El Condicionante del Politing es la demanda electoral

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Torre de Babel

El Condicionante del Politing es la demanda electoral

“Es más importante hacer la tarea adecuada,

que hacer adecuadamente cualquier tarea”

Peter Drucker.

            Con el fin de cumplir con los objetivos a corto, mediano y largo plazo, los gerentes de Politing tratan de influir en el niveltiempos y composición del electorado. De ahí que se puedan distinguir ocho clases de demanda electoral y con ellas ofrecer una visón más amplia de las áreas donde se puede utilizar con éxito el Politing.

  1. Demanda electoral negativa, si a una parte importante del mercado electoral le desagrada una oferta política concreta. La tarea del experto en Politing consiste en analizar por qué al mercado le desagrada la oferta política y si un programa de Politing que incluya el rediseñó de algunos de los componentes de ella, una promoción mas positiva o una comunicación más acorde puede modificar esas actitudes del electorado
  2. Cero demanda electoral, cuando los electores meta podrían no conocer, o no interesarse por ella. Por lo general, sucede cuando ésta es muy nueva. La tarea, entonces, es encontrar formas de vincular la oferta política con las necesidades e intereses naturales de los electores.
  3. Demanda electoral Latente, muchos electores podrían compartir una necesidad intensa que ninguna oferta política existente, puede satisfacer. Un buen ejemplo, son los partidos ecologistas. La tarea, entonces, consiste en medir el tamaño del mercado potencial electoral y desarrollar ofertas políticas que satisfagan esa demanda.
  4. Demanda electoral en declive, toda oferta política, tarde o temprano se ve abocada a enfrentar una baja en la demanda de su electorado. Se deben analizar las causas del declive y determinar si se puede volver a estimularla, recurriendo a nuevos mercados electorales meta, modificando las características de la oferta o con una comunicación mas eficaz.

   La tarea consiste, consecuentemente, en revertir la disminución de la demanda, mediante un politing ingenioso, novedoso y creativo.

  1. Demanda electoral Irregular. Muchas ofertas políticas enfrentan demandas que varían de elección a elección, causando impacto en los cálculos electorales. La tarea del Politing es alterar ese patrón, haciendo más flexible la promoción u ofreciendo incentivos a grupos de electores en las votaciones cuando la demanda se disminuye. Pasa con frecuencia cuando las elecciones de presidente no coinciden en el tiempo con las parlamentarias o las de diputados. Lo que se busca es sincronizar la oferta política con la demanda electoral.
  2. Demanda electoral Plena, cuando se está satisfecho con el numero de electores (votos) (su electorado) La tarea del Politing consiste en mantener el nivel de la demanda electoral actual, ante los cambios en las preferencias de los electores, del electorado y el aumento de las ofertas competidoras.
  3. Sobre demanda electoral. Es raro, aunque perfectamente posible que algunas agrupaciones políticas enfrenten un nivel de demanda electoral más alta de la que pueden atender, de acuerdo con sus intereses, recursos y organización. Una de las tareas del Politing es encontrar formas para responder a esta demanda electoral de manera temporal, mientras encuentra candidatos adecuados, programas más acordes o el partido puede reorganizarse mejor. Se trata de fragmentar la demanda total y tomar medidas para reducir la promoción de ciertas partes de la propuesta. Una variante es la desaparición de un candidato por pactos alianzas o fusiones, o en forma selectiva cuando se tratar de reducir la demanda de las partes del mercado «menos rentables» por su distancia, peligrosidad, o falta de sinergia o compromiso.
  4. Demanda electoral dañina, algunas ofertas políticas pueden atraer fácilmente a otros electores que no conviene para la ideología del partido o movimiento político, como por ejemplo cuando la derecha atrae grupos guerrilleros o la izquierda lo hace con agrupaciones fascistas o de derecha.

            La tarea del Politing consiste en convencer a esos electores (fascista, neonazi, paramilitar de una parte, o guerrilleros, izquierdistas y revolucionarios, de la otra) que prescindan de ello, ya sea porque entendieron mal el mensaje, no tiene cabida dentro de la ideología que se pregona o mediante la utilización de herramientas como mensajes de alarma y reducción en la disponibilidad, o haciéndoles caer en cuenta de otra oferta política distinta, más apropiada para sus intereses. Se presenta por lo general, cuando se hacen coaliciones.

            Como se puede observar, el enfoque que ofrece el Politing tiene muchos usos, sus alcances son inmensos y su utilidad, está siendo cada vez más reconocida. Indudablemente, pronto estaremos viendo la profesionalización de esta importante área híbrida entre la ciencia política y la mercadotecnia, de tal forma que todo gerente de Politing pueda aseverar orgulloso y confiado, que se propuso hacerlo y sobre todo, que bien se preparó para ello. Porque el mercado electoral es cambiante y muchas veces, al igual que el corazón, tiene razones que la razón no entiende.

Como el caso de un amigo que aseguraba que él no cambiaba nunca de partido, que siempre apoyaba al ganador y que quien cambiaba era el gobernante y no él.

El Elector en Politing: Gran controlador de la relación

Así como una nueva era se inicia con el cada vez más grande poder del consumidor, otra se vislumbra en el campo electoral, con el poder del elector, la autoridad del votante y con el hecho de facultar al ciudadano o “empoderarlo” “facultarlo” (empowerment) de tal forma que sea siempre obligación de todo candidato, de cualquier político y del gobernante de turno, recurrir a él para consultarlo, hasta el punto de que el poder de veto del elector, sea equivalente al poder de veto del consumidor.

            A medida que los electores tomen conciencia de su potencial, su poder aumentará en relación directa con su responsabilidad como ciudadanos y se incrementará la responsabilidad de las ofertas políticas (candidatos, programas y partidos) promocionadas en cualquier mercado electoral. Porque más temprano que tarde, el elector debe asumir su papel como contralor social, que vigila y hace valer su decisión expresada en las urnas.

            Para ello, es el control de las comunidades, las veedurías ciudadanas y las facilidades para conocer las mejores ofertas, la magnitud de los valores agregados que ofrece cada uno de ellas, mediante la difusión de estudios comparativos de los currículos de los aspirantes a cargos de elección popular, la verificación de su trayectoria y lo que se podría entender como la calificación de sus realizaciones, comparando los diferentes programas políticos, divulgando a toda la comunidad estos análisis por todos los medios y los canales sociales de comunicación, una alternativa esta que ya se empieza a utilizar en otras latitudes.

            Porque la obligación indelegable de vigilancia no le puede corresponder sólo al gobierno: es un derecho y una obligación de todo ciudadano, pues son ellos quienes gozan o padecen los resultados y se benefician o perjudican con las políticas públicas que mejoran o empeoran su vida. A ellos les compete esta función y se deben preparar para ejercerla con responsabilidad.

            Dentro del concepto de Politing es la demanda a la que le compete la responsabilidad de condicionar la oferta, cambiarla y transformarla y si bien es cierto que esta puede ejercer influencia en aquella, esta última debe dar la pauta, para que se cumplan sus propuestas. Y es que la acción ciudadana -como unión y reunión que hace la fuerza- debe permitir opinar, reforzar y hasta vetar, por canales institucionales el mandato de ofertas políticas que no cumplan con lo que ofrecieron. La academia debería –como actor independiente, no comprometido y con responsabilidad social- realizar análisis comparativos entre las diferentes ofertas políticas para informar a los ciudadanos los resultados, labor que le compete también al Estado y es además, responsabilidad de los medios de comunicación social.

            Cuando el electorado sea conciente de su gran poder y de su ineludible responsabilidad consigo mismo, con sus vecinos y colegas ante los destinos del país, región, municipio y localidad, cambiará la forma de hacer política. De ahí la necesidad de reivindicar las ventajas del voto programático, votando por propuestas y no por supuestos idealistas, revanchismos, prebendas burocráticas o personas de bien mirar.

            No es otorgarles derechos, sino reconocérselos: hace ya tiempo que los tienen, muy bien ganados y arduamente adquiridos. Y es que el político existe sólo porque hay electores, la razón de ser de él, son ellos y no puede elegirse a si mismo, ni recurrir ya a la nefasta “dedocracia”, porque el derecho a la libre determinación es parte de los derechos sociales, humanos y ciudadanos que transforman los criterios de valoración de todos los actores y procesos que implican las relaciones de intercambio propuestas por el Politing empezando por la valoración misma  de la función del elector dentro del proceso.

            El elector debe asumir su función controladora pues de lo contrario no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado y pronuncian la dolorosa frase de que “sólo en campaña te acuerdas de mí”.

            Y es que es el elector, la persona más importante de toda organización política no depende de ella, ésta depende de él, no es alguien con quien argumentar o medir fuerzas, simplemente, nos plantea sus necesidades y el propósito del Politing es satisfacerlas; no interrumpe el trabajo, él es el propósito del mismo y realmente hace un favor al votar por un candidato cualquiera.

            Así como los clientes exigentes, hacen los buenos proveedores, los votantes responsables -esos eternos olvidados- hacen los buenos políticos y es que hay electores que gozan del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros y hasta aseveran que son tolerantes porque aceptan que los otros son los que están equivocados, demostrando así, actitudes adictivas a la dependencia y a la manipulación electorera.

            Aunque muchos estén más preocupados por poner limites que por abrir horizontes manteniendo bajo su implacable férula a sus electores, nunca -especialmente cuando se vota para tomar decisiones bisagras: esas que cambian rumbos o condicionan directrices- se puede permitir el acostumbrado sofisma de que “yo opine, tu opines, el opine, nosotros opinemos, vosotros opinéis, pero que sean ellos los que siempre decidan…

Seis Fuertes Fuerzas en Politing: Forman su entorno

En Politing el examen continuo del cambiante entorno es una necesidad y es la clave para llevar a cabo una campaña exitosa, porque se adoptan estrategias más acordes con la realidad y más congruentes con el entorno en constante evolución. Para efectos nemotécnicos las fuerzas que conforman el entorno o medio ambiente externo, son seis:

  1. Las fuerzas económico-sociales. Las económicas se pueden enmarcar dentro de tres variables: a) La Distribución del ingreso, porque a medida que varían los ingresos disponibles, los patrones de voto tienden a cambiar; b) La inflación, ya que una elevación general de precios, sin un aumento correspondiente en los salarios, hace que el poder de compra sea menor e incide también, en el voto y c) La recesión, cuando el ingreso, la producción y el empleo, tienden a caer, se reduce entonces, la demanda por bienes y servicios, lo cual repercute en la decisión de voto. A pesar de que el cambio social es tal vez la variable externa más difícil de predecir dentro de los planes de Politing, esta tiene gran influencia en las actitudes, valores y estilo de vida de los electores. Así mismo, las diferentes clases sociales imprimen parámetros que inciden en los comportamientos del elector. Es interesante observar además, que muchas veces lo realmente importante no es saber la clase social a la cual pertenece el elector, sino aquella a la cual desea o cree pertenecer.
  2. Las fuerzas político-legales, ya que toda elección requiere reglas de juego claras para los que participan en la contienda. De ahí que existan legislaciones federales, estatales y otras dependencias reguladoras que inciden en la forma como los electores pueden votar y en la manera como las ofertas políticas pueden presentarse.
  3. Las fuerzas ecológico-naturales, han aumentado a un ritmo creciente. Es posible distinguir tres tendencias: a) La creciente escasez de materias primas: los recursos renovables como los no renovables se deben tratar racionalmente y sin desperdicio; b) El aumento de la contaminación en todas sus modalidades y c) La creciente intervención del gobierno en la administración y control de los recursos naturales, porque el vínculo entre política y ecología, es cada vez más estrecho.
  4. Los aspectos tecnológicos son las fuerzas que más dramáticamente están moldeando el mundo de hoy. El entorno tecnológico cambia rápidamente y su influencia en los procesos políticos en general y electorales en particular es bien grande. Bástenos con pensar en avances como la telefonía celular, la Internet y el voto por computador.  Y es que si no se mantienen al día con los rápidos cambios tecnológicos, descubrirán pronto que sus ofertas políticas son anticuadas y sobre todo, perderán nuevas muchas oportunidades.
  5. Es posible entender el entorno cultural como aquel compuesto por instituciones y otras fuerzas que afectan valores, percepciones, preferencias y comportamientos de los votantes que integran el mercado electoral. Y es que como todo elector crece y se desarrolla en una determinada sociedad, esta moldea sus creencias y valores básicos, aportándole una visión del mundo que define sus relaciones con sigo mismo y con los demás ciudadanos. Es posible detectar algunos valores culturales primarios que persisten y son aquellos que -por lo general- se transmiten de padres a hijos y son reforzados por escuelas, iglesias, empresas y gobiernos. Así mismo, hay que detectar también, valores culturales secundarios, más abiertos al cambio, menos estables y más fáciles de transformar o cambiar.

     Para la toma de decisiones de Politing, es útil relacionar los valores culturales de los electores con respecto a los conceptos que ellos tienen: a) consigo mismos; b) con los demás; c) con las organizaciones; d) con la sociedad; f) con la naturaleza y g) con el universo.

  1. Las fuerzas demográficas, son importantes para los gerentes de Politing, porque los ciudadanos (base de cualquier mercado electoral) y la demografía, (estudio de las estadísticas vitales de la gente: edad, raza, grupo étnico y lugar de residencia) se relacionan estrechamente y esta última, es buena predictora de la forma como responde el mercado electoral a cualquier mezcla de Politing.

La información de estas fuerzas debe analizarse y convertida en información de retorno le es útil al gerente de Politing como insumo valioso para afinar la oferta política con las características siempre cambiantes de ese entorno.

Es necesario tener presente que el gerente de Politing no  puede controlar las fuerzas del entorno. Sin embargo -y en la medida de lo posible- debe adoptar una actitud y un enfoque “proactivo” y no solo “reactivo”. Por eso, debe predecir y ver la mejor forma, el momento más propicio y el lugar mejor indicado para poder -si no transformarlas- sí al menos, incidir en ellas y lograr que su impacto no sea tan fuerte que logre cambiar por completo, el rumbo de las estrategias elegidas. Solo podemos cambiar la forma como reaccionamos ante las circunstancias, porque otras cosas como el genio y la figura, hasta la sepultura.

La Diferenciación en Politing: Nos diferenciamos o nos fregamos

También en política y concretamente en el campo electoral, la lucha por diferenciarse es toda una batalla. Se puede entender la diferenciación, como aquella cualidad o accidente por el cual una oferta política (partido, candidato o programa) se distingue de otra u otras.

Así concebida, esta exigencia del  Politing, denota la discrepancia que hay entre dos o más ofertas políticas, al compararlas entre sí. Porque el hecho de que existan similitudes muy marcadas, además de no ser técnicamente viable para la consecución de votos, confunde al electorado.

Más aún, cualquier oferta política, difícilmente conseguirá una ventaja competitiva importante, si se limita a hacerlo con las características, los valores y las formas de otro u otros competidores. De ahí que al evaluar las estrategias posibles, el gerente de Politing, deba pensar en alternativas para diferenciarla.

La diferenciación implica, entonces, que la propuesta u oferta política es distinta y -obviamente- mejor que la de sus competidores. Para lograrlo no existen reglas fijas. A veces, se requiere que todos los elementos de la mezcla de Politing, hagan referencia a las necesidades concretas del mercado electoral; en otras, la diferencia puede radicar en un solo elemento de dicha mezcla (por ejemplo una oferta mejorada o un candidato o partido con mucha tradición y logros).

De todas formas,  la información es más evidente para los electores, cuando es el mismo tema el que se integra a las decisiones concernientes a las 4 P’s, recalcando así, mucho más la diferencia.

Es evidente, además,  que -en últimas- la diferenciación depende del elector. Son ellos quienes responden de manera distinta a los elementos de la mezcla y a los programas de Politing. Y es que -al igual que la belleza- la diferenciación está en los ojos de quien mira, es decir del elector, votante o ciudadano.

Suele haber muchas oportunidades -y posibilidades estratégicas- que un partido o candidato puede aprovechar para diferenciarse y cada una tiene sus propias ventajas y desventajas y las tendencias del entorno y del mercado electoral, hacen a unas más atractivas que otras. En todo caso, es más fácil definir en cuál mercado se quiere competir, cuando se establece un conjunto ordenado de criterios, tanto cualitativos como cuantitativos, descartando las estrategias menos adecuadas para la oferta política. Indudablemente los criterios que se apliquen provienen tanto de los objetivos, como de los recursos con que se cuente.

En teoría, una oferta política se puede diferenciar en todos los puntos en donde entra en contacto con los electores. De ahí, que los expertos en Politing deban  estudiar toda la experiencia del elector con respecto a la oferta, a los servicios, al personal o la imagen.

Con base en la oferta, se puede diferenciar por su estilo, el diseño de sus propuestas, sus atributos (consistencia y permanencia de las ideas, confiabilidad de las propuestas, del candidato o del mismo partido político).

Por los servicios que ofrece (capacitación, asesoría o colaboración a ciertos sectores), puede ofrecer un mayor valor agregado con servicios diferenciados, u ofrecer información sobre algunos tópicos de interés para los electores (ofertas de trabajo, bolsa de empleo, compradores para sus productos y/o servicios, contratos preferenciales).

De acuerdo con su personal, pueden ganar una fuerte ventaja competitiva si contratan a los más reputados profesionales y si capacita a su personal mejor que el de la competencia.

En cuanto a la imagen, aún en los casos en que ofertas políticas competidoras parezcan iguales, los electores pueden percibir una diferencia basada en la imagen del partido,  candidato o programa político. En todo caso, la imagen debe comunicar beneficios distintivos de la oferta política.

En Politing no todas las diferencias son significativas o valiosas y no todas son buenas diferenciadoras. Cada una tiene un potencial para crear beneficios en la mente del elector. Se recomienda establecer una diferencia, sólo si satisface los siguientes siete criterios: 1. Importante, que presente un beneficio apreciado por los electores. 2. Distintiva, que los competidores no la ofrezcan. 3. Superior, si así la consideran los electores con respecto a las otras. 4. Comunicable, que se pueda percibir fácilmente. 5. Exclusiva, si no la pueden copiar fácilmente. 6. Costeable, de acuerdo con los recursos disponibles y 7. Redituable, en términos de los votos que genere.

En todo caso, se debe evitar llegar a la lamentable conclusión de que la única diferencia es que no haya diferencia alguna, o que se cambie tanto que quede en lo mismo, como el asesor que le aseguraba a su candidato que si seguía sus consejos, cambiaría 360 grados… exactamente igual, mi querido Watson.

@CarlosSalazarV

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