Análisis semanal: 18 de junio

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Tras la realización de tres debates entre los candidatos presidenciales, queda claro que el INE buscó evitar los enfrentamientos entre los aspirantes, planteando demasiados temas, con moderadores que buscaban una respuesta precisa y con tiempo acortado para cada uno de los representantes partidistas y el candidato independiente.

Si bien un debate puede influir poco en el voto duro, es con los indecisos con los que podría ayudar a cambiar algún decisión, pero con el formato elegido —más orientado a buscar un cambio que a alcanzar un objetivo de contrastar propuestas—, quedamos con tres debates que enriquecieron el anecdotario del proceso 2018 y nada más.

Fuera de este escenario, las estrategias —en especial de las alianzas encabezadas por el PAN y por el PRI— no atinan al objetivo de alcanzar al puntero en las encuestas, a pesar de todas las críticas que han recibido estos instrumentos.

Pero resulta curioso que los estrategas de las campañas no se den cuenta que centrar buena parte de sus esfuerzos en atacar a un solo adversario, no sólo no reduce la distancia, sino que lo ayudan a mantenerse en la primera posición.

A tres semanas del día de la elección, no se ve como se pueda reducir la distancia entre el primer lugar y sus adversarios.

Aunque también es de llamar la atención las versiones que apuntan a una notable tranquilidad del titular del ejecutivo federal, quien ya había afirmado que si algo sabía era ganar elecciones, lo que es interpretado de múltiples maneras.

Y es que para algunos es señal de un acuerdo con el candidato puntero, de que prepara —como sucedió en los comicios del Estado de México— algún movimiento para el triunfo de su candidato o de que simplemente vive alejado de la realidad.

En tres semanas tendremos a un presidente electo y se confirmarán o desecharán todas las versiones e interpretaciones hechas desde las precampañas.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Si algo caracterizó a los debates presidenciales, fue la manera en cómo se enfrentaron Ricardo Anaya y López Obrador.

La Silla Endiablada

Sin duda, este proceso electoral estuvo marcado por el papel que las redes sociales jugaron. Aún y cuando es temprano para afirmar si éstas tuvieron o no influencia en el resultado de los comicios, es notorio que ayudaron a las estrategias de campaña, marcaron tendencias y, en múltiples ocasiones, cancelaron el debate público.

Si, como ha sucedido luego de los  procesos electorales federales anteriores, se inicia una discusión para alcanzar una nueva reforma electoral, no faltarán voces que pidan incluir a las redes sociales dentro de la reglamentación, con el consiguiente debate entre quienes estén a favor de esto y quienes no.

Se trata de un asunto que lo mismo implica libertad de expresión, proselitismo, partidos políticos y algunas facetas más. Esperemos que, de darse, se alcance algo positivo, aunque lo mejor sería que se simplificará el complejo entramado jurídico que rodea a las elecciones.

Cuenta regresiva: Faltan 16 días para las elecciones.

 @LosPinos_mx