El oso de Fadlala

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El oso de la campaña de los morenos en la CDMX lo cometió ayer el expanista, expanalista y hoy candidato pejista a la alcaldía de Benito Juárez, Fadlala Akabani, cuando minutos antes de la celebración del debate entre candidatos, se rajó y decidió no ir.

En un pequeño e improvisado video, Akabani alegó que los aspirantes de los demás partidos le estaban preparando lo que él consideraba una trampa, y que por eso prefería no ir al encuentro.

“Tengo información (¿a alguien le suena eso?) de que los candidatos del PRI, Verde, Nueva Alianza y Humanista, la mayoría de ellos exempleados de la delegación, pretenden seguir con su guerra sucia y montar un show para declinar a favor del candidato del PAN-PRD”.

“Con esta acción orquestada pretenden convertir un evento para los vecinos en un acto de campaña a favor del candidato del PAN-PRD (Santiago Taboada), por lo que tomamos la decisión de no ser parte de esa trampa”, dijo al más puro estilo pejista.

Más que ridículo —que sí lo es— el empresario mueblero dejó ver con claridad su temor a ser exhibido en su faceta de transa, que carga desde que fue delegado en Benito Juárez, y, por ello, después de ese puesto no volvió a ser tomado en cuenta por el blanquiazul.

Lo más que llegó a ocupar después fue un puesto de burócrata en la Secretaría de Gobernación durante la administración de Vicente Fox y párenle de contar. Eso sí, sus mueblerías crecieron como la espuma.

Si desde un principio sorprendió que Morena se decidiera por Fadlala sabiendo el desprestigio que arrastra, sorprende más que los pejistas creyeran que Benito Juárez es como cualquier otra demarcación.

No señor, los juarenses son de los habitantes más preparados de cualquier municipio del país y no se dejan engañar por una triquiñuela tan burda como eso de que Akabani no se presentó a debatir porque “tiene información” de que todos iban a declinar por Taboada.

¿Y si hubiera sido cierto, qué? Pueden declinar con su presencia y sin ella; eso incluso lo fortalecería ante el electorado, pues le daría la importancia que no tiene.

El real temor del mueblero es que Taboada llevaba varias cajas con expedientes que demostraban las pillerías del hoy moreno y, como sabe que son ciertas, quiso tender una cortina de humo para no ser exhibido como pillo delante de todos.

Dicen que en Morena están más que arrepentidos de haber optado por Fadlala, que allá por finales del sexenio foxista presumía cómo había adquirido su título universitario que, según él mismo, no había tenido tiempo de sacarlo “por la derecha”.

Si alguna oportunidad tenía de ganar esa alcaldía, más por el efecto Peje que por sus cartas credenciales, Akabani sepultó ayer sus aspiraciones al exhibirse él mismo ante el exigente electorado de Benito Juárez.

CENTAVITOS… Claudia Sheinbaum ha dicho hasta el cansancio que ya chole con el tema de Carlos… pero Imaz, su exmarido, no de Hernández Mirón, quien ya se quitó el Hernández en su propaganda para no tener nada que ver con El Naranja Héctor Hugo, del PRD. Si no quiere hablar de su exmarido, si tampoco quiere que le toquen el tema del Colegio Rébsamen, cuando menos que explique cómo es que presume en su equipo —de nuevo en el templete, junto a El Peje— a Hernández Mirón, a quien, como delegada, no solamente acusó de corrupto, sino que ordenó tirarle una casa de campo que construyó ilegalmente como invasor de terrenos protegidos. ¿También le da flojera explicar eso?

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