Que se aparece La Jefa

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Mucho se cuestiona si el resultado de los debates influye o no en la intención de voto de los electores, pero lo que dejó en claro el ejercicio del miércoles es que, independientemente de que gane o no, Alejandra Barrales es La Jefa.

Seguramente los pejistas no estarán de acuerdo, pero si hubo una gran perdedora, ésa fue Claudia Sheinbaum, quien ratificó que, si no fuera porque Andrés Manuel López Obrador la sostiene, ya se hubiera desfondado.

La exdelegada en Tlalpan intentó posicionar las propuestas que pondría en práctica en caso de ganar el 1 de julio, pero fue apabullada por los cuestionamientos de todos, sobre todo por su presunta responsabilidad en la tragedia del Colegio Enrique Rébsamen.

La primera jugada maestra de Barrales fue sacar de la chistera el audio de uno de los padres del Rébsamen que perdió a su hija en el derrumbe del colegio durante los sismos del año pasado, en el que culpa a Sheinbaum por, presuntamente, haber permitido la corrupción.

Ese ataque no sólo paralizó a Claudia, pues era un padre de familia, no un político quien la acusaba, y permitió a todos sumarse en contra de ella. Incluso el priista Mikel Arriola dijo que la aspirante de Morena debería estar en la cárcel y no de candidata.

El tema subió de tono, pero la interrupción de Ricardo Raphael, uno de los moderadores, hizo sonar la campana y la salvó. Más que árbitros, los moderadores pecaron de un excesivo protagonismo y quisieron ser jugadores, acaparar reflectores, afectando el debate.

El segundo golpe de Alejandra contra Claudia fue cuando le recordó que su esposo, Carlos Ímaz, fue grabado guardando miles de dólares en una bolsa del súper, producto de negocios oscuros con el empresario Carlos Ahumada, encarcelado, precisamente, por el gobierno de El Peje.

“Qué flojera hablar de exmaridos”, respondió Sheinbaum al cuestionamiento, lo que fue tomado por el auditorio como una actitud soberbia y de pésima actitud.

Y es que si Ímaz ya no es su esposo, sí lo era cuando se embolsó los dólares de Ahumada, quien les pagó a ambos un viaje a Europa, según se asienta en las facturas que el empresario argentino conservó en sus archivos.

El otro golpazo se lo dio Mikel, cuando le dijo que si pensaba ahorrarse 25 mil millones de pesos acabando con la corrupción, cómo le iba a hacer teniendo en su equipo a René Bejarano, entre otros destacados morenistas.

Silencio de Claudia.

CENTAVITOS… Por cierto, La Jefa también tuvo para el impetuoso Mikel, que iba lanzando juego perfecto hasta que acusó a Alejandra de ser propietaria de un departamento en Polanco. La respuesta fue contundente: “Si me compruebas que tengo algo que ver, renuncio a mi candidatura, pero, si no, renuncias tú”. Ese gancho de izquierda no lo esperaba el priista, quien se fue contra las cuerdas y no volvió a ser el mismo. A pesar de eso, tuvo una muy buena participación, abajito de La Jefa.