Me siento muy orgullosa de usted, señor Presidente

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La convicción es una sensación extraña, es como cuando te enamoras, los seres humanos de pronto la sentimos. Así fue cuando conocí a Enrique Peña Nieto.

En 2004 cuando él era candidato a la gubernatura del Estado de México, y llegué a entrevistarlo de vez en vez; desde allí tuve la certeza de que sería presidente de México, vi en él el futuro, y pese a que era muy joven veía su fortaleza; de manera frívola recuerdo las frases que escuchaba de mis compañeras de trabajo:

«es el sueño de cualquier suegra», y yo pensaba para mis adentros, que más bien era el sueño de ellas.

Pasaron los años y como gobernador fue muy querido. Lo viví.

Llegó a la presidencia con muy buenos niveles de aceptación. De pronto algo sucedió con su equipo de comunicación política social y pasó de ser muy querido a ser uno de los presidentes más cuestionados.

En lo personal, Peña sólo obtuvo mi desaprobación el 30 de agosto de 2016, cuando recibió al entonces candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos.

Pero llegó el día en que Donald Trump, ya como presidente de su nación, a través de tweets anunció que desplegaría a la guardia nacional en la frontera con México, y entonces vino el discurso de Peña, el mejor discurso que yo haya escuchado de un presidente de la República, y tengo años atestiguándolos, y yo no había presenciado uno de ese tamaño, una magnífica pieza de locución y disertación:

«Hay algo que a todos, absolutamente a todos los mexicanos nos une y nos convoca: la certeza de que nada ni nadie está por encima de la dignidad de México.» […]

«Somos un país vibrante, innovador y lleno de talento. Somos una nación generosa con un gran corazón. Pero sobre todo somos una nación soberana, con valores y con principios. Y aquí estamos 125 millones de mexicanos muy orgullosos de lo que somos.» […]

«Que no haya duda: como presidente de la República me habré de conducir precisamente en expresar con firmeza, determinación y claridad este sentimiento que subyace en cada mexicano, el de tener honor, el de defender y tener honor, estar orgullosos de lo que somos y de defender la dignidad de cada mexicano, así seguiré actuando.»

Por otra parte, Idelfonso Guajardo, secretario de Economía, asegura que existe 80 por ciento de acuerdos para que se logre la firma del TLCAN en la primera semana de mayo, esto después de su reunión con sus contrapartes Robert Lightizer, representante comercial de Estados Unidos y Chrystia Freeland, Ministra de Asuntos Globales de Canadá.

Esto cambiaría el espectro en la contienda presidencial y la percepción del electorado. Este logro, aunado al discurso tan enfático expresado por Enrique Peña Nieto en el que llama a la unidad de todos los mexicanos, y donde el primer mandatario ha respetado y suscrito las palabras de cada candidato en bien de la unidad nacional, es sin duda uno de los momentos que vuelven a Peña Nieto a la palestra y credibilidad de quien no lo quería como presidente de todos los mexicanos.

Este domingo 8 de abril, el presidente Peña ha llamado a todos los secretarios de Estado y a cada dependencia le ha girado la instrucción de conocer el avance de los compromisos que cada una tiene con los Estados Unidos con el fin de evaluar la prospectiva de su conclusión gubernamental el 30 de noviembre próximo.

Dado que estamos viviendo una circunstancia inédita, estas acciones, a través de las cuales el jefe del Ejecutivo ha tomado una actitud determinante ante las locuras de su homólogo; así como la certera expresión de su discurso y el mostrar una postura diplomática fuerte, contundente y en pro de la unidad nacional, se traduce en dejarnos ver a un jefe del Ejecutivo que alienta a cada mexicano a permanecer dignos, fuertes y unidos. ¡Me siento muy orgullosa de usted, señor Presidente!