Los jóvenes ante las elecciones ¿les importan?

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Mi respuesta es que sí.

No abrazo el discurso incendiario, revolucionario y golpeador que afirma que el mundo es una tristeza y más, los jóvenes. Y que no hay nada qué hacer y que así lo ven los jóvenes, porque no considero que sea así de manera mayoritaria y al menos, no en México.

En las elecciones de 2018 veo a los jóvenes involucrados y a diferencia de las elecciones de 2012, se involucran y atienden y no participarán solo anulando el voto, porque calibran perfectamente bien que si anulan, se anulan. Considero que sí votarán efectivo.

Los percibo interesados, queriendo saber los porqués y los antecedentes, enjuiciando. Desde las universidades, y aún fuera de ellas, involucrados, cuestionadores, observadores y asumiendo. No puedo minimizar su participación y su conciencia.

Los oigo preocupados, pero no derrotados y mucho menos serlo de antemano. No conceden la victoria a nadie ni su derrota a priori. Son entrones a la discusión. Y van a proceder.

¿Qué no todos? No lo dudo, raro sería que sí. Como ni los adultos. Y allá quien que estudie a los que no están involucrados. Me quedo con la posición de los jóvenes que comprenden además, la ingente necesidad de que el PRI no repita. Por fortuna han tomado conciencia política cuando gobernaba el PAN; apostaron a ver cómo gobernaba el PRI –porque en 2012 querían comparar– y ya vieron como desgobierna. Lo hicieron y ya compararon.  Eso es una enorme ventaja para los partidos opositores al PRI. A ellos les toca estar a la altura de las aspiraciones de los jóvenes.

Por otra parte, cuán importante resulta que representen el 17% del electorado que vota por vez primera, porque hasta ahora los candidatos presidenciales se ven flojos a la hora de proponer cosas interesantes a los jóvenes. Casi, casi no aparecen en sus agendas de manera atractiva y atrayente. Qué pena y qué ceguera.

No cabe la menor duda de que los candidatos deben trabajar más el tema de los jóvenes y máxime que cuentan con su interés acerca de las elecciones.

No podemos ni debemos de menospreciar a los jóvenes como actores y electores. Saben su rollo y lo harán valer en las urnas. Han visto y oído la postura de partidos, candidatos  y a sus mayores, como para saber qué hacer y me alegra sobremanera.

La voz atronadora de las urnas será nutrida con su ímpetu y su dinamismo. Su deseo de avance y de juzgar el pasado inmediato y para comprender los errores de 2012, todo lo cual es de gran valía. Los jóvenes identifican los problemas, los viven, los padecen y buscan respuestas.

Podemos tirarnos a la tremenda y decir que no, que es una generación perdida y desconoceríamos su agallas y sus deseos de salir adelante. Más vale no deirlo, porque es una generación reclamante, actuante, dispuesta y estaríamos escupiendo al cielo y desde luego, minimizando su enorme potencialidad, que no requiere de ningún reproche y sí que suma su fortaleza. Voten por quien voten, que es su derecho.

A los jóvenes hay que justipreciarlos adecuadamente. Cibernéticos y cuestionadores no se encandilan con copetes y voces engoladas llamando a votar por el tricolor. No se venden por tan poco. No se venden. Punto.

Sí considero que será un fuerte voto comprometido y opositor al PRI. Eso sí. Todo pinta a ello. En las encuestas de jóvenes el PRI sale derrotado. El PRI lleva las de perder y lo saben, porque los jóvenes con su fuerza númerica en esta elección quieren cambio y el PRI significa oponerse al cambio necesario. También lo entienden. Enhorabuena por ellos.

Deshojando la margarita

A mí las margaritas nunca me han gustado. No gracias. No perderé mi tiempo deshojando la margarita. No me convence Zavala y no es opción para mí.

No lo es porque si bien nada me gustaría más que la posibilidad de que una mujer presidiera México, pues ya es tiempo, son mayoría y considero que detonaría una revaloracion necesaria del género femenino, veo complicado nuestro panorama; y desde luego que también impulsarla nos colocaría en la tónica mundial donde cada vez más vemos como en muchos países se construyen candidaturas femeninas –porque las candidaturas se construyen– impulsando mujeres con proyecto incluyente, propositivo, retador del orden establecido en los puntos donde hay que rectificar –prácticamente toda las acciones de Peña Nieto– y planteando nuevas opciones y todo ello en suma, se reduce a una cosa llamada liderazgo. Casi nada, por supuesto.

No es el caso mexicano, inaceptable e inexplicablemente. Zavala tiene demasiados “peros” para mí, defensor de las candidaturas femeninas. Dicho de otra manera: ¿candidaturas femeninas? Sí, pero no así.

No me agrada que la esposa de un expresidente se candidatee y lo haga sin propuestas claras y definitorias. ¿Gobernará ella o su marido? ¿hace falta? ¿es necesario perpetuar a una familia en el cargo? ¿no nos bastó la impresentable familia revolucionaria?

Mi “pero” se acrecienta con su iamgen nada sencilla ni popular. Ajuareada, con desplante y con derroche no me convence ni su sonrisa de buena gente. Camionetones, lucimiento, despliegues innecesarios en un país de gente pobre. Me da una pésima imagen. Allá ella si se piensa que le funciona. O a quién se dirige. Se dice hija de la Iglesia. Enhorabuena, empecemos señora, por la sencillez, que no le vendría nada mal.

Titubeante en los temas de género como el matrimonio igualitario, promete en sus actos frenar avances en derechos humanos. No me agrada. Ha negado el saludo a los gays. ¿Quiere ser presidente de todos los mexicanos o es facciosa? Paso de ella. Su currícula no es precisamente brillante ni deja apabullado al que más.

No me agrada su silencio sobre los temas que nos afectan a la clase media. Se opone a las propuestas de elevar el salario, dice que no, pero no da alternativas. Se opone a cambiar el alza gasolinero. Nada hacia la mujer trabajadora. ¿Es que es permeable a la clase media o le dará la espalda? ¿No entendió que los 12 años de panismo administrando el desastre nos han hartado, como para que proclame con su conducta, un inmovilismo ofensivo? Como Anaya si no se hace eco de los reclamos justos y procedentes de la clase media, perderé su apoyo. Y no rectifica ni promete rectificar nada del Peñismo. Se embrolla lidiando con el Bronco y con Anaya.

Los electores no le oímos cosas interesante, nada que nos endulce el oído ante el elevado costo de la vida, desbocado por el priismo. Parece que es nuestra culpa y nuestro problema. Pues siendo así: ante su poco compromiso con los problemas reales de México, para mí está decidido: yo no votaré por Zavala y ya le di mis razones.

La calidad de independiente es difusa en Zavala. A lo mejor darle el voto, va, pero ¿con quién llega? A estas alturas no ha esbozado qué clase de gobierno encabezaría, sino solo enlistando espacios comunes. Cosas del ser independiente, pero sin proyecto.

El Bronco desde luego no merece la más mínima antención. Meade y el PRI ante del desastros sexenio de Peña Nieto, no son opción. Así, vamos despejando el camino hacia lo verdaderamente importante.

@marcosmarindice

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