Razón de ser del entrenamiento en medios en Politing

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“La mayoría de las personas no escuchan. Reciben  capacitación sobre cómo hablar, escribir y leer, pero nunca un entrenamiento formal sobre cómo escuchar, y creen que saben hacerlo porque es una práctica cotidiana, pero siempre escuchan como si se miraran a un espejo, en lugar de hacerlo como si miraran por una ventana”. CSV.

El entrenamiento en medios (o media training) es una técnica que coordinada por el gerente de Politing y bien practicada por el candidato, le facilita la efectiva comunicación de sus mensajes y le permite mantener el control de las entrevistas, con el fundamento de que a ellas no se va a responder preguntas sino a comunicar mensajes. Por eso, debe abarcar todo un conjunto de técnicas que ayuden al candidato a lograr este propósito.

Se recomienda a los candidatos -no sólo a los “primíparos” y sin experiencia, ni colmillo-sino -y sobre todo- a los gobernantes, este entrenamiento que no es ni falta de personalidad ni carencia penosa de algo, pues el manejo de ese “cuarto poder” que son los medios masivos de comunicación facilita y complementa la relación con los otros poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Por eso, este entrenamiento no es una opción, sino algo obligatorio que se facilita desde la otra orilla, con el hecho de que los medios están siempre en la búsqueda de temas de actualidad, de aspectos novedosos y la búsqueda de noticias formas y aspectos antes desconocidos, los impulsa a encontrar protagonistas en personas comunes y corrientes, tratando de transformar lo cotidiano en algo nuevo, de moda y de impacto, expandiendo el alcance de la trascendencia, socializando la fama (mas no la reputación) y alargando el espacio del instante.

Y es que llegar a medios de comunicación como la radio, la prensa y la televisión, es acceder a un público complejo, exigente, a veces hostil, voluble, diverso, conformado por miles de seres expuestos a cientos de comerciales y mensajes diarios y continuos. Así, para que el candidato saque realmente provecho, su presencia en ellos debe ser diferente, efectiva y convertirse en un artista que sacuda las fibras sensibles, un motivador emocional, un personaje que trascienda la frontera y limitaciones del medio y acuda a la convergencia personal, de tal forma que intime con el público como todo un protagonista que convenza, persuada, contagie, proyecte…un seductor que domine en todos los sentidos y al que nadie renuncie seguir.

De esta forma, la imagen de todo el ofrecimiento político (programa, partido y candidato) se mostrará más auténtica si el mismo candidato es el promotor de su campaña. El electorado premia la confianza, el profesionalismo y la comunicación directa y recibe con agrado el mensaje de quien asume su papel. Y es que ellos quieren saber qué hace quien está a cargo de todo el andamiaje de la campaña, quieren contacto con un ser humano que simbolice lo que necesitan y aspiran; buscan historias acerca del protagonista, sus realizaciones, la lucha por sus ideales y su futuro. Quieren oír las expresiones de quienes intervienen en su vida para darle identidad a sus deseos. Por eso, reclaman estímulos visuales y verbales, lenguaje corporal, identidad y sobre todo, presencia.

Conocer cómo lograr la diferenciación mediante una impresión de impacto, generar vínculos afectivos con el público, emitir estímulos, crear imágenes y entregar los mensajes con técnicas y recursos novedosos, son algunos de los temas que debe contener un buen taller de entrenamiento en medios y para tener mayores posibilidades de éxito es necesario apoyar su presencia en los medios con toques dirigidos y selectos de agresividad, firmeza, calidez, pasión, energía y determinación, salpicarlos con buen humor, desenvolvimiento escénico y anécdotas. Interiorizar su mensaje y compartirla, hacer que la audiencia se identifique con él, lo haga parte de su intimidad mediante armonía con sus entrevistadores e interlocutores. Es necesario también, dejar notas para posteriores comentarios y prolongar así su presencia para destacarse en un tráfico de información enredado y saturado.

Es necesario además conocer cómo controlar su nerviosismo; cómo expandir el poder de su voz y el alcance de penetración de su imagen; refinar su apariencia y sus movimientos, producir autoridad y asimilar cómo desenvolverse en cada espacio mediático.

Sin embargo no hay que distorsionar ni abusar del media training, porque le puede suceder lo de la  candidata que con los continuos y reiterados entrenamientos en medios llegó a tener tanto dominio de ellos, que hacia presencia siempre y en todas partes, hasta el punto de que ya la conocían como “la pepsi”…no por el color alegre de sus trajes, sino porque era la preferida por los albañiles…

@CarlosSalazarV