Las ministras arriba: ¿qué aprender de España?

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Los últimos días de convulsión política en España han dejado varias lecciones que bien valdría la pena retomar en aulas de discusión en las facultades de derecho y ciencias políticas.

Primordialmente para valorar y recontextualizar   a la democracia como sujeto dinamizante en una sociedad cambiante y como objeto de manipulación a la vera de grupos minoritarios que, ante el ostracismo ciudadano (el sufragio es el  maná de la democracia) utilizan cualquier recoveco, para asirse con el control y el poder.

La política es esencialmente ese vaso medio lleno o medio vacío dependiendo desde el punto de vista del que sea analizado: mientras el todavía presidente de España, Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP) asistía al entierro de su Gobierno pertrechado ocho horas en un bar cercano al Congreso de los Diputados; Pedro Sánchez, del PSOE y nuevo presidente sin pasar por las urnas pero sí beneficiado por una moción de censura amparada por la Constitución llevaba más de un año desayunando o comiendo todos los lunes con diversos profesionistas preparando concienzudamente  un futuro Gabinete.

Todo ha sucedido entre manteles, Rajoy despidiéndose de su equipo en el bar viviendo la agonía y Sánchez templadamente aguardando el más mínimo error, la pequeña rendija para consumar, su llegada al poder.

Y la economía española, otra interesante lectura de este episodio, no se desplomó, no hubo fuga de capitales, no se paralizó la economía ni la gente corrió histérica a retirar dinero de los bancos; la bolsa española tuvo más inestabilidad durante el transcurso de la moción de censura que el viernes 1 de junio  cuando  Sánchez relevó definitivamente a Rajoy. Es más, en histórica jornada, el Ibex 35 subió 1.76 por ciento.

Fueron  24 horas inverosímiles dado que  el presidente votado en las urnas iba a ser defenestrado por un político de la oposición que sumaba mayoría absoluta para pedir el cese y asumir su posición.

¿Qué es la democracia entonces? ¿El poder del ciudadano de a pie para elegir en una urna a quién quiere que le represente? ¿O  la democracia es un juego de alquimia perverso en  manos del Legislativo?

Porque gracias a una mayoría legislativa han sido entronizados sátrapas en Venezuela; porque en China la más reciente reforma que otorga poder ilimitado a Xi Jinping también ha colado por ese cedazo; porque todas las reformas constitucionales en América Latina para perpetuar el poder presidencial han pasado por sus respectivos congresos.

En el ejercicio diario, el verdadero poder de una democracia recala no en el iluso ciudadano de a pie con su sufragio, lo hace más bien en el Congreso… quien tenga para sí la dulce mayoría en curules podrá gobernar.

A COLACIÓN

Otra de las lecciones trata del nuevo Gabinete del  recién estrenado dignatario Sánchez, de 17 ministros, un total son 11 mujeres profesionistas, con currículos  técnicos y  probada experiencia en su quehacer.

No han sido nombramientos al vapor, ni para cubrir espacios, ni vender imagen; al respecto el periódico El País reveló que Sánchez lleva meses –más de un año- conociendo gente.

La corrupción y las últimas sentencias criminalizaron al   PP y le dieron al socialista le oportunidad dorada,  y ahora en el poder, ha convocado a su Gabinete a varios de esos profesionistas a los que cada lunes tanteó entre platos de comida.

Unos han dicho que sí, otros definitivamente han optado por dar las gracias y continuar con sus brillantes e impolutas carreras; lo mejor es que once destacadas mujeres con diversidad de caracteres y puntos de vista acerca de la realidad española han pasado a ocupar los más importantes, neurálgicos y estratégicos ministerios.

En ellas, el nuevo inquilino de La Moncloa ha depositado  toda su confianza, su fe y ha puesto su destino político en sus manos: si terminan la Legislatura a la que restan dos años y si, traspasado ese tiempo está fuerte para gobernar cuatro años, lo  hará  pasando por las urnas.

En tiempos del #Metoo y de la igualdad en todos los terrenos entre hombres y mujeres, ha llamado muchísimo la atención la cosificación sexual que varios medios de comunicación españoles están dando a las ministras; les dedican sendas páginas llenas de frivolidad:  su vestuario,  su situación sentimental, su belleza…

La cosificación que pone a una mujer en el lenguaje más vulgar que habla de sus piernas, sus caderas, sus senos, su piel, sus ojos… mujeres reducidas a su naturaleza femenina.

No se habla de su inteligencia, de su preparación académica, logros, de su tenacidad  y primordialmente de sus ideas, porque esas chicas valiosas tienen ideas en pro de mejorar a  su país.

Lamentable y retrógrada: se gasta más tinta de forma soez en relatar su aspecto físico y el de su ropa que en explicarle a la gente sus ideas. ¡Ah sí es bonita! ¡Ah sí tiene buen cuerpo!

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales.

@claudialunapale

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