Rendirá Bellas Artes homenaje a René Avilés

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Por sus aportaciones a la narrativa mexicana, el periodismo, la docencia y el ámbito editorial, el reconocido escritor René Avilés Fabila será motivo de un reconocimiento, el próximo domingo 30 de enero, en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, al mediodía.

Por sus aportaciones a la narrativa mexicana, el periodismo, la docencia y el ámbito editorial, el reconocido escritor René Avilés Fabila será motivo de un reconocimiento, el próximo domingo 30 de enero, en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, al mediodía.

Dicha remembranza de su obra se inscribe en el marco del ciclo Protagonistas de la literatura mexicana, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

En la primera sesión de 2011, acompañarán al galardonado escritores de la talla de José Agustín, Silvia Molina, Eraclio Zepeda y Bernardo Ruiz, quienes comparten con él su gusto por la narrativa y son testigos de la década de los 70 y el movimiento de la onda.

El autor de Réquiem por un suicida (1993) señaló que en el «recinto de mármol» se celebrará su obra, lo cual es para él muy emocionante, pues eso lo ubica como un protagonista y eso es muy importante para él, porque de alguna manera corona la serie de homenajes y reconocimientos que ha venido recibiendo desde hace un año, que empezaron en la Feria de Minería de la UNAM y en la UAM.

«Ha habido reconocimientos en Veracruz, Puebla, Querétaro, y en diversos lugares, y nada mejor que en Bellas Artes para cerrar un ciclo de mi vida», dijo contento.

Avilés Fabila se define como un escritor de literatura que ha sido maestro y que también ha ejercido el periodismo a lo largo de muchos años, «tres actividades que he amado entrañablemente y las que me han permitido llegar hasta donde estoy. Quizá no sea mucho, pero para mí es importante. Escribiendo, si uno toma como punto de partida el primer libro lo publiqué en 1966, al mismo tiempo empecé a dar clases y hacer periodismo, soy hiperactivo», acotó.

Desde chico tuvo esa gran pasión por escribir «porque en mi casa, mi padre era escritor y mi madre maestra de primaria. Había una gran cantidad de libros y yo me fui acercando a ellos, fui leyendo y conocí a muchos escritores de pequeño, en mi propia casa, de tal manera que nunca me imaginé otra cosa más que escritor».

«En secundaria me encontré con un amigo mío entrañable que es José Agustín y juntos empezamos a asistir a clases, a buscar maestros, a leer libros que nos llamaban la atención, a discutir de literatura y me seguí, ya nunca más me detuve», relató el Premio Nacional de Periodismo Cultural 1991.

Sobre su preferencia literaria, puntualizó que le «gusta básicamente el cuento. Aunque he hecho muchas novelas, prefiero moverme en el cuento, los textos breves me fascinan, me cautivan, parecen más para la inteligencia, para sugerirle al lector, en lugar de darle todo digerido», abundó el también ganador del Premio Nacional de Periodistas de México 1990-1992.

Añadió que «con el cuento me siento muy cómodo, pero de pronto los temas me rebasan y tengo necesidad de hacer algo mucho más amplio, así me pasó con la novela El gran solitario de Palacio, cuando se da la matanza de Tlatelolco en 68, pues ni modo de escribir un cuento breve, tuve que escribir una novela», dijo elocuente.

«Recurro a la novela cuando la historia me lo demanda, me lo exige, pero si no tuviera esa necesidad, yo escribiría cuentos todo el tiempo, me encanta el género breve».

Dijo que le llamó mucho su atención enterarse en Twitter y Facebook que tiene muchos lectores jóvenes, aunque no tanto, ya que «he sido maestro toda mi vida; siempre hay jóvenes que están cerca de mí».

«Algunos de los temas que trato son los amorosos, que lo mismo los puede leer una gente mayor que un joven, pero mi más reciente novela, El amor intangible, trata del amor por internet y eso va directo a los jóvenes».

Comentó que acaba de publicar su libro Antigua grandeza mexicana, que recuerda al centro Histórico de la Ciudad de México, «antes de que se llenara de ambulantes».

René Avilés Fabila nació en la Ciudad de México en 1940. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) . Ha sido profesor de su alma mater y en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) .

Fue director general de Difusión Cultural de la UNAM; coordinador del taller de novela del INBA; director de El Búho y El Universo del Búho y director del programa radiofónico cultural Universo de la Cultura, transmitido por el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), por mencionar algunos de sus cargos.

También fue colaborador de La Cultura en México, revista de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de 1994 a 2003.

Obtuvo el Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 1997 por Los animales prodigiosos, entre otros.

Una vida sin parar de escribir

Con un nuevo material en los anaqueles de las librerías, 4 más cocinándose y uno en perspectiva, Avilés Fabila continúa la celebración de sus 70 años de vida y 50 de escritor, incluido el homenaje del próximo domingo, cuando será «protagonista de la literatura mexicana».

Luego de tantos homenajes el futuro es escribir, afirma el periodista y también académico.

«Estoy concluyendo 3 o 4 libros, puliéndolos, ordenándolos; son cuentos y tuve que acomodarlos, ajustarlos temáticamente y eso me ha llevado tiempo. Aprovecho el tiempo para corregir. Mi otra pasión es el periodismo, aunque me genera problemas y aversiones también afectos; no puedo dejarlo. Para mí el periodismo es una especie de amante maravillosa que amo entrañablemente, más que mi esposa la literatura y pienso seguir escribiendo en los medios; la academia es otra actividad que se lleva parte de mi vida y tampoco la pienso dejar, seguiré con mis tres actividades centrales».

Afirma que Antigua grandeza mexicana, de reciente publicación, es un libro nostálgico en el que pinta a la Ciudad de México, al Centro Histórico de los años 40, el de su niñez. Será presentado durante la Feria del Libro en febrero y tal vez antes en algún otro recinto.

«Eran los años de la Segunda Guerra mundial; un país hermoso, promisorio, con gente buena, era raro ver un acto de violencia, era raro ver un decapitado, asesinados y no había razones para hacer una guerrilla; no había narcotráfico».

«Esperamos esté plenamente distribuido para promoverlo porque creo que vale la pena, es un libro de nostalgias, de un Centro Histórico todavía con jardineras, fuentes, sin ambulantes, aquello que ustedes ya no vieron, que yo todavía si alcance a ver. Son recuerdos muy lindos de cuando el centro era el lugar fundamental de la educación. Ahí estaba la Universidad, ahí estaban los intelectuales, los pintores, las grandes instituciones de cultura».

En aquellos tiempos, recuerda Avilés Fabila, «conocí a figuras muy admirables como (David Alfaro) Siqueiros y escritores como Agustín Yánez, a (Rafael) Solana a (José) Revueltas a infinidad de artistas que veías ahí, a periodistas que podías conocer».

Uno de los libros que está por finalizar se llama La invención del espejo, de 240 o 250 páginas, en el cual recoge trabajos y conferencias relacionadas con la literatura. «Es una faceta que poco he mostrado, la de ensayista, la del que también se preocupa por temas culturales o por grandes personajes de la literatura y de la pintura; ese libro ya está listo, ahora lo que necesito es encontrar editor porque, como ven, produzco más de lo que mis editores pueden absorber», expresa Avilés Fabila.

Avilés Fabila colabora en dos diarios donde su escritura está encaminada al análisis de los temas político-sociales en el país, donde critica a sus actores. También critica al periodismo.

«Veo al periodismo lleno de sangre, de amarillismo; es verdad como dicen muchos colegas: el periodismo refleja la realidad y la realidad en estos momentos es violenta, la realidad es difícil, pero esa realidad la han pervertido también los medios de comunicación siguiendo a los muy malos políticos que tenemos. No creo en los partidos políticos, absolutamente en ninguno; creo que son los responsables de la crisis que está llevando el país y finalmente los medios de comunicación que les hacen tanto caso. Tendrían que asumir una actitud mucho más cautelosa, más crítica ante esta realidad y ante estas perversiones de los partidos políticos y del propio estado en su conjunto».

 

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