La última semana

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A una semana de la elección del 1 de julio, se percibe una serie de cierres de campaña amenazados por más episodios de guerra sucia, algo que podría incidir no en las preferencias electorales, sino en un aumento del abstencionismo. Además, el resultado final puede ser distinto al que marcan las encuestas.

Final de película

Si bien, para algunos, las encuestas muestran un resultado definido con semanas de antelación, la realidad es que puede presentarse una votación que se convierta en una verdadera sorpresa. Es por esto, y porque la esperanza muere al último, que los equipos de campaña hacen sus esfuerzos finales para tratar de llevarse la victoria.

Así, esta última semana tendremos un recrudecimiento en cuanto a guerra sucia, pues los estrategas de campaña esperan que los indecisos definan finalmente el sentido de su voto o que los partidarios del candidato expuesto decidan abstenerse a acudir a las urnas.

También es el momento en que las maquinarias partidistas inician sus movilizaciones para llevar electores a las urnas. La movilización clientelar puede modificar el resultado esperado de la votación. En este punto, hay que estar muy atentos a lo que pudieran hacer los gobernadores –hay 15 del lado de Anaya, el de Chiapas con Morena y el resto con Meade–, que cuentan con recursos para contribuir a alcanzar cierto resultado el 1 de julio.

Asimismo se intensificarán los esfuerzos para persuadir a los ciudadanos para que realicen un voto diferenciado, en el entendido de que la votación para diputados federales define el monto de las prerrogativas para el año entrante para los partidos, lo que significa la diferencia entre la vida y la muerte de algunos institutos políticos, como es el caso del PRI, así como sus posibilidades electorales futuras.

Otro elemento a tener en cuenta es la manera en que se manejen los cierres de campaña. El hecho de que el abanderado de Morena haya elegido el Estadio Azteca para su evento final, dará mucho de qué hablar, en especial en el terreno de las redes sociales. Si esto puede o no modificar la decisión de indecisos, es algo que está por verse.

Para los demás candidatos, puede tratarse de la confirmación de que sus estrategias de campaña estuvieron extraviadas la mayor parte del tiempo.

Tampoco hay que olvidar un tema que puede ayudar a explicar –o a complicar– el resultado final de la elección, nos referimos a la alta tasa de rechazo que han tenido las encuestas en la presente temporada electoral.

Como es de todos conocidos, hay sondeos que tuvieron elevados porcentajes de negativas a contestar, en algunos casos de más del 50%, lo que no ha tenido una razón convincente acerca de los motivos que orillaron a los ciudadanos a no participar de las entrevistas.

Si se suma el número de quienes respondieron que no sabían o no declaraban su preferencia electoral, podemos estar asistiendo a una tanda de críticas a estos instrumentos de medición, como en años anteriores, lo que pondría en duda, una vez más, la certeza de este tipo de instrumentos.

Otro aspecto que hay que tomar en cuenta, es que también en esta última semana se puede disparar la difusión de noticias falsas o fake news, algo que tiene detrás una estrategia que busque confundir a los electores o desmotivar la asistencia a las urnas.

Las redes sociales serán escenario de una batalla por difundir este tipo de materiales, incluso en la búsqueda del desprestigio de alguno de los abanderados partidistas. Los esfuerzos para desmentir las noticias falsas, no serán tan efectivos como la simple difusión de versiones que, incluso, chocan con el sentido común.

El resultado final de todo esto, bien podría modificar la expectativa que se tiene de asistencia a las urnas, que para algunos será de 70%, pues considerando la guerra sucia, la difusión de noticias falsas y demás recursos para el día de la votación, podrían hacer que en realidad acudan a las urnas un 60% o menos del electorado.

¿Seremos testigos de alguna decisión judicial que afecte a algún candidato? Es difícil contestar esta pregunta, pero dadas las circunstancias y lo que está en juego es posible que algo de esta naturaleza se presente en los días previos a la cita con las urnas.

Un último punto. ¿Conoce a todos los candidatos a los puestos de elección en su municipio o demarcación? Es posible que la respuesta sea no, porque muchos candidatos se escudaron en una candidatura presidencial e hicieron un esfuerzo pequeño para su campaña, esperando que la votación del abanderado para la presidencia los lleve a ganar la elección.

Quizá estos abanderados reciban un premio sin haber comprado boleto, pero también que sean ignorados por los electores.

Del tintero

En redes sociales, veremos los tres días previos a la elección como se intensifican los mensajes a favor y en contra de los candidatos, pues al estar en un espacio no regulado, se puede decir que Internet se convierte en un territorio en el que todo se vale.

@AReyesVigueras