Pondera Cárdenas tomar de nuevo las riendas del PRD

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El líder moral del Partido de la Revolución Democrática, Cuauhtémoc Cárdenas, no descartó volver a dirigir ese partido, pero sólo a condición que se cambien las reformas, se disuelvan las corrientes así como los cuerpos de dirección; se centren en un proceso de reestructuración tanto de dirigentes como de un trabajo de buscar hacer crecer las bases ciudadanas en toda la República.

El líder moral del Partido de la Revolución Democrática, Cuauhtémoc Cárdenas, no descartó volver a dirigir ese partido, pero sólo a condición que se cambien las reformas, se disuelvan las corrientes así como los cuerpos de dirección; se centren en un proceso de reestructuración tanto de dirigentes como de un trabajo de buscar hacer crecer las bases ciudadanas en toda la República.

No es la primera vez que el líder moral del sol azteca habla de un regreso, si bien no como dirigente sí como candidato presidencial rumbo al 2012, tal como declaró en una entrevista con Foro TV: «en política nada se descarta».

En entrevista radiofónica, el ex candidato presidencial del PRD dijo que podría tomar las riendas del sol azteca, «siempre y cuando haya unidad y se proponga a partir de la capacidad de organización para que se constituya en una mayoría electoral y política en el país».

No obstante, mencionó no creer «en las personas providenciales», mientras que, por otro lado, «hay un estatuto que determina que quien ya fungió como dirigente del partido no puede volver a serlo. Creo que a estas alturas sería un error, porque hay cuadros que se han formado para encabezar una organización como el PRD y los que ya pasaron podrían ser útiles al partido».

Asimismo, recordó en entrevista con Joaquín López-Dóriga, para Radio Fórmula, sus encuentros con el obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz, a quien consideró un hombre bien informado sobre la situación que prevalecía en la sierra de Chiapas.

Dijo que en 1994, siendo candidato a la Presidencia de la República, conoció a  Ruiz por la situación que prevalecía en la zona y que pretendió buscar una solución al conflicto armado que se dio las primeras horas del ese año.

Ante esa situación se decidió hacer contacto con el secretario de Gobernación y con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pero para llegar con el Subcomandante Marcos el único conducto era a través de don Samuel. «Era buscar una solución definitiva a los conflictos que habían dado ese levantamiento. Yo no era parte ni de un lado ni de otro, simplemente servir de intermediario para que se diera el contacto ente el gobierno y el EZLN».

Ese encuentro se dio por medio de enviados de la Segob, entonces Esteban Moctezuma; y uno de los enviados fue Luis Maldonado, ahora uno de los dirigentes de Convergencia.

De parte de la campaña presidencial del PRD, fue «mi hijo, Cuauhtémoc. Fue a la selva y no se encontró con los comandantes zapatistas sino de otros contactos con quien se comunicó y así se estableció dónde y cuándo se llevaría a cabo la reunión».

«Mi encuentro con Marcos fue primero en la campaña, esto es en mayo del 94, y fue con la idea de plantear como candidato, en ese momento, que había voluntad de buscar una solución al conflicto chiapaneco a partir de que se llegará a la Presidencia de la República».

Destacó que en su reciente libro, Sobre mis pasos, toca el tema del asesinato de Luis Donaldo Colosio. «Yo estaba en Tlaxcala cuando me avisan que habían surgido un atentado y que el candidato del PRI estaba grave y terminando ese mitin nos iríamos a Oaxaca, pero se decidió volver a la Ciudad de Mexico para analizar la situación porque entonces cambiaba el proceso de las campañas presidenciales».

El ex gobernador de Michoacán indicó que en la segunda parte de su obra, expone su formación profesional, su incursión en la vida política de México como militante del PRI y los acontecimientos que le orillaron a crear una corriente democrática y antiautoritaria que derivó meses después en la fundación del PRD.

De igual forma resaltó que también recuerda el debate que sostuvo con los entonces candidatos presidenciales del PRI, Ernesto Zedillo y del PAN, Diego Fernández de Cevallos, de quien se arrepiente no haber contestado a las imputaciones que le hizo, porque privilegió las propuestas.