para ese proceso.

   Sólo a manera de abrebocas de este inmenso y promisorio campo de estudio, investigación y práctica, que como propuesta metodológica integral de comprobada utilidad ofrece también el Politing, bien vale la pena presentar aspectos tales como la segmentación del mercado de donantes (para contactar cada donante de diferente manera), el Pareto (ese 20 por ciento de donantes, que aportan el 80 por ciento de los recursos), el posicionamiento de la propuesta, la oportunidad y diferenciación de ella y todos los demás aspectos que conforman una campaña integral de procuración de fondos con fines políticos,

   A pesar de que existen sutiles pero marcadas diferencias entre la procuración de fondos para obras filantrópicas o para organizaciones sin ánimo de lucro y la procuración de fondos para las campañas políticas, existen también grandes similitudes, cuya discusión y análisis será tema para otro artículo. Bástenos decir por ahora, que las sinergias entre las dos, bien vale la pena aprovecharlas.

   Como definitivamente más vale vivir como rico que morir rico, es conveniente traer a cuento las profundas palabras que acostumbraba decir el ex campeón mundial de boxeo “Kid” Pambelé, después de dilapidar su inmensa riqueza y quedar en la más absoluta ruina: “definitivamente es mejor ser rico, que pobre” ¿Tendría razón este pobre campeón ?

@CarlosSalazarV

Compartir